La Tierra: la alineación con el corazón de la vida

LA TIERRA (Extracto del Libro de los Sellos)

La Tierra favorece la alineación del humano con el propósito de la vida y con el centro de la galaxia, propiciando la unión de las energías terrenales y espirituales en el corazón del ser humano.
Esta alineación es la que provoca las sincronías, otra de las características del sello Tierra.
La Tierra, con su magnetismo, nos atrae y provoca el alineamiento, no sólo con un objetivo de supervivencia, sino también de protección, cuidado, fuerza. Es un trabajo de estar centrado en uno mismo, pero también de conectar con la Tierra y con dimensiones superiores.
La Tierra tiene características similares a nuestro cuerpo y recuerda a una madre. El acercamiento a la madre Tierra, nos da fuerzas para seguir el camino al cielo. La madre Tierra nos sustenta y no sólo en el plano físico o material. Nos protege y nutre, y nos sirve de vehículo, como el cuerpo, para realizar nuestra misión. Como una madre, siempre está presente y nos acompaña en nuestros procesos.
Todos formamos parte de una malla energética, que va evolucionando de forma colectiva: la tierra, el ser humano y también la luna.
La Tierra nos sustenta, pero es la que vuela, pues orbita. Es el paso intermedio en una escalera al cielo; un peldaño para la conciencia, para ascender al cielo.
La Tierra, desde el punto de vista de lo que cae, sirve para enterrarte, pero desde el punto de vista evolutivo es un peldaño al cielo. Está esperando la maduración; ayuda a que todo madure.
Para las personas materiales es un lugar material y contiene dolor; un lugar donde te puedes hacer daño fácilmente. Pero para las personas en estado evolutivo, es un lugar donde encontrar el espíritu, en el cuarto castillo, y entonces es un peldaño de ascensión al cielo. De hecho la Tierra es maestra en el volar, porque la Tierra vuela.
La Tierra no pide nada a cambio y por mucho que la abandonemos, agredamos o ignoremos, siempre está ahí, proporcionándonos cobijo y alimento. Pero no espera recompensa, sino sólo compartir nuestros procesos, y que nuestra evolución sea también la suya.
La Tierra, que no es de nadie sino que se entrega a todos los seres humanos, sin excepción y sin juicio, es decir sin valorar aptitud, moralidad, sabiduría o belleza. La Tierra, que nos protege y nutre en nuestro camino interior de evolución, es un ejemplo del voluntario.

EL SELLO OCULTO:
El sello interior u oculto asociado a la Tierra es la Semilla.
La Semilla nos ayuda a alinearnos con la Tierra desde nuestro interior, sacando a la luz aspectos de nuestra personalidad, actitudes o dones que estaban profundamente guardados esperando el momento adecuado. Y ahora es el momento de florecer.
La Semilla saca fuerza de sus raíces, que están como en otra dimensión de la realidad, rompe la Tierra y sale hacia la luz y desde entonces siempre se dirige hacia la luz. De hecho las plantas no se mueven espacialmente, no andan y no se desplazan pero sí se mueven permanentemente hacia la luz, en un viaje de crecimiento hacia el Sol y, como en Espejo, sus raíces se mueven hacia el centro de la Tierra.
De alguna manera, la Semilla y la Tierra anticipan los contenidos de canalización del tono siete resonante y de la columna siete, lo cual se ve reforzado por el hecho de que la Semilla y la Tierra son en la séptima columna la Semilla siete y la Tierra siete.
La columna siete significa de alguna manera el cielo y también canalizar, como forma de expresión sin doblez donde expresas totalmente tu corazón. Señala cómo esa actitud sin doblez es la adecuada a los momentos de más placidez y goce.

EL LIBRO DE LOS SELLOS

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