Shu está entre el cielo y la tierra

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Vemos que Shu, de rodillas o de pie, lo que hace es separar el cielo, Nut, de la tierra, Geb, que por otra parte son sus hijos. Shu es como el viento, el aire que respiramos, la atmósfera y el aire con el que producimos palabras.
La atmósfera separa la tierra, donde estamos, del cielo, dónde está el sol, la luna y las estrellas. Shu está entre el cielo y la tierra. Eso en la traducción andina correspondería al territorio del Puma.

Vemos que las palabras (Shu) crean realidad. Shu también está en el interior de cada ser humano. Son las palabras las que crean y despliegan la realidad. Pero es necesario llevar la conciencia a ese encuentro.
Tú puedes desplegar la realidad, claro que primero has desplegado tu realidad interior.

Cuando la mujer encuentra lo sagrado en ella, se transforma. Cuando el hombre encuentra lo sagrado en la mujer, se transforma. Y este es el tiempo para ello

Tetragramaton, pentagramaton y dioses egipcios
Shu es el viento. También podríamos empezar diciendo que Shu es el dos, porque es el viento. En un tema donde no parece importante, porque no es protagonista, ya que lo son Geb y Nut, la tierra y el cielo, aparece Shu, y cuanto más lo miras, más protagonismo, o sea más importancia adquiere.

Tefnut aparentemente pasa desapercibida en esa historia donde Shu está separando el cielo de la tierra. Tefnut es la lluvia y también la parte femenina de Shu, situándose en lo no visible, o sea en la realidad muy real pero no visible.
Es el aspecto femenino no visible de Shu, pero también la lluvia. Cuando no llueve no ves la lluvia, pero la evaporación es constante e invisible hasta que se concentra en forma de nubes. En ese momento todavía no ha aparecido la lluvia, pero ya hay algo visible, que proviene de la evaporación invisible, pero real.
Tefnut es la parte femenina no visible de Shu, también es la lluvia y también es el cielo húmedo. “Cielo húmedo” o lo “húmedo del cielo” nos llevaría, en una disgregación acerca de la sexualidad sagrada, a reafirmarnos en que la mujer es el cielo. Así de simple, porque hablar de lo “húmedo del cielo” o lo “húmedo de la mujer” es similar.

Su posición en lo real invisible marcaría un itinerario a la ampliación de la conciencia de la realidad para el ser humano. Hay una realidad invisible en la mujer, que es cielo.
Este conocimiento supone una expansión de la conciencia, para el hombre, como masculino, y para la mujer, como parte femenina de la humanidad. Cuando la mujer encuentra lo sagrado en ella, se transforma. Cuando el hombre encuentra lo sagrado en la mujer, se transforma. Y este es el tiempo para ello.
Tefnut, como cielo húmedo; Tefnut, como realidad no visible del viento; Tefnut como lluvia.

Código Tzolkin tiene, para todos los buscadores de la sociedad de la estrella y para los caminantes del cielo, una señal donde el Viento, que también podemos llamar Shu, está asociado con su parte oculta, que no está visible, bajo el nombre de Tormenta; o sea lluvia de verdad, no chubasquito. Viento y Tormenta (lluvia), Shu y Tefnut.
Destapar la realidad sagrada es potente. A veces cambia todo de sitio, y entonces el crecimiento, el florecimiento y la progresión es espectacular.
Claro, Shu como dos, y Tefnut sujetando el suelo.

Geb como hombre está ahí, tirado en el suelo. No sabemos si está dormido, borracho, si es un accidentado o simplemente no sabe quién es, o si su representación horizontal es la que traduce que es la tierra, como realidad horizontal donde el hombre se va a poner de pie, como Shu.
Código Tzolkin dice que Viento, o sea Shu, y Tierra expresan una misma naturaleza y pertenecen a la misma familia (viento, mano, humano, tierra). En esta ilustración aparece el Viento-Shu y la Tierra-Geb, que es un humano, o sea que también aparece el Humano. También aparece la mano, porque el humano y Shu tienen mano. La mano, que por un lado es el viento pero que también es el humano, está tocando el cielo.

A la tierra como voluntario se le pide su alineación con el corazón del cielo, que de alguna manera está expresado por huracán, viento-tormenta, como voluntario.
Como voluntaria, la persona se transforma en aquello de lo que es voluntario, ya que ejecuta el plan para el cual es voluntario. De modo que la tierra y Shu, como corazón del cielo, serían lo mismo cuando la persona despierta su conciencia a ser eso. Es un asunto de conciencia, de priorizar unos valores; es un asunto de actitud.
De alguna manera cuando ese hombre, Geb, tumbado, se reconoce como Shu, es cuando se acerca al cielo.

También, se encuentran otras figuras, que aparecen como ayudantes. Se trata de Heh.
Heh nos lleva al ocho, porque realmente los Heh son 8 figuras, que conforman 4 parejas que están sujetando los 4 rumbos o 4 pilares que sujetan la creación.
Por un lado son 8, y entonces nos van a llevar a la Estrella y a Shesat (diosa egipcia representada con una estrella de 8 puntas). Es el hombre en la sociedad de la estrella.

Geb, transformado en Shu, en contacto amoroso con Nut, el cielo, aparece en un escenario que es la sociedad de la estrella gracias a Heh.
En la figura hay dos Heh, pero es que Heh es por un lado el 4 y por otro el 8. Es 4 porque son 4 parejas y por eso mismo es 8. Como 8 hace referencia a la sociedad de la estrella, pero como 4 hace referencia a la forma y a lo sólido.
Heh, como sociedad de la estrella, expresa que el hombre no está solo, y como forma expresa que toda forma es espiritual; está cumpliendo una misión para ti.

Entonces, en esa imagen está huracán, como Shu (viento) y Tefnut (lluvia); está el hombre elevándose al cielo, descubriendo lo sagrado; y está el cielo.
Curiosamente “Iod-He-Vau-He” tiene, como en la imagen, dos Heh o He.
Iod, donde vemos una llama de luz arriba en el cielo, Vau, donde vemos una llama de luz en la tierra, o sea el cielo iluminado y la tierra iluminada, y He, como aquello que soporta la realidad.
Cuando entre el “Iod He” y el “Vau He” intercalamos a Shu -simplemente porque lo vemos desde la conciencia-, aparece “Iod He Shin Vau He”, o sea JESUE. Este nombre está pronunciado de muy diferentes maneras, por ejemplo Joshué, Joshua o Jesús. Quizá sea todo pura casualidad y quizá ni siquiera suceda, o quizá sí.

También hay quien habla de tetragramatón y de pentagramatón. Personalmente, desde mi ignorancia no se ni pronunciarlo, pero el asunto es pasar del cuatro al cinco¡¡
Ese es el espacio para ti. Tú eres el cinco. El amor construye el cinco. Por eso es SAGRADO.