Todas las células del cuerpo proceden de células madre indiferenciadas, es decir, totipotenciales

Todas las células del cuerpo, todas las células que componen cada uno de los órganos, el ojo, el hígado, los huesos, etc., proceden inicialmente de células madre indiferenciadas, es decir, que son totipotenciales. Pueden aparecer en su expansión y crecimiento en la forma que elijan, según el programa que decidan seguir. Todas las células del cuerpo proceden de células indiferenciadas que luego se especializan.

En cada célula hay un programa funcional. Las células están desarrollando un programa para la función que han elegido como voluntarias desarrollar. Todo el cuerpo está compuesto por energía voluntaria cumpliendo una misión, desarrollando un trabajo que ha elegido desarrollar. Todo en el cuerpo proviene de células indiferenciadas y totipotenciales, que desarrollan una especialización.
Esa parte funcional es la que está mostrando que está vivas; están vivas desarrollando ese programa. Esa funcionalidad es lo que se considera “parénquima”. Parénquima es la parte funcional del órgano.

Cuánticamente podemos considerar que la célula es igual a un ser humano, o que un ser humano es igual a una célula, porque la visión cuántica encuentra que el todo aparece en cada parte. De este modo, mirando en este espejo cuántico, encontramos que, al igual que las células son voluntarias para asumir un programa, también los seres humanos son voluntarios para asumir un programa. Las células son voluntarias para asumir un programa donde todo el programa está en cada célula, pero también en la unión de todas las células encargadas de llevar a cabo ese programa.
Si esto es un símil del ser humano, el ser humano también contiene un programa, que le hace depositario al 100% de la configuración de la realidad, pero que también lo es en el enlazamiento, en el encuentro y en la cohesión con todas las demás expresiones de ese programa, que son todos y cada uno de los seres humanos.

El todo está en el uno, y el uno es la expresión del todo, pero necesita en su conciencia incluir a todos. Por eso el camino de la conciencia es también el camino de la paz.

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