Frente a la razón también existe la cordura, pero quizá en realidades diferentes

Hay quien piensa que hay una cierta competencia entre el corazón y el cerebro y que es más aconsejable guiarse por el cerebro. Según la persona va viviendo experiencias prefiere reforzar la parte razonable o de la razón, porque cuando sigue su corazón muchas veces se siente frustrada o engañada.

De alguna manera, las personas que creen en la supremacía de la razón, intentan que sus acciones, las de sus hijos y las de las personas en las que influyen, sean razonables, asociando el corazón con impulsos e instintos y dándole más bien un valor de inoportuno.

Si te dejas llevar por tus instintos primarios entras fácilmente en conflicto con la sociedad, por ejemplo, si comes cualquier fruta o alimento que haya en una tienda simplemente porque tienes hambre.
De hecho uno de los primeros aprendizajes de los niños es controlar sus esfínteres en favor de la vida social, y lo siguiente es obligar u obligarse a hacer determinadas cosas que no te apetecen porque sabes que la consecuencia posterior es adecuada. Si estudias, apruebas y te lo pasas bien porque recibes regalos, y si eres adulto y trabajas, pagas tu vida y disfrutas, y si no, pues no.
De alguna manera la maduración supone el ser cada vez más razonable, estar más dentro de la razón, escuchar a la mente como algo separado del corazón.

Sin embargo, frente a la razón también existe la cordura, y cada una pudiera ser que estuviera hablando de realidades dimensionales diferentes.
Es decir, en una realidad dimensional material donde no hay lazos con las demás personas de tipo amoroso, porque están reprimidos, sino más bien de desconfianza, lo que es necesario que impere es la razón. La razón de que esto es mío y si no lo tengo, me va a faltar, y eso es algo razonable.
Pero también existe la cordura, que para algunas personas es algo utópico, sobre todo si encontramos que cordura viene de corazón. La palabra cordura etimológicamente procede de la palabra corazón; es actuar desde el corazón.
Puedes actuar desde el cerebro o desde el corazón. Si actúas desde el cerebro, lo haces bajo un condicionante del miedo y estás evitando problemas. Pero también pudiera ser que existiera la actividad desde el corazón.

Hay una iluminación desde el corazón que es la cordura. Estamos hablando de una dimensión diferente, donde lo que hay es amor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *