Contar por días o por años

Por si es de interés, compartimos la respuesta a una pregunta sobre el kin y su posible desfase en los bisiestos:

Si estás preocupado por cuando cumple años una persona que ha nacido el 29, según tu sistema, como sólo hay un 29 de febrero cada 4 años, cumpliría años cada 4 años. ¿Te preocupa eso?, ¿le has preguntado a una persona nacida el 29 cuándo celebra su cumpleaños?
Las que yo conozco lo celebran el 28 o el 1, y no cada 4 años.

Pero para todas las personas que cumplen años lo que es importante es saber cuándo empieza el año, y resulta que el año empieza sin considerar el día.
Entendemos que el año es el tiempo que tarde la tierra en dar una vuelta al sol, y entonces lo que sucede es que eso lo puede hacer un año a la hora 1, pero otro año lo hará a la hora 8, y otro a la hora 16, y eso sin contar los minutos y los segundos, porque al año tampoco le importa en qué minuto o segundo es.
Esto quiere decir que el año no son 365 días, sino 365 más una fracción. Si no cuentas esa fracción resulta que, al cabo de un tiempo, si decías que el año empezaba en primavera, encuentras que empieza en verano. Eso no es práctico para la agricultura, es decir, para la vida social de un grupo que se dedique a la agricultura.

Hay dos formas de medir el tiempo según el movimiento de los astros, y tú estás en libertad de elegir al que quieras.
Una forma es el giro de la tierra sobre sí misma, y cuando tienes 30 años puedes decir que la tierra ha girado sobre sí misma unas 10.000 veces. Pero no podrás hablar de años de esa manera, y todo lo referente a la agricultura y la economía no podrá referenciarse, a no ser que hagas ajustes.

La otra forma es según el movimiento de la tierra alrededor del sol. La primera forma habla de días y la segunda de años. Lo que se cuantifica como año no se puede cuantificar en días. Cualquier sociedad encuentra cuándo comienza el año, pero si le atribuye 365 días, su calendario se va de sitio y cuanta años falsos o errados. Por ese motivo existen varias formas de iniciar el año al mismo tiempo que se inicia el día. Sincronizar el año y el día es lo que hace que aparezcan los bisiestos, que están contando días al mismo tiempo que están contando años.
La persona que nace un 29 de febrero como día, sabe que existe el día porque sale el sol y se pone, pero para saber en qué año está necesita de la otra fórmula.
O sea, contar el tiempo en días o contar el tiempo en años.

Alguien ha propuesto en algún momento determinar que el año comience una vez a media noche, otro año a las 6, otro a las 12, otro a las 18 y de nuevo a medianoche, pero en ese caso, un día tendría que tener casi dos y otro menos de uno, y resulta menos práctico para el 99,99% de la gente.
No sé si esto te servirá de alguna ayuda, pero ese es el asunto. La tierra gira alrededor de sí misma y alrededor del sol. Aun así, si queremos contar el tiempo según el giro de la tierra sobre sí misma resulta que el día en ocasiones amanece cada vez más pronto y en ocasiones cada vez más tarde, de modo que también habría la duda de en qué día has nacido.
Todo eso se resuelve con la hora oficial de comenzar el día a las 0 horas y con la hora oficial para acabar el día a las 24 horas.
También hay lugares en el mundo, como es en los polos, donde hay un momento en el que el sol no se pone, no desaparece. Aun así, la hora oficial determina en qué día estás.

Más allá de que los kines cuenten días, están contando a través de un lenguaje de símbolos, que te conecta con dimensiones superiores. Por eso el calendario maya, más que un calendario, es un libro de sabiduría que se expresa a través de símbolos, con el cuál interactúas a través del diálogo.

La transcendencia y la resonancia van juntas (vídeo)

La transcendencia y la resonancia van juntas en este periodo de 4 años después del bisiesto (vídeo)

Es un deseo de la humanidad anticiparse a los sucesos.
Gastamos energía en esa anticipación, que siempre tiene un punto de miedo
Sin embargo, es importante ver lo que sucede. Invitamos a reescribir la historia encontrando qué hay detrás de la tormenta.
Lo que sucede merece un respeto. Venimos a ver la maravilla y no a esforzarnos.

Todos los años bisiestos son mago. Este año es mago 10.
El mago abre un periodo de 4 años donde la tradición de los abuelos y Valum Votan presentan los mismos sellos asociados.

En este periodo en concreto, abierto por el mago, siempre que desde la tradición de los abuelos se presente un sello en tono 13, desde la tradición de Valum Votan aparecerá el tono 7 de la misma onda.
Por ejemplo el 14 de marzo de 2016 aparecerán la tormenta 13 y la serpiente 7 de la onda de la tormenta.

Estamos en un ciclo de 13 años de ondas rojas donde algo está tomando forma y surge una realidad. Ahora estamos en el décimo año (mago 10, onda serpiente), y en este ciclo también se encontraba el año 2012.
En el año 2019 comenzará un nuevo ciclo, de 13 años de ondas blancas, en contacto con energías inmateriales y espirituales.

En el momento de la convergencia armónica, el 16 de agosto de 1987 era dragón 1 desde la tradición de los abuelos y águila 3 en el código de Valum Votan.
El dragón 1 tiene como transcendencia al caminante del cielo y el águila 3 tiene como propósito también al caminante del cielo.
Ese es el momento en que se abre a las personas este código del Tzolkin: el servicio iba con el propósito.

Ahora la transcendencia va con la resonancia

El mago en los bisiestos: vídeo de 14 minutos

El mago en los bisiestos: vídeo de 14 minutos

Todos los años bisiestos son mago, al igual que todos los 29 de febrero están entre mono y humano.

Hay una necesidad de adaptación, pero el año no encaja nunca con el día.
El miedo pide al ser humano control, pero no es eso lo que hay en dimensiones superiores.

La palabra “Tzolkin” está acuñada por un antropólogo. El señor Gates, puertas, es el que acuña esa palabra.
El Tzolkin cuenta el tiempo pero es mucho más que eso

El enlazamiento después del bisiesto: vídeo de 12 minutos

El enlazamiento después del bisiesto: vídeo de 12 minutos

Enlazando la tradición de los abuelos y la de Valum Votan.
Uno contiene una sabiduría tradicional para llegar hasta hoy y la otra es una apertura.

Este enlazamiento se ve refrendado después del bisiesto. Inicialmente el bisiesto podría ser considerado como una “fricción” conceptual entre las dos tradiciones, pero no es así, sino que hay un sentido que no precisa ser lógico para abrir una realidad.
Después del bisiesto las dos tradiciones han enlazado profundamente.