Quizá es necesario también dormir despierto

Quizá es necesario también dormir despierto.
Es necesario el sueño para que el cuerpo se reorganice, para que las energías, las hormonas y el cerebro se refuercen, se restituyan y se saneen.
Pero a la vez hablamos de horas y de sueño, como si la cuestión fuese una cuestión de horas.

Aquí lo que proponemos es reconocer la necesidad no solo del sueño que te adentra en la inconsciencia, como forma de generar descanso y con el descanso esa regeneración, esa reconexión con lo óptimo posible, sino también la necesidad del sueño despierto.

Si el despertador, que has programado para que te garantice al menos 8 horas de sueño, suena y tú de repente te incorporas a la actividad, te pierdes esa reconexión que sucede en esos momentos que podemos llamar de sueño despierto.

El sueño despierto es ese momento donde estás totalmente descansado y fácilmente lúcido y donde puedes reconectar y reconocer todo lo maravilloso que te rodea en tu exterior y todo lo maravilloso que sucede en tu interior.
Es un momento para reconectarte con lo óptimo real que eres y que estás, darte el gusto de estirarte, de mover tus manos, tus pies, tus hombros, tu cuello, centrarte, agradecer al universo y reconocerte como un voluntario para ocupar tu sitio en la danza.
Es decir, encontrar tu lugar donde la vida es danza y tú danzas; encontrar dónde la vida es canto y tú también cantas; encontrar dónde la vida es empatía y compasión y tú eres empático; encontrar dónde la vida es amor y lucidez, y tú lo recibes y lo entregas también.

Meditación para reconectar el alma con el espíritu

Contestación a una preguntar realizada, por si es de interés:
En nuestros talleres trabajamos con el cuerpo de luz presente en la onda del psicrono. En algún momento del taller cada persona se coloca en una pared y es mirada por los demás, porque uno de los elementos que activan el Tzolkin es el VER, al menos desde nuestra experiencia.
La persona, y por ahí pasan todos, es mirada o vista por cada uno de los demás hasta que lo que se ve es su aura o luz. Dedicamos un tiempo a ver el aura de cada persona.
Cuando todas las personas ven el aura, recitamos la onda del psicrono de la persona en cuestión, lo cual puede ser realizado de varias formas. La más sencilla es simplemente mencionar desde el tono 1 hasta el tono 13, los 13 sellos que componen la onda del psicrono de esa persona. Mientras, el que dirige puede completarlo repitiendo los 13 tonos en sentido inverso, es decir desde el 13 al 1, de la onda oculta del psicrono de esa persona.
También se pueden citar los guías, todos los sellos de la familia, o utilizar otras variantes abiertas a la inspiración del momento.
Decir los 13 sellos de la onda es nombrar el alma, mientras se contempla su luz real presente, porque el alma también está en la luz.

Se va recitando todos los sellos hasta que se llega por ejemplo a la onda natal (o la onda del oculto o del psicrono si están antes), y en ese momento se dice expresamente que esa es la onda natal, desde la cual la persona está haciendo su proceso evolutivo. Se continúa hasta que también se conecta con el oculto y la onda del oculto, mientras que el que dirige sigue diciendo todos los sellos que van transcurriendo en sentido inverso.
Se continúa hasta que también se conecta con el oculto del psicrono, y se recita toda la onda.

En ese momento podemos decir que en el tiempo presente se ha producido la conexión a través del viento, que es la palabra, del águila, que es el ver, abriendo un tiempo presente con la emoción adecuada que expresa la luna, en un grupo que expresa la sociedad de la estrella. Son los 4 elementos que hacen presente al castillo verde.
De esa manera hacemos una reconexión entre el alma, que es lo que expresa el psicrono, y el espíritu, que es lo que expresa el kin natal.
Esto abre cambios en las personas que realizan la práctica, que se van viendo en el transcurso del tiempo. Pero en ese momento la persona expande su sentir. Todas las personas que han pasado por esa experiencia han sentido, es decir, están más vivas.