Qué divertido es ser inconsecuente

Qué divertido es ser inconsecuente. Y qué consecuente es ser divertido. Conectar con la inocencia hace aparecer esa vibración de gozo que es una alabanza a la vida.

No necesitas ser sabio. No necesitas ser lógico. No tienes líneas rojas ni fronteras que te encajonan en lo correcto. Simplemente estar vivo es un gozo. No necesitas estar vivo porque eres inteligente o porque eres pulcro o adecuado. Simplemente estar vivo es un hecho gozoso.

Ese hecho gozoso se ve perturbado cuando aparece aquello que busca el interés propio. Pero si simplemente estás vivo y expresas tu gozo y n tu alegría, no estás maquinando en favor tuyo.
Claro, cuando maquinas, algo le quitas a uno sin que se de cuenta, o le impones con tu fuerza para que se calle, y eso enturbia el gozo.

Hay un gozo inconsecuente, asociado a la inocencia. La inocencia no sabe de consecuencia. Y ese gozo es bendición. Quizá ustedes pueden ver a determinadas horas del día los pájaros cantando. En algunos momentos, al amanecer o al atardecer, pueden oír los pájaros con mucho estruendo.
Y de qué creen ustedes que hablan los pájaros. Los pájaros simplemente dicen jajajaja, jajajaja, y eso es bendecir a Dios, y bendecirle a usted, que los está escuchando.
Jajajaja, jajajaja señor o señora preocupado. Jajajaja, jajajaja, gracias por escuchar mi cantar.
Bendita sea tu vida, jajaja, bendito sea tu vuelo, jajajaja jajajaja.

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