La fuerza en el ser humano

LA FUERZA EN EL SER HUMANO (8/8/2016)
El humano varón, el humano hombre, de género masculino, en la realidad habitual, que podemos llamar de tercera dimensión o realidad del ego y del sufrimiento, quiere ser fuerte.
El ideal del hombre es ser fuerte, física o económicamente, que es una de las formas de ser fuerte. El hombre quiere ser fuerte y ser respetado.

El humano mujer, el ser humano de género femenino, no ha sido así habitualmente. No ha sido esa su elección, sino que trataba de ser emocional, bella, respetada y reconocida, de ser necesaria en esa faceta emocional de cuidar y dar amor, aunque ahora hay también muchas mujeres que quieren ser fuertes y se pasan un poco a esa energía masculina.

Normalmente tanto más quieres ser fuerte como sabes que no lo eres. Ante experiencias que hacen sentirse débil, el hombre normalmente es muy reactivo y trata de ser fuerte, y también a la mujer le está sucediendo lo mismo.

Eso es similar a la materia, donde al estar los átomos cerca tiene una estructura rígida que es fuerte, mientras que al agua no le sucede eso. El agua no tiene forma, consecuentemente no es fuerte. La resistencia que opone es mínima. Es más que el aire, pero menos que cualquier cosa que tenga forma.
El agua no necesita de la forma para sentirse fuerte, porque la característica que tiene es de unir, al menos en la tercera dimensión.
Muchas mujeres lo que aportaban era lo que mantenía unida a la familia y también el vínculo afectivo con el hombre, que entonces se sentía respaldado e importante. Hablamos de la capacidad de hacer sentirse bien a la gente, enviando un fluido amoroso que es percibido por el ser espiritual.

El cerebro de la paz es empático

EL CEREBRO DE LA PAZ ES EMPÁTICO (6/8/2016)
El hemisferio creativo es el que permite el salto dimensional, entrando en otros escenarios no conocidos.

El hemisferio lógico te permite ordenar lo conocido, pero no entrar en lo no conocido. Por eso, cuando estás en el hemisferio lógico tratas de no dejarte llevar y no escuchar a tus emociones, porque te llevan a lo no conocido.
Las reacciones emocionales no son lógicas, pero para reacciones lógicas ya tenemos las máquinas, con sus programas lógicos.

El ser humano, al quedarse liberado de la lógica, puede explorar todo ese territorio de la emoción y del agua, que es donde la mujer, o sea la energía femenina, es la auténtica experta y conocedora.
Hay una criba que hacer respecto a las emociones, ya que no todas son válidas. Hay emociones reactivas, pero las que interesan son las activas. La emoción es una vibración creadora, mientras que la lógica y la reactividad son emociones conservadoras.

Hasta hace poco, hasta el último tercio del siglo XX, se creía que la persona nacía con un número de neuronas, que después no se podían reproducir.
Pero en el último tercio o quizá en el último cuarto del siglo XX, se ha comprobado que las neuronas se reproducen en momentos de gozo y beatitud, asociados a emociones gozosas, que necesitan la paz y la ausencia total de la defensa, que es lo que activa las emociones reactivas.

Eso es un dato más en favor de la paz, porque la paz es la sensación de no peligro, que también sucede en el nivel subconsciente e inconsciente. Es necesario para la auténtica sensación de gozo, que es cuando el cuerpo se regenera totalmente, empezando por las neuronas, pero también activando las células madre.
Esa sensación de paz precisa de una activación de las neuronas espejo donde lo que aparece es esa paz.

Si la prioridad es la paz, entonces también la fuerza de la energía masculina tiene un sentido, que ya no es ganar la guerra sino sostener la paz, pero no por la fuerza a través de la guerra.
Es diferente que el objetivo sea ganar la guerra a que el objetivo sea sostener la paz. La diferencia está en que, al sostener la fuerza, activas el hemisferio de la paz, donde está todo lo que conceptualmente llamamos energía femenina, que contiene sentir las necesidades de todas las personas y atenderlas.
Se trata de diferenciar entre enemigo, que reclama la fuerza de la guerra, y equivocado, que requiere diálogo.
El enemigo requiere ser vencido, para lo que recurres a cualquier arma, siendo todo válido, pero equivocación o discrepancia requiere palabras y búsqueda de soluciones.
Entonces, la fuerza también sirve como contención, y en casos extremos como bloqueo, por ejemplo, ante una enajenación. Ese es el juego de los hemisferios. Si te sitúas en un hemisferio creativo siempre hay una solución.

Una persona necesita sentirse fuerte. Por eso la relación con el cuerpo es necesaria. El cuerpo necesita ser alimentado adecuadamente, ejercicio adecuado, pero también ser escuchado como un maestro. El cuerpo, desde el punto de vista de la fuerza, sería la energía masculina.
Dos de los elementos fundamentales del cerebro masculino tienen que ver con más sinapsis en las áreas del cerebro donde se facilita la creación de músculos, y por tanto la fuerza muscular, y también las áreas del cerebro donde se activa la “agresividad”, como impulso para conseguir éxito, donde si desactivas la empatía, se convierte en éxito personal no empático, y entonces te da igual lo que le pasa a la gente.
Pero el cerebro de la paz es empático.

Por una parte la energía masculina necesita sentirse fuerte, pero también este momento requiere activar la empatía y situar su energía en la resolución de conflictos. De modo que cuanto más fuerte te sientes, mejor puedes resolver los conflictos, pero sin recurrir a las armas, que son el recurso del que no se siente tan fuerte como el otro, o sea del miedo.

Cuanto más miedo tienes, más miedo quieres producir. Pero cuanto más miedo quieres producir, más lejos estás de querer ser feliz.
El camino de la felicidad es el camino del amor, gracias a las neuronas espejo.
Si quieres ser feliz tienes que limpiar tus neuronas espejo y que todo lo que aparezca en esos espejos sea maravilloso. Entonces, estás en la maravilla.

El equilibrio entre la energía femenina y masculina

EL EQUILIBRIO ENTRE LA ENERGÍA FEMENINA Y MASCULINA (31/7/2016)

Podemos hablar de la energía femenina y la energía masculina como algo que aparece ante nuestra conciencia y ante nuestro ver, de forma exterior.
Pero también podemos hablar y ver algo relacionado con la energía masculina y femenina dentro de cada persona. Cuánticamente podríamos estar hablando de lo mismo, aunque aparentemente parezca diferente.

La visión cuántica es algo que aparece en el siglo XX. Nos permite considerar que el macrocosmos es igual que el microcosmos, o que cada pequeña porción de la realidad contiene una estructura similar a la totalidad. Es decir, en la parte está el todo.

De modo que cuando hablamos de la energía masculina y de la energía femenina en el escenario de la realidad exterior en el cual aparecen hombre y mujer, o macho y hembra, encontramos que es similar al pequeño escenario en el interior de cada persona, también con una energía masculina y una energía femenina.
Precisamente esa consideración y esa mirada son las que permiten encontrar el adecuado equilibrio armónico entre esas dos fuerzas, de modo que lo que sucede en la realidad exterior es como en un espejo lo que sucede en su realidad interior.
Es decir, la existencia de hombres y mujeres en la realidad que vemos, que es el escenario exterior, traduce la existencia de energías similares en la realidad interior.

La rotura que se produce en los juicios

LA ROTURA QUE SE PRODUCE EN LOS JUICIOS (14/7/2017)
Cuando estableces un juicio contra una persona se produce una situación de exclusión o situación excluyente. Cada vez que estableces un juicio condenatorio sobre una persona le excluyes de tu realidad. Es como si quisieras sacarle de tu realidad, algo que por otra parte la mayor parte de las veces no puedes hacer, pero sí le creas un vacío.

Sin embargo, en esos momentos esa actitud es contraria al arquetipo, al ser humano, donde cada persona está en conexión con todas las otras de alguna manera. Cada vez que te encuentras ante una situación que vuelve a abrir la exclusión, si estás despierto y dialogas con tu conciencia o con tu ser espiritual, verás que se trata de la oportunidad de reparar la malla.

Cada vez que te enfrentas a algo que despierta en ti un juicio, estás reaccionando de forma reactiva ante ese estímulo. Pero la forma de actuar desde la conciencia, sabiendo que el otro es tu espejo, es buscar la reparación y la inclusión, que básicamente contiene entre otras cosas el perdón y la declaración del amor.
Es decir, cuando encuentras una situación que reactivamente te lleva a producir o ampliar una grieta o una rotura, puedes considerar que se trata de un espejo y entonces decretar el perdón, que establece y sana todas las heridas, afirmándote al mismo tiempo en el amor y en la libertad.

Esas son básicamente las aplicaciones que haces desde el opono opono, cuando en lugar de establecer un juicio dices “perdón, gracias, te amo”. En lugar de emitir un juicio, al mirarte en ese espejo tienes ocasión de pedir perdón. Pedir perdón y perdonar, que es lo mismo, es el reconocimiento de que, de alguna manera, no has actuado desde el amor.
Actuando desde el amor también puedes agradecer, dándote cuenta de que lo atemporal está sanando actuaciones presentes en tus cromosomas de otros tiempos.
Por eso puedes desde la verdad decir “gracias, has escenificado esto, has traído desde el pasado esto para que yo lo perdone”, “te amo”, afirmándote en el amor.
Puedes decir, desde la libertad, como una cuestión espiritual: “perdón, gracias, te amo”.

El voluntario ante los acontecimientos

EL VOLUNTARIO ANTE LOS ACONTECIMIENTOS (20/7/2017)
El voluntario, ante los acontecimientos, aun ante lo que podría ser considerado como negativo, no lo encuentra como negativo. No lo encuentra, no lo dice y su palabra no resuena con lo negativo, porque el voluntario no es una víctima sino un voluntario.

El voluntario entra en el inframundo llevando la luz. Por eso, cuando relata el inframundo, no lo hace como una víctima. Él no es una víctima en el inframundo. Él ha entrado en el inframundo a producir un rescate, que es sencillamente encender la luz y decir “qué hacéis ahí, esparramados por el suelo como si no tuvierais existencia”, “despertad, que se llene de conciencia vuestro ser”.

Reescribir la historia es importante. Es del voluntario.
Muchas personas están llamadas a reescribir la historia, a encender la luz.
Gracias y bendición.

Es necesario encontrar la casa

ES NECESARIO ENCONTRAR LA CASA (25/7/2017)
Es necesario encontrar la casa. Si no encuentras la casa estás a la intemperie, y no es que sea nada malo solo que cuando llueve, llueve; cuando hace frio, hace frio; y cuando el sol pega fuerte, pega fuerte. Por eso es mejor encontrar la casa, que es el lugar de poder.

El ser humano tiene una extraordinaria capacidad de adaptación. De hecho, está permanentemente adaptándose. Por eso puede vivir lo mismo en los desiertos que en los polos; en el aire, como los astronautas, o bajo el mar, como las tripulaciones de los submarinos; vestido o desnudo; en cuevas en casas.
La adaptación también es tu casa, solo que en una dimensión de mínimos, con todos los problemas abiertos, o sea sin control por tu parte. La adaptación es “casa”, pero solo en una dimensión donde la conciencia no está despierta. Es decir, es casa, pero en forma reactiva.
La adaptación trabaja en el cuerpo y es la forma de mantenerte sano en los cambios.

Eso mismo sucede en la realidad espiritual, solo que entonces tu conciencia tiene que estar despierta. Cuando tu conciencia esta despierta y gobierna la adaptación, entonces estás en tu lugar de poder, donde llueve cuando dices que llueve, hace frío cuando dices que hace frío y hace sol cuando dices que hace sol.
Así, estás en tu lugar de poder cuando dices qué es lo que está pasando. Pero no necesitas decirlo con palabras, porque lo dices en un lugar donde no se puede mentir. Lo dices desde las imágenes que aparecen en tu interior y que determinan tu vibración. Tu vibración depende de lo que sientes y de lo que ves, o sea de las imágenes que aparecen en tu interior, y ahí no se puede mentir. Si vibras, vibras; vibras en lo que vibras. Si con palabras dices que vibras en otra cosa, solo te engañas a ti.

Las imágenes que creas espontáneamente en tu interior son tú casa y puedes trabajar con ellas dialogando, no negándolas.
El trabajo interior veraz, desde la integridad, limpia la casa, y cuando la casa está limpia es tu lugar de poder. Tu lugar de poder es donde tu vibración es alta.

La preocupación ocupa un lugar

LA PREOCUPACIÓN OCUPA UN LUGAR (31/3/2017)
La preocupación ocupa un lugar en los espacios mentales o espirituales, similar al que ocupan las cosas en los espacios materiales.
Por eso cuando sitúas preocupación en tus espacios mentales, impides la lucidez. El espacio de la lucidez y de la luz lo ocupas con preocupaciones, de modo que le privas a la luz de su espacio, y también al gozo, a la alegría y al amor.
Y si le privas a la alegría, al amor y a la lucidez de su espacio, no estás en la dimensión de lo óptimo, sino en la dimensión de la carencia.
En realidad, los problemas no existen. Solo existen las soluciones, que es hacia donde confluyen y se dirigen todas las fuerzas espirituales.
Ante cada posible encrucijada o dificultad, hay un ángel o ser espiritual abriendo la puerta. El único problema es no fluir y no alinearte, debatiéndote y tratando de agarrarte a todas las cosas.
Entrar en la resonancia es ser canal, entrar en el canal, sin anticipar.

Lo mejor es la bomba atómica, solo que en el pasado

2/4/2016
Lo mejor es la bomba atómica, solo que en el pasado. Queremos decir que lo mejor es el reconocimiento del error, situándolo en el pasado, ya que tu conciencia se ha despertado y reconoce lo que no, y entonces elige lo que sí.
Eso inicia un nuevo tiempo, el tiempo de la conciencia que conoce lo que no quiere, lo que no es real, lo que no va en favor de la vida, permitiendo conocer lo que sí.

La ruptura del átomo, que es la bomba atómica, es lo que no. Pero la ruptura del átomo, donde se libera una extraordinaria energía, es también allá donde tú niegas a otra persona, donde no quieres relacionarte con ella, donde juzgas, descalificas y desprecias.
Eso también libera una gran cantidad de energía emocional, de tal manera que muchas personas se emborrachan con ese extra de energía, se colocan o al menos eso pudiera parecer.

Pero a ti no. A ti lo que te sucede es que recibes la invitación de reconocer al otro como otro tú, del in lak’ech, o sea del amor al otro aunque sea tu enemigo.
Entonces, no estamos hablando de energía atómica, energía de ruptura, o sea de fisión, sino de aquella energía atómica de fusión que es la que crea el plasma. La energía atómica de fusión es la que mantiene el quinto estado de la materia. Es la energía donde los átomos se unen y entonces liberan toda una gran cantidad de energía, que estaban utilizando simplemente para mantener unidos sus electrones y ahora ya no es necesaria.
Eso es lo que genera el nivel del plasma, la forma en que funciona el cuerpo de las estrellas.

Es la experiencia a la que estamos invitados hoy en día, a conocer la energía de la fusión, el respeto al otro, la colaboración y el amor, abandonando esa energía que mantiene alta la separación con el otro.
Liberas la energía del miedo y la desconfianza, y no necesitas gastar energía en tratar de ser o parecer mejor que nadie, ni más fuerte que nadie, ni gastar energía descalificando o amedrentando a otros. Toda esa energía la puedes canalizar hacia la creatividad, el gozo, la belleza y la armonía, es decir hacia la estrella, esa sociedad donde todas las personas son seres de luz, como las estrellas en el cielo.
El plasma existe como expresión de la realidad, solo que en el cielo. Pero a través de esa energía emocional de alta intensidad, que es similar a la energía de fusión, podemos vivirlo aquí en la tierra.

La preocupación ocupa un lugar

La preocupación ocupa un lugar en los espacios mentales o espirituales, similar al que ocupan las cosas en los espacios materiales.
Por eso cuando sitúas preocupación en tus espacios mentales, impides la lucidez. El espacio de la lucidez y de la luz lo ocupas con preocupaciones, de modo que le privas a la luz de su espacio, y también al gozo, a la alegría y al amor.
Y si le privas a la alegría, al amor y a la lucidez de su espacio, no estás en la dimensión de lo óptimo, sino en la dimensión de la carencia.
En realidad, los problemas no existen. Solo existen las soluciones, que es hacia donde confluyen y se dirigen todas las fuerzas espirituales.
Ante cada posible encrucijada o dificultad, hay un ángel o ser espiritual abriendo la puerta. El único problema es no fluir y no alinearte, debatiéndote y tratando de agarrarte a todas las cosas.
Entrar en la resonancia es ser canal, entrar en el canal, sin anticipar.

Puedes elegir no expresar peligros

29/3/2017
Las cosas tienen cuerpo. El ser humano tiene cuerpo y en ese sentido es igual que las cosas. Pero el ser humano puede elegir, y las cosas, en nuestra dimensión al menos, no. Las cosas no pueden tomar decisiones ni elegir.
A una piedra su inercia le hace obedecer las leyes físicas (gravedad, etc.), sin embargo, el ser humano puede elegir. Si está dormido sigue la inercia, pero cuando está despierto elige.

Se trata de ocupar ese espacio, donde estás despierto y eliges. Puedes tener una tendencia a sentirte rodeado de peligros, quizá porque en tu infancia te trataran descuidadamente o te hubieran sobreprotegido. Las dos cosas te llevan a lo mismo. Muchos castigos y amenazas, o mucha sobreprotección te pueden hacer sentir inseguro.

Puedes estar en esa inercia toda tu vida, defendiéndote de peligros inexistentes, solo porque no has crecido espiritualmente y sigues siendo un niñ@ asustad@.
Saber que puedes elegir es fundamental.
PUEDES ELEGIR. Comprueba la realidad.

Al comprobar la realidad muchos encantamientos desaparecen, porque no son reales.
A partir de ahora puedes elegir cómo hablar; elegir no expresar peligros. Ten en cuenta que muchas veces hay un engaño cuando hablas de peligros y luego te valoras si los resuelves. Eso es un engaño.
Cuando miras lo que ha pasado quizá te des cuenta de que todos los peligros han representado la posibilidad de una mejoría o un aprendizaje. En ocasiones era algo para atraerte a la realidad, para despertar y demostrarte que podías vivir cosas y pasar a través de grandes dificultades.
Puedes estar depresivo cuando no estás eligiendo, pero cuando eliges, nunca lo estás. Aunque te equivoques, no importa. Siempre te sentirás bien.