Hay algunas personas distraídas que creen que todos los minutos son iguales

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Hay algunas personas distraídas que creen que todos los minutos son iguales.
Y sin embargo tarde o temprano se dan cuentan de que hay minutos largos y minutos breves, porque el tiempo en realidad no hace caso a las maquinarias.
El tiempo es una fuerza de las que sostienen la vida. Es parte de la naturaleza creadora o naturaleza de dimensiones superiores donde se encuentra la realidad Dios.

Casi todo el mundo experimenta en algún momento de su vida los minutos largos, que permiten la aparición de la realidad maravillosa justo en el momento adecuado, y también los minutos cortos, que permiten igualmente que suceda algo extraordinario o que no suceda algo catastrófico.

En realidad, el tiempo es el tiempo de la oportunidad y el tiempo de la conciencia. El tiempo y la conciencia van de la mano.

Es adecuado honrar al tiempo y esperar el tiempo favorable como posible en cualquier momento.

El tiempo da tiempo, es decir da oportunidad y favorece que suceda

El tiempo da tiempo, es decir da oportunidad.
El tiempo da oportunidad y favorece que suceda.

El tiempo en el nivel humano es lo que permite que estén vivas las cosas y que existan ante una conciencia. Las cosas son la realidad y la vida, y aparecen impenetrables a la conciencia, donde el humano ES.
Las cosas, lo sólido y la forma expresan otra dimensión de la vida, que siempre ES.

Las cosas son como la realidad sin tiempo o más allá del tiempo, y sin forma o más allá de la forma. Es la conciencia la que determina la forma de las cosas y eso sucede en el tiempo.
El tiempo es donde las cosas toman forma y se mueven ante una conciencia, siendo parte de un diálogo.

La conciencia, que es donde está el ser humano, hace lo mismo que las cosas, moviéndose, de forma expansiva. Sin embargo, también hay una reticencia y una tendencia a la inmovilidad, que es el equivalente a estar dormido y no querer despertar. Pero no es que no quieras despertar porque intrínsecamente no quieras, sino porque estás dormido en ese momento y no tienes conciencia.
La conciencia es igual que la tierra y el cosmos, que están en permanente expansión. Esa expansión es un florecimiento. Por eso es un viaje ascensional que sucede asociado al tiempo.

El tiempo aparece como una dualidad, que puede ser interpretada simbólicamente como Tezcatlipoca, con sus dos aspectos bueno y malo, vida y muerte o guerra.
Tezcatlipoca también es una expresión del tiempo, en el sentido de que está como en un espejo diciendo desde dónde le estás mirando. Si estás mirando queriendo dominar al tiempo, entonces lucha contigo y normalmente te vence o te transforma, optimizando al dios guerrero enemigo, que podemos entender como Quetzalcóatl.

Tezcatlipoca es como Quetzalcóatl, cuando ha viajado con la luz. Tezcatlipoca como Quetzalcóatl se sitúa donde se pone el sol, con lo cual quiere decir que ya ha transcurrido todo un tiempo de luz, siendo el final de la iluminación.
Pero también está traduciendo de esta manera un nivel, porque sigue estando la dualidad. Cuando te peleas con el tiempo, tratas de dominarlo y convertirlo en dinero, riqueza y poder. Es el tiempo del sufrimiento, de la guerra, del dolor y de los disgustos, y lo más que consigues en ese tiempo es transformarte en Quetzalcóatl.
Quetzalcóatl quiere decir que entras en la cuarta dimensión. Eres el guerrero que ha dejado de guerrear, siendo un guerrero del despertar, un guerrero contra su ego, que mira a las demás personas, a la realidad y a todo como benéfico.
Ese tiempo es la cuarta dimensión.

El otro aspecto del tiempo maravilloso es cuando tú ya te fusionas con el tiempo y con la vida, porque eres la vida; es el tiempo del yo soy siendo. Es la quinta dimensión.

El tiempo tiene esos dos aspectos, uno donde luchas, que es el tiempo sufriente, y otro donde el tiempo ya no te destruye, porque ya eres el tiempo, te has fusionado con el tiempo y has dejado los proyectos de tu ego, y entonces se te abre la entrada.

El guerrero como onda es la última onda del cuarto castillo, que comienza con el voluntario (tierra), tiene como emoción al amor incondicional (perro) y como experiencia y azul a la noche. Eso expresa la cuarta dimensión.
La necesidad de hablar y de soñar la abundancia expresa que todavía no estás en el lugar de la abundancia, ya que lo tienes que soñar. Estás en la cuarta dimensión, porque ya no te peleas con las cosas, dominas a la gente ni eres autoagresivo, sino que eres voluntario y te has alineado a través de lo que expresa la tierra. Tu cuerpo está alineado con el corazón del cielo.
Eso es la cuarta dimensión y expresa un tiempo. El tiempo del guerrero llega al tiempo del guerrero que encuentra la paz.

El otro es el tiempo que expresa la quinta dimensión, donde ya no eres un guerrero, porque no hay guerra. Ya es el tiempo de lo óptimo, donde todo lo que sucede es maravilloso.
Es un momento de iluminación.
La realidad del tiempo es acompañarte en ese proceso y dar tiempo, porque el tiempo no es que sea instantáneo, sino que el tiempo da tiempo. El tiempo abre procesos y te acompaña en los procesos. El tiempo, como las cosas, te acompaña.
El tiempo también es una de las maneras en que la luz toma forma, siendo la forma amorosa y dialogante en que la luz te acompaña a la quinta dimensión.

El tiempo no quiere que le sigas

Portada
EL TIEMPO NO QUIERE QUE LE SIGAS (Extracto del Libro Tiempo de Gracias. Tiempo de Perdón)
El tiempo no quiere que le sigas, sino que le digas in-lak’ech vivencialmente.
El tiempo no quiere que le sigas, ni mucho menos que le domines, algo que por otra parte no puedes hacer, sino que entres en una vivencia donde el tiempo y tu sois lo mismo, o sea in-lak’ech, lo cual supone una transmutación total de la persona y un olvido o renuncia a sus proyectos y planes egoicos, ya que son incompletos y no están basados en la vivencia sino en la evitación de la carencia; no están basados en la plenitud que cuida, atiende y es uno con todo.
El tiempo no quiere que le sigas ni que le domines, ni que le utilices como un gráfico donde consigues tus objetivos, sino que encuentres su parte espiritual, y entonces se produce una fusión y un salto evolutivo dimensional.

La sincronía es una simultaneidad, por eso rompe el tiempo.
La sincronía es la unión o interrelación existente entre dos acontecimientos que suceden en tiempos distintos. Dos hechos son sincrónicos cuando suceden en tiempos diferentes pero manifiestan la similitud o la repetición, expresando de esa manera que están unidos.
Si dos cosas están unidas a pesar de la aparente separación del tiempo, significa que se está considerando el tiempo de forma errónea, porque el discurso lógico dice que separa y sin embargo el contenido une, porque es lo mismo.

Así, la sincronía entre dos acontecimientos rompe el esquema del tiempo; no rompe el tiempo real, sino el conceptual. Esa ruptura del tiempo permite una liberación de lo real dentro de la persona, porque el territorio conceptual expresa el interior real de la persona.
Si lo que se rompe es lo conceptual, se produce liberación de lo real.

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El tiempo es oportunidad. No es algo que se acabe

EL TIEMPO ES OPORTUNIDAD (Extracto del Libro “Tiempo de Gracias. Tiempo de Perdón”)
El tiempo es oportunidad. No es algo que se acabe, porque la oportunidad es para acertar, hacer, ser, y no para no ser o no acertar.
El tiempo es oportunidad consciente, que parte de una dimensión de la vida que está constituida solo por amor. El tiempo no es algo que se acabe, sino que su característica consciente y amorosa es que te espera para que realices tu ser, para que florezcas.
El tiempo nunca se escapa; siempre te espera, siempre hay tiempo.

Por eso la peor forma de acercarse al tiempo es como si quisiera escaparse, que te confundieras o que no fueras. Es una estrategia inadecuada para acercarse al tiempo cuando lo que quieres no es SER, sino cualquier otra cosa.
También sucede un desencuentro cuando te acercas al tiempo sin ser consciente de que la dimensión de la realidad es el amor. Pero este es un desencuentro solo para despertar al encuentro.

No necesitamos medir el tiempo, porque es inmedible. Lo adecuado del tiempo es ser tú mismo; SER, con la misma intensidad amorosa, paciente y entregada del tiempo.
Si fuese necesario, el tiempo se detendría solo para darte tiempo. De hecho sucede muchas veces.

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Más que un tiempo hay tiempos. El presente, que es el lugar del tiempo, tiene capas

MÁS QUE UN TIEMPO, HAY TIEMPOS (Extracto del Libro “Tiempo de Gracias. Tiempo de Perdón)
Hay tiempos. Más que un tiempo hay tiempos. El presente, que es el lugar del tiempo, en realidad también tiene como capas, de modo que en el tiempo hay muchos tiempos: el tiempo de la epidermis o el de zonas más internas, el tiempo de aquello que se expresa a través de esa concentración de información que son las hormonas, u otros tiempos.
El tiempo es algo encaminado al ser humano. Para ser real necesita que el humano sea más real, por eso cuanta mayor conciencia, más se amplía el tiempo; cuanto más se amplía la conciencia, más se amplía el tiempo.
La expansión de la conciencia accede a un tiempo que no le consume, sino que le potencia a vivir más intensamente. Y la auténtica ampliación de la conciencia se sitúa en la ampliación del corazón.
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El tiempo nunca se escapa; siempre te espera, siempre hay tiempo

EL TIEMPO ES OPORTUNIDAD (Extracto del Libro “Tiempo de Gracias. Tiempo de Perdón)

El tiempo es oportunidad. No es algo que se acabe, porque la oportunidad es para acertar, hacer, ser, y no para no ser o no acertar.
El tiempo es oportunidad consciente, que parte de una dimensión de la vida que está constituida solo por amor. El tiempo no es algo que se acabe, sino que su característica consciente y amorosa es que te espera para que realices tu ser, para que florezcas.
El tiempo nunca se escapa; siempre te espera, siempre hay tiempo.

Por eso la peor forma de acercarse al tiempo es como si quisiera escaparse, que te confundieras o que no fueras. Es una estrategia inadecuada para acercarse al tiempo cuando lo que quieres no es SER, sino cualquier otra cosa.
También sucede un desencuentro cuando te acercas al tiempo sin ser consciente de que la dimensión de la realidad es el amor. Pero este es un desencuentro solo para despertar al encuentro.

No necesitamos medir el tiempo, porque es inmedible. Lo adecuado del tiempo es ser tú mismo; SER, con la misma intensidad amorosa, paciente y entregada del tiempo.
Si fuese necesario, el tiempo se detendría solo para darte tiempo. De hecho sucede muchas veces.

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Hay un momento resonante en el día en el que un acontecimiento o una persona van a aproximarse a ti activando el in lak’ech del espejo

Cuando hablamos del tiempo, quizá tengamos la sensación de que mañana nos estaba esperando ese señor “tiempo”.
Si lo analizamos, quizá a veces consideramos el tiempo como la piel, la nariz o los ojos, o sea algo que está ahí y que va a estar siempre, de forma pasiva, como una cuerda enganchada a no se dónde que no se sabe si se acabará o no.

También puede ser que encontremos otros contenidos “vivenciales”, que no son momentos pasivos sino transformadores y llenos de conciencia, y expresan un determinado valor conceptual de eso que nos acompaña siempre y que llamamos tiempo.
De eso habla de alguna manera el Tzolkin. Lo podemos aplicar a cualquier periodo de tiempo, y en todos habría un momento similar a la columna resonante o al salto ascensional que se traduce en donde se unen las columnas 13 y 1.

Como periodo temporal podemos considerar la duración de una vida humana, un año terrestre, un año platónico, un mes lunar o simplemente un día. En todos esos periodos hay un momento resonante similar a la columna 7, y un momento transcendente, que es donde la columna 13 unifica el 14 con el 1.

Quizá sea importante buscar en el trayecto del día cuál es el momento resonante. Para cada día y cada persona se va a presentar en un momento similar a lo descrito por la onda del espejo.
Hay un momento en el día en que un acontecimiento o una persona va a aproximarse a ti activando, si lo escuchas, el in lak’ech del espejo, cargado de esa fuerza resucitadora (tormenta 2), luminosa como servicio (sol 3), que quiere que actúes solidariamente, como quien cumple una misión (dragón 4).
Sí, siempre hay algún momento así, donde se potencia la comunicación (viento 5) y donde la fuerza creadora del ensueño (noche 6) es una puerta que puedes abrir desde tu voluntad para que aparezca de forma resonante tu propio programa y ser quien eres (semilla 7), integrando tu kundalini y tu luz (serpiente 8), para que también encuentres una fuerza que potencie el enlazamiento (enlazador 9), reconociendo tus faltas al amor (mano 10), lo cual te nutre, sana y te construye como agente activo de la sociedad de la estrella (estrella 11), asentando tu alma en una realidad donde todos son bienvenidos (luna 12) y capaz de albergar la plenitud del amor (perro 13), que recupera en ti la inocencia plena, la alegría plena y la sabiduría plena (mono 1).

No se trata de un proceso lógico, porque lo que activa al dragón 4 a actuar como luz cumpliendo una misión no es la lógica, sino por un lado el programa, ya que el asunto está instalado en el alma del ser humano, y por otro lado la conciencia y el osar del mono 1, que es un osar alegre, inocente y sabio.

Sí, hay un momento resonante cada día.

Sabemos que algo ha cambiado, pero no lo encontraremos si no miramos de manera expandida el acontecer

SABEMOS QUE ALGO HA CAMBIADO (Extracto de libro en preparación)
Sabemos que algo ha cambiado si comparamos esta época con otra, pero si solo vamos detrás de nuestro negocio o afición, nuestro gusto o preocupación, no encontramos cambio, porque no lo consideramos.

No encontraremos cambio si no miramos de manera expandida el acontecer.
Claro que para mirar de manera expandida el acontecer, es decir el tiempo, es preciso parar el hacer, no haciendo, y mirar, enfocando la conciencia.
Más allá de los relojes y los contratos hay un tiempo expresado por ritmos celestes, que aparece con varios niveles.
El SOL sale y se pone únicamente ante nuestros ojos, ya que en realidad se mueve linealmente en su órbita sin actualizar ese ritmo. Ese ritmo lo actualiza LA TIERRA, quien en el giro sobre su eje oculta el SOL o lo descubre. Es un ritmo fácil de encontrar, muy evidente.
Actualmente la mayor parte de las personas se han desconectado de este ritmo natural vivificante y le han entregado su poder al reloj, a la luz eléctrica y a los techos. Pero no es lo mismo el tiempo que marca la madre tierra con sus ritmos, que el que marca el reloj. No es lo mismo la luz del sol, que en sí es alimento, que la luz eléctrica.

Midiendo la intensidad de la luz eléctrica comparándola con la luz del sol, encontramos que la luz de las viviendas es similar a la penumbra en relación a la activación de la glándula pineal, que va a marcar la mayoría de los ritmos del cuerpo del ser humano. Es como si los seres humanos viviesen en cuevas. La activación de la glándula pineal o tercer ojo es insuficiente actualmente para la mayor parte de las personas. No es lo mismo tener un techo sobre tu cabeza que tener el cielo, o sea nubes, estrellas y planetas.

Algo ha cambiado, pero ¿qué puede ser?
La tierra no da vueltas tontamente, ni el sol envía su luz y su calor tontamente. Cada giro de la tierra contiene una oportunidad de encontrar la maravilla.
Cada día como cada ritmo contiene totalidad. Cada día es total, o sea pleno, pero tienes que situarte. Si estás dominado por tus preocupaciones, intereses, deseos, gustos, etc., estarás encantado con tu techo, tu reloj y tu ritmo de dinero cada mes para darte gusto mientras la maquinaria, o sea el cuerpo, aguante.
Ciertamente para eso no hace falta ver el sol ni reconocer la tierra y sus ritmos, solo que “eso” para muchas personas hoy ya no es suficiente, o quizás no lo ha sido nunca.

Cada día contiene un momento resonante, una columna resonante. En la estructura del día, que es algo soportado por la madre Tierra, hay un espacio resonante.
Cada día contiene resonancia plena, porque contiene oportunidad para el ascenso. Y esa resonancia se inicia desde la solidaridad y la empatía, ya que siempre existe una oportunidad para entrar en la transcendencia, como consecuencia de haber vivido la ley del espejo del amor incondicional.
Solo tienes que estar atento y abierto a cómo resuena tu corazón, a cómo se activan tus neuronas espejo y a cómo recibes al otro, porque ahora es el tiempo en que los ángeles caminan por la tierra despertando corazones.
Es un tiempo para vivir, para ser feliz.

No estamos en la tierra, estamos en el tiempo

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No estamos en la tierra, estamos en el tiempo. Quizá podamos afirmar que estamos en el tiempo, que es algo que no sabemos qué pueda ser, pero es una oportunidad, y la tierra es lo que está dentro de nosotros.
No estamos en la tierra, sino que estamos en el tiempo y la tierra está dentro de nosotros, como ese fotón, esa expresión que es energía pura en el campo de la energía, que al atravesar un campo de materia despliega la materia de la energía como un espejo. Ese desplegar es similar a la imagen en un espejo.

De modo que la energía, que es esa luz, lleva dentro la materia, y solo aparece como materia en un campo unificado donde sucede esto, que es el campo de Higgs.
El fotón, al atravesar el campo de Higgs despliega la materia y hace aparecer al bosón de Higgs, para dar cumplimiento a la ley de la relatividad donde la energía es proporcional a la masa (E=m.c2). La fórmula es un espejo que hace ver la masa de la energía.

En determinados lugares la energía pueda aparecer solo como energía, pero en un campo material presenta como espejo, de forma especular, su forma.
Es importante considerar la referencia al espejo, que permite ver, porque ver es adentrarse en el territorio de la forma. Ese es nuestro territorio en estos momentos. Al despertar la conciencia accedes a ese territorio del espejo, pero es solo el inicio, y la forma es lo que despliega la energía.

Eso es lo que se describe, con el tecnicismo de iniciados, como Bosón Higgs. A nosotros nos ayuda a estar despiertos desde la conciencia, para no funcionar dentro de un sistema de creencias, que es como una red que te atrapa y aísla.
Buscando en el interior encuentras la conexión energética que no necesita forma. Es el punto donde Dios se asoma a través tuyo a esa dimensión. Consecuentemente no hay ninguna cosa que pueda afectarte, porque todos son formas y tú eres SER.