Familia del viento: La mano está hablando de sanación pero también de enfermedad

FAMILIA DEL VIENTO (II): viento, mano, humano, tierra
La segunda iluminación o segundo momento fundamental para el despertar del ser humano, está asociado a la característica existente en la comunicación. Parte de esa iluminación es el reconocimiento de toda una realidad que no es física sino emocional.

Primero hay un despertar a lo físico, pero en algún momento necesitas encontrar como iluminación que más allá de las cosas está la maravilla que hace que algo esté allí; la maravilla por la que la realidad diferente no material está allí. Esa iluminación es algo no físico y no visible.
Después aparece la emoción, que es el acercamiento a la vibración, a lo que no es físico o visible. La emoción está asociada al viento, que según aparece en el Popol Vuh es la manifestación del Dios creador a través de Huracán. Dios creador se denomina Huracán y es la unión de Viento y Tormenta.
En el Tzolkin aparecen el viento y la tormenta como energías que trabajan juntas, una visible y otra no. La referencia al viento como espíritu también aparece en otras tradiciones, donde Dios es como un viento, espíritu, Ruah, Manitú o gran espíritu.

Si hablamos de la vivencia negativa de la comunicación, es decir, de qué puede suceder cuando no te atreves a expresar tus sentimientos, vemos que el segundo sello de la familia, que es la MANO, está hablando de sanación pero también de lo contrario, de enfermedad. El no expresar los sentimientos te sitúa en el mundo de la enfermedad.
Cuando las emociones se vuelven negativas, puedes comunicarte desde el enfado y el odio, que es una forma viva donde dañas a los otros. Conseguir transmutar el odio en amor, es sanar.
Pero también el odio puede venir en contra tuya, ya que pueden producirse enfermedades agresivas. La no expresión de las emociones te daña a ti.

Cuando estás haciendo barbaridades visibles, estás expresando el odio, pero cuando ni siguiera expresas el odio, entonces viene en contra tuya. Todavía la enfermedad se mete más adentro de la persona, o incluso de la realidad, porque empiezas a dar una valoración a actitudes que son contrarias a la vida, dándole validez. Empiezas a explicar por qué es bueno matar a gente, la supremacía de una raza, o historias raras que no están expresando un mundo emocional sano, sino que contiene sufrimiento para otros o para ti, en fin, todo este entramado donde el mundo emocional está pervertido.

Ir contra la mujer y querer dominarla también es auto agresivo. Parece que solo es contra la mujer, pero no, es agresivo contra el arquetipo humano porque está bloqueando la parte femenina en todas las manifestaciones. Está dominando cosas en tu interior, tanto si eres hombre o mujer, porque la mujer prioriza el aspecto masculino y el hombre elimina su aspecto femenino, creándose sociedades donde aunque las personas tengan compasión, la sociedad no la tiene.
Cuando te comunicas transmitiendo terror a las demás personas, es una forma tremendamente perversa, que es contraria a Dios, porque Dios es amor.
Ahora mismo se está produciendo una polarización para que sea más fácil elegir qué es lo que quieres, donde responde tu corazón.

Es muy importante sanar el viento hoy. Sanar el viento también es devolver la libertad a la persona (HUMANO).
La parte negativa está inhibida, no se atreve a hacer nada, no tiene libertad y tampoco pensamientos elevados, siendo sus pensamientos de amenaza y carencia.

La máxima libertad se encuentra en ser voluntario (TIERRA) para vivir cualquier cosa, porque sabes que estás conectado con la realidad amorosa. Entonces eso crea una realidad.
La persona que está en negativo frente al voluntario es una persona que se queja de todo, a quien todo le cuesta y le ofende, que no se cree nada y al no tener pensamientos elevados siempre desconfía.
A la persona que no es voluntaria todo le va mal y todo se podría mejorar. Si estás pensando que algo podría ser mejorado, no eres un voluntario. Lo mejor es lo que sucede.

Pero si hablamos de la parte positiva del viento en esta familia, vemos que aquello que aprende el ser humano al principio, siendo un bebé, de cómo al nombrar las cosas, las cosas vienen a él porque su mamá se lo da, es una iluminación y contiene el poder de la palabra (VIENTO).
También ese nivel de iluminación sucede en la persona o conciencia despierta. Es una auténtica iluminación descubrir cuál es el poder inherente en la palabra o poder del mantra. Es una expresión y produce una reacción en la realidad. Al decir palabras amorosas desatas de sus hechizos a una persona.
Hay una iluminación cuando descubres que la palabra cargada de la emoción que crea la vida tiene un poder que crea la vida.

Cuando estás expresando el sello de la MANO estás actuando, relacionándote y restaurando la malla, porque la palabra no es solo lo que supone la comunicación. Cuando te estás comunicando, restauras los daños al amor que has creado con tu acción, creándose una magia donde todo se transforma.

Ver esa transformación es una iluminación que te expande y te permite ser libre (HUMANO). Al abrirte a escuchar esa voz que habla de dimensiones superiores y evoca posibilidades maravillosas y pensamientos elevados, se produce una resonancia interior y una expansión.

La iluminación de comprobar lo que sucede cuando actúas de forma expandida, siendo la expansión de la emoción, te sitúa en la realidad del voluntario (TIERRA), donde estás dispuesto a cualquier cosa, no rechazas nada, no te quejas de nada y no estás en ningún tipo de vivencia de víctima, porque sabes que estás cumpliendo una misión y eres voluntario para eso.
Eso te produce plenitud, porque eres una persona que está cumpliendo una misión. Da igual el tiempo que tardes en terminar la misión, porque tienes plenitud total.

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