Menos piedras y más paz

MENOS PIEDRAS Y MÁS PAZ (Extracto del libro en preparación “tiempo de ser”)

Menos piedras y más paz. Respetar a las piedras es también respetar a la madre tierra, de la cual todos somos hijos. Respetar a la tierra es también respetar a lo femenino y a la mujer, de la cual todos somos hijos.
Antes de ser una persona individual, un cuerpo individual y una mente individual, todos hemos formado parte, como una célula más, del cuerpo de una mujer, de nuestra madre.

Todos somos parte de la tierra y somos parte de la mujer.
En ese sentido suprimir la creatividad de la mujer -que es una expresión de amor- y convertirla en una cosa, es convertir a toda la humanidad en cosa.

Si ya no es posible el amor, lo que aparece es la guerra; la guerra para poseer las cosas.
Por eso honrar a la piedra es también honrar a la madre tierra y a la mujer.
Es imprescindible honrar a la mujer para honrar al ser humano, al arquetipo y a la energía Dios. Es imprescindible honrar a la mujer y a la madre tierra para honrar a Dios.

Por eso, dejemos a las piedras en su sitio y no las usemos como un arma, sino reconozcamos su capacidad de vehículo de transformación y su capacidad transcendente, sustentando el aquí y ahora para lo sagrado y la iluminación.

La energía electromagnética y la madre tierra

Utilizando el código de energía eléctrica y energía electromagnética, podemos encontrar que lo que nos ofrece la tierra es la energía electromagnética, como traducción de esa otra energía que recibe del corazón del cielo, que sería la energía eléctrica.
La tierra nos ofrece armonía, nutrición, espacio para vivir, belleza… Podemos encontrar en ella un montón de cosas maravillosas, como agua dulce, aire limpio, etc. Pero también podemos encontrar que actuamos con la madre tierra como un depredador, esquilmando y destruyendo su armonía y belleza en beneficio propio, como si nos fuera a faltar.

Nos encontramos ante algo que está dirigido al despertar de la conciencia. Dice la sabiduría hermética que “como es arriba es abajo” y “como es abajo es arriba”, de modo que si abajo actuamos como depredadores por miedo fundamentalmente a que te falte algo que te regalan, arriba hacemos lo mismo mientras no cambiemos esa actitud. Por ese motivo, no estás arriba, sino abajo. Y solo cuando cambias y reconoces esa energía madre, de entrega para ti, puedes elevarte.

La energía electromagnética que traduce la madre tierra, para hacerse comprensible ante el ser humano, toma forma. El ser humano, al aprender los nombres de las cosas, empieza a dialogar con esa energía que la madre tierra traduce. Primero pone nombre a las cosas, que en los lenguajes más elementales son cosas materiales, reconocibles por su cuerpo.
Pero con la evolución de la humanidad, las palabras no traducen cosas con cuerpo, sino, en un porcentaje muchísimo mayor, pensamientos, ideas y sentimientos, así como el lenguaje de la ciencia, medicina, informática, economía o publicidad. Todo eso traduce cosas que no son de índole material porque no tienen cuerpo, pero sí realidad.

Esa complejidad nos lleva a la situación actual, donde descubrimos que las palabras no solo traducen la realidad, sino también crean la realidad material.
Eso lo vemos, por ejemplo, a través de los estudios sobre el cáncer, donde aparece como un conflicto no expresado y vivido en aislamiento. Y ese conflicto no expresado, esas palabras no dichas, se convierten en una energía que puede acabar contigo.
Por otra parte, también se ha experimentado con un grupo de voluntarios que van a ser monitorizados, cómo, si se dicen palabras desagradables que expresan horror, violación y frustración, al hacerles un análisis de sangre se ve, por ejemplo, que está llena de cortisol. El efecto del cortisol es bloquear glóbulos rojos, con lo cual se producen al cabo del tiempo muchas enfermedades y carencias. Pero cuando lo que se están recitando son palabras bellas y armoniosas, aparecen hormonas del tipo de la serotonina, que está considerada como la hormona de la felicidad y la armonía.

Entonces, vemos que las palabras crean realidad, de forma constatable y medible. Esto nos lleva a la consideración de dónde proceden las palabras. Vemos que detrás de las palabras hay actitudes que favorecen la forma en que vives. La realidad traduce una actitud, que es como una antena que recibe informaciones defectuosas. Por ese motivo tus palabras también contienen ese efecto.
De modo que parte del trabajo personal es observar desde dónde estás hablando; observar qué es lo que dices, para encontrar el origen con el que conectas y ver qué tipo de energía es la que estás vehiculizando y traduciendo electromagnéticamente en palabras, porque las palabras convierten en energía electromagnética, utilizando esto como un símil, otra energía que viaja y une dos puntos.

El cambio climático es un problema de iluminación

Compartimos la respuesta a una pregunta, por si es de interés:

La tierra y el humano expresan una misma realidad, junto con el viento y la mano.
Una persona que nace con el sello del HUMANO al año siguiente encuentra como kin anual a la TIERRA, necesitando experimentar los contenidos de la tierra, al año siguiente se encontraría experimentando los contenidos del VIENTO, al siguiente los de la MANO y al quinto año volvería a ser humano, y así sucesivamente, tierra-viento-mano-humano durante 52 años.

Esto expresa que hay una unidad entre estos 4 sellos. Uno aparece como rojo, indicando la parte material y corpórea; otro aparece como blanco, expresando la parte emocional del agua; otro aparece como azul expresando la conciencia y las vivencias experienciales que nutren esa conciencia y producen transformaciones; y otro aparece como amarillo expresando la expansión y la maduración. Pero los 4 contienen el mismo contenido; están expresando algo que necesitan las 4 orientaciones para ser entendido.

Por eso si situamos en el viento la consideración del gran espíritu y del dios creador, que también se manifiesta a través de la palabra de los seres humanos, encontramos que aunque la tierra tiene un contenido material y físico, es solo en una determinada consideración, porque en realidad la tierra también es una expresión de la energía padre-madre creadora del gran espíritu.
La madre tierra es absolutamente sabia desde su núcleo interno y no necesita ningún aprendizaje ni tampoco ninguna defensa. Sí ciertamente hay que escucharla, pero sin conceptos previos, desaprendiendo de alguna manera conceptos del aprendizaje 3d, donde se la consideran únicamente como tierra.

Por ese motivo se puede considerar que los fenómenos que le suceden a la tierra, los está haciendo la tierra desde su sabiduría y entrega como madre tierra pero también como dios creador.
Por eso decimos que los problemas que parecen ser tan catastróficos y que amenazan al ser humano dentro del cambio climático, se están situando en la dimensión materia que quiere buscar soluciones a través de la materia.
Sin embargo, nosotros proponemos la conexión con el gran espíritu, pero no en la sociedad sino en el individuo. Así expresamos que el cambio climático es un problema de iluminación.

Encontramos que cuando estamos hablando de la mano, que es una de las formas que presenta la tierra como forma de conciencia y de transformación, la asociación también es con manik, el venado.
Cuando mano azul aparece como venado azul, presenta como forma de conciencia y de transformación la búsqueda, en tu interior y en tu vida, de dónde has estado actuando y sigues actuando en contra del amor.

De esta manera, el cambio climático sería como una invitación en el interior de la persona, meditativamente y no a nivel de la sociedad, a buscar dónde estás actuando desde el miedo, la envidia, el odio y la exigencia, y no desde el amor, la paciencia y la paz.
Se trata de un problema de iluminación y de luz, más que un problema físico.

Cada persona es una tierra y una esfera, y cuando su conciencia ocupa el centro, colabora al sostenimiento de toda la vida

La tierra es una esfera.
Podemos afirmar que la tierra es una esfera o un cuenco esférico, y al hacerlo estaríamos expresando algo que podemos considerar una verdad científica. La ciencia, quien quiera que sea la ciencia, afirma eso, que la tierra es una esfera.
Quizá siempre lo ha sido, pero durante mucho tiempo había sido considerada como plana.
La tierra es una esfera, es decir una figura con volumen circular, pero sin embargo antes era plana.

Aparentemente estamos diciendo cosas que tienen un sentido y son lógicas, incluso compatibles con la ciencia, por supuesto a un nivel mínimo, pero todo eso sucede ante la conciencia del ser humano. Eso en sí ya es una muestra de enlazamiento.
Podemos decir que la realidad es un enlazamiento, e incluso podríamos decir que la tierra es una esfera, un volumen esférico, pero también un enlazamiento.
La tierra es algo que podríamos asociar con una fuerza enlazadora, claro que eso también está presente en términos científicos, ya que la tierra tiene una fuerza de atracción como es la ley de la gravedad. Así, efectivamente es enlazadora y atractora. Cualquier cosa que aparece en su espacio la atrae hacia sí.

Esa atracción podemos interpretarla como una forma amorosa de enlazamiento. Podemos decir que la tierra es una esfera abrazadora, que quiere abrazarte.
También está sujeta a otro enlazamiento, que viene expresado por su órbita, desde la que está dando soporte a toda la realidad. La tierra tiene una órbita alrededor del sol y al recorrerla expresa su enlazamiento con el sol, reforzando a su vez el enlazamiento del sol con las demás estrellas y contribuyendo a la estabilidad y la perpetuación de esas órbitas y por tanto de la existencia de esas estrellas y planetas.

En la medida que reconocemos un valor madre en la tierra, estamos reconociendo nuestra relación con la tierra como hijos.
Cada persona puede ser considerada como otra tierra en su escala, pero en otra escala, porque la tierra tiene una duración que en el tiempo se traduce en cifras muchísimo mayores que la duración de la vida de una persona. Es otra escala del ser.
En la medida en que se reconoce la tierra como madre, cada persona también es una tierra y una esfera, que cuando su conciencia ocupa el centro, colabora al sostenimiento de toda la vida.

De alguna manera el despertar a la “esferidad” de la tierra, es decir, el contemplar desde la conciencia del ser humano la tierra como una esfera y no como una figura plana, sucede asociado al momento en que una persona de nombre desconocido que decía llamarse Colón, -miembro de algo, parte de un grupo mayor- inicia la conexión con la esfericidad de la tierra.
Su presencia es como un interruptor de la luz, que abre o cierra la luz produciendo un cambio. Esta persona que decía llamarse Colón actúa como favorecedor del cambio, como la entrada en otra pantalla, siendo el resultado del viaje que él programa y que consigue interesar a personas poderosas en su época, la redondez de la tierra a partir de entonces.

Es importante decirlo, porque hay una catarsis o transformación que sucede en las personas cuando pasan de la figura plana a la esférica. La persona es una esfera, pero hay un interruptor de la luz que hay que encender.
La humanidad necesita desarrollarse y hacer la paz consigo mismo. En algunos momentos, desde algunos sectores algunas personas consideran como una agresión o agravio este acontecimiento de conciencia que supone el despertar a la esfericidad de la tierra.
Sin embargo, los hombres sabios de aquel momento excepcional colaboraron atrayendo a Colón al enlazamiento, de la misma manera que los planetas colaboran unos con otros al realizar sus órbitas y sostener a su estrella central, para que ella a su vez colabore con las demás estrellas.

Este viaje de la conciencia del surgimiento de la esfericidad de la tierra sucede en un tiempo anunciado, mucho antes del nacimiento de este que eligió llamarse Colón o “miembro de”, como miembro un grupo mayor, compuesto por todas las personas que habían entrado en el núcleo del tiempo y atraían ese viaje desde sus lugares en México, en el Caribe, en los Andes, etc.
Ese viaje está también en el inicio del desplazamiento de la kundalini de la tierra, ya que la kundalini de la tierra es parte de la fuerza enlazadora de la tierra.

Recuperar la armonía y la paz es fundamental para el nuevo tiempo de la sociedad de la estrella.

La bella tierra, la alegre tierra

(29/5/2014)
En este tiempo son muy importantes los círculos de mujeres. Sí, gracias, por favor.
Hay un despertar del arquetipo humano procedente del círculo de mujeres, porque en ellos las mujeres sustentan la vida.

Sustentar tiene un doble significado.
Por un lado puede significar sostener, dar soporte, ofrecer el suelo sobre el que puedes crecer, y entonces materializan el espíritu de la tierra.
Por otro lado, sustentar también significa dar sustento, dar alimento, y entonces esos círculos donde la mujeres se revisten de lo sagrado voluntario muestran claramente también al espíritu de la tierra, que ahora claramente es madre tierra.

Nos permite darnos cuenta de que si en un caso hablamos de madre tierra, nos falta el adjetivo en el otro caso donde solamente hemos hablado de tierra.
Entonces encontramos que hablamos de la bella tierra, la alegre tierra; esa tierra compañera, que puede ser amante o amiga, pero que siempre es amorosa y que propicia la alegría, porque la tierra como la mujer es madre, pero también hace al hombre adulto más real, o sea más hombre, y entonces todo es más sagrado porque la alegría es expresión de lo sagrado.

Hay un despertar del arquetipo humano procedente del círculo de mujeres, porque en ellos las mujeres sustentan la vida

En este tiempo son muy importantes los círculos de mujeres. Sí, gracias, por favor.
Hay un despertar del arquetipo humano procedente del círculo de mujeres, porque en ellos las mujeres sustentan la vida.

Sustentar tiene un doble significado.
Por una lado puede significar sostener, dar soporte, ofrecer el suelo sobre el que puedes crecer, y entonces materializan el espíritu de la tierra.
Por otro lado, sustentar también significa dar sustento, dar alimento, y entonces en esos círculos donde la mujeres se revisten de lo sagrado voluntario, muestra claramente también al espíritu de la tierra, que ahora claramente es madre tierra.
Nos permite darnos cuenta de que si en un caso hablamos de madre tierra, nos falta el adjetivo en el otro caso donde solamente hemos hablado de tierra.
Entonces encontramos que de quien hablamos es de la bella tierra, la alegre tierra; esa tierra compañera, que puede ser amante o amiga, pero que siempre es amorosa y que propicia la alegría, porque la tierra como la mujer es madre, pero también hace al hombre adulto más real, o sea más hombre, y entonces todo es más sagrado porque la alegría es expresión de lo sagrado.