El problema es lo que sabes

EL PROBLEMA ES LO QUE SABES (Tiempo de Gracias. Tiempo de Perdón).
El gran problema evolutivo no es lo que no sabes, sino lo que sabes.
Estamos hablando de información, de modo que el gran problema evolutivo no es una falta de información, ya que la solución sería “aportación”: si falta un azulejo, podemos poner uno; si falta el cristal de la ventana, colocamos un cristal.
El problema es información ocupando un lugar. Ese es el conocimiento.
La ocupación de un espacio del discurso genera una orden u otra. Por eso el problema evolutivo no es lo que no sabes, sino lo que sabes, ya que lo que sabes soporta una realidad y te sitúa en una dimensión. De modo que el acceso dimensional se construye con una información diferente a la que cerraba la dimensión.

Gracias Miguel Ruiz. El tercer acuerdo tolteca habla de no realizar suposiciones, y todo aquello que tú no has comprobado es una suposición, solo que además de ser una suposición crea una realidad.

TIEMPO DE GRACIAS. TIEMPO DE PERDÓN

Puedes estar en lo óptimo físicamente, pero vitalmente tus vivencias pertenecer al cerebro reptil

Hay una invitación a encontrar las cookies o galletas de información que están presentes en el Tzolkin.
La información la puedes “tragar” e incluir dentro de ti sin conciencia, activando resortes interiores inconscientes, pero también puedes actuar desde la conciencia y entonces desmenuzar esas asociaciones de información relacionadas unas con otras, integrándolas conscientemente y produciendo así una expansión de tu conciencia.

Si dejas que la información entre en ti sin conciencia, te mueve, actuando y haciendo cosas, pero no sabes por qué; te estás moviendo sin conciencia.
Hay momentos en que el salto, el crecimiento requiere la conciencia. Entrar en el castillo verde es un acto consciente. Porque si no, puedes estar en lo óptimo pero no darte cuenta, y tu mente, tu corazón y tus preocupaciones estar enganchados a problemas de tercera dimensión, de supervivencia y de enemigos. Los enemigos están donde sirve el cerebro reptil, que no son las dimensiones superiores.
Puedes estar en lo óptimo físicamente, pero vitalmente tus vivencias pertenecer al cerebro reptil.

Por eso cuando desmenuzas los contenidos que forman en sus uniones ese símil de las galletas de información, y nutres tu conciencia, nutres al ser despierto y real que actúa desde el corazón y no al ser máquina o a la marioneta.
Está bien la marioneta, pero hay más gozo y realidad en actuar despierto.

Para la física cuántica la realidad no está compuesta de materia ni de energía sino de información. Pero la información sólo informa si hay alguien, y sin espectador o receptor no hay información.

Cuando las personas creen que la realidad es MATERIA, tratan de conseguir oro, dinero o su equivalente, porque les parece que el dinero produce la realidad. Pero no es cierto, y pierden su vida sin encontrar la realidad, solo una apariencia. Podrán ser honorables como el padrino, pero la felicidad es otra cosa.

Einstein y la relatividad hablaban de materia y energía, siendo la energía una realidad no material. De hecho, al romper la materia aparecía una cantidad extraordinaria de energía, surgiendo la energía atómica y la bomba atómica, desgraciadamente.

Pero afortunadamente la física cuántica dice otra cosa, y no solo sobrevive desde hace casi 100 años, sino que cada vez la propuesta es más inevitablemente aceptada, algo que no sucede con la relatividad.
La relatividad puede ser operativa en su nivel, al igual que la física de Newton o la de los griegos, pero no explica cosas que la física cuántica sí.

La física cuántica habla de información. Para la física cuántica la realidad no está compuesta de materia ni de energía sino de información; las unidades más pequeñas de la realidad no son energía ni materia sino unidades de información
Pero la información sólo informa si hay alguien, y sin espectador o receptor no hay información.

Tú eres el receptor. Eres imprescindible siendo consciente, porque la conciencia configura la realidad.
La realidad es un idilio, y te necesita porque te ama.
Si la realidad no se compone de unidades elementales de materia ni de energía, sino de unidades de información, es imprescindible la conciencia. Sin conciencia no habría ni realidad.

Ya nadie considera el átomo como la unidad más elemental de la materia, ni tampoco sus componentes básicos, protón, electrón, neutrón, ya que actualmente el mundo de las partículas subatómicas es enorme.
Estas partículas tienen leyes – y digo leyes porque son aceptadas así por los científicos de manera unánime-, y entre ellas está el principio de superposición, que afirma que cualquier objeto tiene la capacidad de estar en muchas posiciones distintas simultáneamente.
Cualquier objeto puede estar simultáneamente en muchos lugares o posiciones diferentes a la vez. De hecho no sabes dónde está nada si no “sabes” dónde está. Aquí “sabes” es la información, es decir la conciencia.