Onda de la tierra: El voluntario ocupa su sitio de poder

ONDA DE LA TIERRA:

Una de las características de la tierra es la alineación, y el sol, en el tono 4, nos indica cómo conseguirlo, mediante la elevación de conciencia y la luz.

El final de la onda es la luna, asociada a la purificación de las emociones.
El vehículo terrestre está formado por la tierra y la luna como planeta doble. El Tzolkin muestra la onda 13 comenzando en la tierra y terminando en la luna. Es un 13, un caminante del cielo (sello 13) y un lugar de transcendencia.
La tierra y la luna están unidas como un principio y un final.
A partir de ese momento comienza la onda 14, pasando más allá del velo a través del amor incondicional.

En el centro de la onda aparece como exposición de lo que viene canalizado la capacidad de crear a través de la visualización y el ensueño.
Si logras situarte a través de tu intento en la tierra-luna como vehículo celeste, te abres totalmente al ensueño y a la canalización (noche, tono 7).

El tono 2 es el espejo, la realidad como regalo.
Como servicio, tono 3, están los grandes cambios de la tormenta, la resurrección, la transformación y el reinventarse. Si te adentras en esta meditación es para producir cambios en tu entorno, en las personas que quieres, y sobre todo en las que no quieres, porque estamos en territorio del hombre y del tejido de luz.

La forma en que estás trabajando en esta onda a favor de todo lo que existe, tono 12, es a través de la estrella, la belleza, la armonía y la sociedad celeste.
Para ti es totalmente sanador, porque el tono 11 o “cómo puedo liberarme” presenta a la mano y la sanación. Esta actividad en beneficio de cualquier persona, de potenciar la red humana de cariño y amor, te sana.

Esta onda es la del enlazador perfecto, es decir el enlazador en tono 10.

INTERPRETACIÓN:
La tierra, según el sentido que le damos, es fundamentalmente el voluntario.

Inicialmente lo primero que sucede es que quieres interactuar con el Tzolkin. No es que hayas oído hablar del Tzolkin y hasta ahí llegue la cosa, sino que algo ha resonado en ti que ha despertado tu interés, y ese interés ha ido creciendo hasta que de alguna forma ha establecido un diálogo con esos contenidos, que son como el whatsapp, donde puedes volver a ellos y continúan, ya que no se van.
Es fácil que, haciendo tu vida normal en los momentos de tranquilidad, de sosiego y de calma, interactúes con esas informaciones y observes cómo, por su simple presencia, te modifican formas de ver la vida, de considerar las cosas y hasta de alguna forma de ser. Te hacen más real y te abren más posibilidades y enfoques para considerar las cosas, con lo cual también influye sobre las demás personas de tu entorno.
De manera que el interés puede haber ido creciendo y entonces te encuentras ante situaciones que se resuelven modificando tu actitud inicial, donde te niegas o te peleas, presentándote una solución o salida cuando actúas con una actitud de voluntario.

La tierra se asocia con la conexión y alineación con el centro. Podemos darle un nombre, ya que da la impresión de que para determinadas personas el nombre es lo más importante del asunto. Sin embargo lo mejor es experimentalmente poner la conciencia, aunque no lo puedas expresar con palabras y menos aún poseas el mantra o el nombre, que pueden ser muchos nombres, porque hay muchas lenguas e idiomas.
Aun sin el nombre puedes conectarte con ello, porque es vibracional. El nombre puede ser vibracional, pero desde luego lo que es vibracional es el alma.

Entonces, cuando el alma percibe y entra en ese terreno vibracional, con nombre o sin nombre el asunto sucede. Cuando te alineas con el corazón amoroso del cielo, por decirlo de alguna manera, y con el centro de la realidad, que siempre es amorosa, estás expresando la tierra.
Pero esa alineación supone una actitud de voluntario. Te colocas voluntariamente en ese lugar, enfocando tu voluntad de encajar en ese punto vibracional.
Eso es lo que determina la propuesta del sello de la tierra.

Por otra parte, la onda 13 de la tierra se puede traducir como caminante del cielo, sello 13.
Caminante del cielo también contiene como otro nombre posible a Quetzalcóatl, claro que nosotros podemos usar el nombre o podemos serlo, porque serlo, aún sin nombre, es más importante, pero el nombre ya tiene esa vibración.
Quetzalcóatl está hablando de despertar algo que existe en el humano como posible y que sucede cuando llega a la transcendencia y se coloca en esa alineación.
Eso en una terminología puede ser Quetzalcóatl, un nombre celeste, un vuelo más allá de las formas, es decir que no vives pegado a la materialidad, sino que puedes desplazarte más allá, donde las cosas no te afectan y no son lo más importante en tu vida.
Puedes volar cuando entras en una dimensión donde lo más importante no son las cosas sino los asuntos espirituales; donde hay realidad pero no rigidez.

Una de las características de las partículas subatómicas, de los átomos y de la materia en general es la rigidez. La forma necesita una cierta dureza e inmovilidad, porque si no, no serían formas sino algo cambiante.
En niveles transcendentes uno puede ser voluntario para ser muy rígido, pero en el nivel evolutivo que está la humanidad en estos momentos la alineación con el corazón del cielo no pone a la conciencia del ser humano en la rigidez, sino en la evolución.

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