Cuando la luz está asociada a la emoción amorosa, no se agota

Apoyándonos en el valor arquetípico del símbolo diseñado en la plaza de San Pedro, podemos reconocer que hay una columna resonante, que es el lugar por donde pasa el sol en su camino de este a oeste, y que está flanqueado por los dos bloques de columnas circulares techadas. Encontramos esta expresión también en el Tzolkin en la columna 7, donde hay dos fuerzas, una que va del dragón, o sea de la luz entrando en la forma, hacia el sol, que aparece como expansión y transcendencia en el sol 13, y otra, retrógrada, que va justamente desde el sol hacia el dragón 1, es decir allí donde emerge esta fuerza como propósito de solidaridad y energía femenina.

De esa manera, encontrar la fuerza retrógrada queriendo actuar en el interior de cada persona, es un desvelamiento; es parte de retirar el velo, y para eso ayuda el reconocimiento del mandala personal, cuya lectura se puede hacer en parte desde la plaza de San Pedro.

Entonces vemos que hay una fuerza vertical, que une la fuerza retrógrada del despertar con la fuerza iluminativa descendente. Contiene dos manos, que traducen una forma de hacer desde el corazón -la mano es chakra del corazón-, habiendo en una un regalo y en otra una multiplicación de un regalo, porque no estamos en un territorio de fuerzas simples, sino de fuerzas multiplicativas.
El asunto desborda la lógica. No se puede gobernar desde el hemisferio lógico, que solo maneja lo que conoce. Se trata justamente de quitar el velo y entrar más allá de lo conocido.

Un ejemplo de qué podemos ver en la plaza de San Pedro es el sepulcro de Pacal Votan. El obelisco es la cruz que sujeta a Pacal Votan y que quizá es traducible por un árbol, ya que las manos del árbol son generosas y dan cosas y oxígeno, y hay un regalo y una multiplicación del regalo.
Pacal Votan está como voluntario y como tierra, y todos los árboles son como obeliscos y por tanto maestros del amor. Son seres vivos y generosos. Son multiplicativos.

Incluso en el plano más material el árbol es un maestro del amor, porque la unión entre el árbol y la tierra es una unión amorosa, donde es imprescindible la presencia del agua.
El árbol, en su unión amorosa con la tierra, atrae el agua del cielo, que es una expresión del agua primordial, ya que el agua proviene de más allá del sol.
De alguna forma, el agua que viene más allá del sol, también te lleva más allá del sol, al cielo.

La mujer es la dueña del agua. En el momento de la concepción rompe aguas y en el clímax también. El agua –mayim- viene del cielo –samayim-, entendiendo que samayim une el sol con el agua; el cielo contiene el agua luminosa y el mundo emocional es auténtica expresión de la luz.
Desde el estado evolutivo actual consideramos la luz como producto de una combustión, pero de esa manera la luz parece como asociada a algo que se agota. Sin embargo cuando la luz está asociada a la emoción amorosa es cuando estamos hablando de la auténtica luz, que es un agua que el que la bebe nunca vuelve a tener sed.

Pacal Votan con la cruz simboliza lo mismo que está en la plaza de San Pedro, lo masculino y lo femenino fusionados, expresando el amor y la ascensión

En una vista desde arriba de la plaza de San Pedro en el Vaticano, o sea a vista de águila o a vista de pájaro, podemos ver un Tzolkin.
La plaza de San Pedro tiene una estructura redonda dentro de la cual hay un monolito, pero en el suelo de la plaza se puede apreciar que hay dos líneas que forman una cruz y a su vez dos líneas que forman una X.

En la figura del Tzolkin, considerado como un mandala o un símbolo en sí mismo, encontramos la X, que se inicia en el dragón 1, dragón 7, sol 7 y sol 13, con líneas diagonales que van hacia el centro. Esa parte del mandala del Tzolkin está reproduciendo de alguna manera el espejo, que contiene una X.

El centro del Tzolkin forma como un rombo, y en su centro-centro está el nuevo nacimiento. Pero el nuevo nacimiento y el centro-centro están determinados por una línea vertical, que es la columna 7 o resonante, y por una línea horizontal formada por las filas 10 del perro y 11 del mono. Son la localización visual del doble espejo contenido en el Tzolkin, donde la parte de la derecha se refleja y reproduce en la parte de la izquierda, y la parte de arriba se refleja y reproduce en la parte de abajo.
En ese doble espejo el dragón 1 encuentra al sol 13. Si fuera un espejo simple, el dragón 1 se reflejaría en el dragón 7 (de izquierda a derecha) o en el sol 7 (de arriba a abajo), pero en el doble espejo se refleja en el sol 13.

Estos cuatro puntos, que son las cuatro esquinas, están dibujados en negro en el Tzolkin y son las líneas de portales. Pero el centro propiamente es donde se junta la columna 7 con la horizontal 10-11, que forman una cruz en vertical-horizontal.
Las líneas dibujadas en negro son visibles, pero la columna resonante y las filas 10-11 no son visibles sino reconocibles; son visibles espiritualmente, pero el dibujo en negro sobre blanco está hecho en las diagonales.
De esa manera el Tzolkin contiene el rombo de la estrella en el centro, que es el lugar ascensional, y en la plaza del vaticano está ocupado por el obelisco.

La X en el Tzolkin expresa el espejo, pero también con sus 4 direcciones visibles expresa la dimensión de la tierra en la horizontal de la tierra, donde es preciso e imprescindible evolutivamente vivir la ley del espejo, la ley del amor, del “tú eres otro yo”, que representa una forma de vivir equivalente a lo que se puede reconocer como cuarta dimensión.
Ahí está el obelisco y en el Tzolkin es el nuevo nacimiento a la quinta dimensión, el acceso a dimensiones superiores, la elevación.

Estamos hablando del Vaticano, que, junto con Jerusalén, es el centro temporal donde da comienzo la era común. El Vaticano da soporte a la era común como temporalidad. Todas las personas estamos unidas, queramos o no, en una forma de contar el tiempo que tiene su origen en el Vaticano.
Más atrás tiene su origen en aquello que sucedió en Jerusalén, que a su vez estaba traduciendo aquello que sucedió en la salida de Egipto, que está superpuesto sobre un conocimiento velado del acceso a la inmortalidad, a la vida permanente, al soy siendo.
Entonces, en esta vista sobre la que unas personas se sienten vinculadas emocionalmente y otras lo rechazan emocionalmente, encontramos una sincronía acerca del Tzolkin.

En su forma más interna encontramos una expresión del amor, algo que significa lo femenino rodeando a lo masculino, que es el acto del amor, en la columna resonante, en la resonancia.

También esto se superpone con la imagen de Pacal Votan en su sepulcro. Pacal Votan está ocupando el lugar que ocupa la plaza, que es la tierra, la X que expresa el lugar donde la ley es el amor, la ley del espejo. Y la columna, el monolito de la plaza de San Pedro, está representado en el sepulcro de Pacal Votan con la cruz.
Entendemos que Pacal Votan con la cruz simboliza lo mismo que está en la plaza de San Pedro, lo masculino y lo femenino fusionados, expresando el amor y la ascensión.

La estructura redonda que rodea el monolito, como se puede ver, no está unida. Hay una parte redondeada y otra parte redondeada, las dos como en espejo, pero están separadas, aunque en la plaza sí aparece dibujado el círculo completo.
Esta parte que está separada y se reproduce en espejo, también podemos encontrarla en el Tzolkin, porque la columna resonante no contiene portales y en ese sentido es similar. En el Tzolkin vemos dos estructuras, separadas justamente por la columna resonante.

En la imagen podemos ver la cruz, formada por los dos espejos, y los cuatro rumbos, que son como la imagen de portales. Pero también hay una imagen de la separación, que aparece en el Tzolkin y que es la columna resonante.
Ese vacío está expresando en el Tzolkin la columna resonante, el lugar donde sucede el nuevo nacimiento, lo cual le da una vibración diferente de la vibración donde está dibujada la X.
Es decir que la columna resonante contiene ya implícitamente una expresión de lo que también está expresado por el castillo verde, el lugar de la transmutación.