Siempre que existe un contrato con lo óptimo, el resultado está en lo óptimo, aunque la persona aun no tenga despierta su conciencia

La multitud de idiomas y por tanto fronteras expresa esta realidad en que vivimos, en medio de frustraciones, estrés, miedo, angustias, enfermedades, desengaños, etc.
Pero en dimensiones superiores o dimensiones elevadas no hay idiomas y todas las personas se comprenden solo con mirarse. Por eso, cualquier persona que voluntariamente, incluso sin darse cuenta de porqué, cómo o cuando trate de que las personas se comprendan y que los idiomas se entiendan, está trabajando contratada desde dimensiones superiores aunque quizá no lo sepa.
De tal manera que lo está haciendo bien, porque siempre que existe ese contrato con lo óptimo, el resultado está en lo óptimo, aunque esa persona aun no tenga despierta su conciencia y quizá simplemente crea que está trabajando en un trabajo más, es decir, asociado a una retribución y a una titulación.

Cuando la persona añade su conciencia de voluntario al proceso entonces abre una puerta en la realidad y muchas de las cosas que le hacían sufrir se transforman en maravillas.

Gracias a todos los traductores, facilitadores, difundidores y personas que colaboran a que nos entendamos unos con otros.

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