La coherencia de los castillos

Compartimos por si es de interés la respuesta a una pregunta sobre “hacia dónde me estoy dirigiendo”, añadiendo información sobre la coherencia en los castillos
PREGUNTA:
Soy Tormenta 13. ¿Hacia dónde me estoy dirigiendo?

RESPUESTA:
Si eres tormenta 13, quiere decir que estás dando sentido a lo que significa la tormenta, y cuando la tormenta llega a su plenitud se transforma en el sol. Estás dirigiéndote y todas tus acciones se encaminan a hacer aparecer ese sol, esa luz, hacia la iluminación.

Como eso está situado en la onda de la mano, que es la que te representa en tu trabajo grupal, de nuevo nos encontramos con que te diriges al sol, porque es la siguiente onda. En tu caso está muy claro que te diriges hacia la luz plenamente, como resultado de tu trabajo y de tu acción grupal.

A su vez perteneces al primer castillo, que bien pudiera representar también el sexto castillo o la sexta dimensión. Entonces, te estás dirigiendo a la séptima dimensión como expresión del segundo castillo en forma elevada.
Te estás dirigiendo a algo que se representa como caminante del cielo, es decir, exploración desde la energía verde; enlazador de mundos, como aquel que busca todo lo que une y encuentra soluciones desde esa energía verde que expresa el caminante del cielo; como expresa la tormenta, es algo que produce hechos milagrosos; y finalmente la aparición del humano, de modo que bien pudiera ser el humano asociado a la energía verde.

El caminante del cielo en el segundo castillo inicia la forma expandida de los castillos, donde ahora aparecen cuatro castillos, todos unidos por la presentación coherente de la familia del caminante del cielo. De la misma manera que hay 4 sellos cada uno de un color que representan a tu familia y de la misma manera que hay 4 ondas para configurar un castillo, también hay un enlazamiento coherente sustentado por una familia. Tú te diriges a lo que está representado con el segundo, tercero, cuarto y quinto castillos, ya que esa configuración presenta al caminante del cielo en el segundo castillo, el espejo en el tercero, la noche en el cuarto y la estrella en el quinto castillo.
De modo que ese viaje hacia la luz que expresa tu configuración es el viaje del caminante del cielo, que conecta con la óptima expresión del ser humano y realiza la coherencia de la energía del día verde.

Curso online 26 septiembre: Los castillos

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El sello te aporta información sobre ti y tus experiencias personales.
La onda, que son 13 sellos, te sitúa en relación con las demás personas, hablando de tu comportamiento social. De alguna manera no solo eres un sello y un tono, sino que toda la onda eres tú.
Pero los castillos te informan de cómo eres más real y eficaz en la quinta dimensión.

Los castillos se forman al situar las 20 ondas del Tzolkin agrupándolas de cuatro en cuatro.


Los castillos siempre comienzan con una onda roja, continuando con ondas de color blanco, azul y amarillo, al igual que sucede con los sellos.

CASTILLOS Y COLORES:
La secuencia de colores aparece en horizontal en cada nivel (rojo, blanco, azul y amarillo), pero también en vertical en los castillos (rojo, blanco, azul, amarillo y verde).
Los castillos se numeran del 1 al 5, incorporando a los cuatro colores de los sellos un quinto color que es el verde.

Los colores tienen que ver con dimensiones de la vida, y la propuesta de 4 colores, que hace saber quién eres y ayuda a reconocerte, te introduce en la cuarta dimensión, mientras que el conocimiento de las ondas y los castillos hace aparecer los 5 colores, y presenta cómo transcender la cuarta dimensión.
La presentación de los sellos te ayuda a entrar en la cuarta dimensión, y el trabajo en las ondas y los castillos a transcender la cuarta dimensión y entrar en dimensiones superiores.

SÓLIDOS PLATÓNICOS
Para los pitagóricos eran importantes los poliedros regulares, que han venido a llamarse sólidos platónicos.

Estos sólidos platónicos aparentemente no tienen nada que ver con el Tzolkin y sin embargo hablan de lo mismo, incluso de la misma manera y son accesibles por el mismo sistema, compartiendo sabiduría. El acceso a esta sabiduría es mirando.

El cubo es el primer sólido platónico. Es un poliedro regular compuesto por cuadrados. Normalmente significa la tierra y podría ser el primer chakra o la parte estructural del cuerpo, la red de colágeno.
El segundo poliedro es el icosaedro, que normalmente se asocia con el agua. Está formado por 20 triángulos, que están unidos de cinco en cinco, de tal forma que más allá del triángulo aparece el pentágono. Podemos decir que está compuesto por triángulos y de alguna forma también por pentágonos.
El tercer poliedro es el tetraedro, de cuatro caras y compuesto también por triángulos. Corresponde al fuego.
El cuarto poliedro es el octaedro, que corresponde al aire y está formado por triángulos. Pero más allá del triángulo, forma cuadrados.
El quinto elemento es el dodecaedro, que está formado por 12 pentágonos. Se corresponde con el éter.

Estos cinco poliedros sólo contienen 3 tipos de figuras en plano: el cuadrado, el triángulo y el pentágono.
Hay que destacar que en el 1º, 3º y 5º, es decir en el cubo, tetraedro y dodecaedro, la forma de sus caras es pura, sea cuadrado, triángulo o pentágono respectivamente, mientras que el 2º y 4º, icosaedro y octaedro, tienen caras de dos tipos.
Por otra parte los sólidos impares, 1, 3 y 5, tienen una base estable, mientras que en el caso del 2 y 4 es más inestable e incluso se suelen representar apoyados en un vértice.

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Curso online martes 8 noviembre: Los castillos

sólidos platónicos y castillos

Curso online martes 8 noviembre: Los castillos.
También hablaremos de su relación con los sólidos platónicos:

Estos sólidos platónicos aparentemente no tienen nada que ver con el Tzolkin y sin embargo hablan de lo mismo, incluso de la misma manera y son accesibles por el mismo sistema, compartiendo sabiduría. El acceso a esta sabiduría es mirando.

El cubo es el primer sólido platónico. Es un poliedro regular compuesto por cuadrados. Normalmente significa la tierra y podría ser el primer chakra o la parte estructural del cuerpo, la red de colágeno.
El segundo poliedro es el icosaedro, que normalmente se asocia con el agua. Está formado por 20 triángulos, que están unidos de cinco en cinco, de tal forma que más allá del triángulo aparece el pentágono. Podemos decir que está compuesto por triángulos y de alguna forma también por pentágonos.
El tercer poliedro es el tetraedro, de cuatro caras y compuesto también por triángulos. Corresponde al fuego.
El cuarto poliedro es el octaedro, que corresponde al aire y está formado por triángulos. Pero más allá del triángulo, forma cuadrados.
El quinto elemento es el dodecaedro, que está formado por 12 pentágonos. Se corresponde con el éter.

Estos cinco poliedros sólo contienen 3 tipos de figuras en plano: el cuadrado, el triángulo y el pentágono.
Hay que destacar que en el 1º, 3º y 5º, es decir en el cubo, tetraedro y dodecaedro, la forma de sus caras es pura, sea cuadrado, triángulo o pentágono respectivamente, mientras que el 2º y 4º, icosaedro y octaedro, tienen caras de dos tipos.
Por otra parte los sólidos impares, 1, 3 y 5, tienen una base estable, mientras que en el caso del 2 y 4 es más inestable e incluso se suelen representar apoyados en un vértice.

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El color blanco está asociado a la actitud y activa un nuevo tiempo espiritual (azul)

Ondas y colores en los castillos
Reasignamos un nuevo valor para el color blanco. Encontramos que expresa algo muy importante que es la actitud, que a su vez va a activar un tiempo, que es lo que expresa el color azul, porque el tiempo es una energía activa de colaboración.
El tiempo puede ser una energía pasiva, asociado a una actitud donde no has mirado más allá de lo aparente, pero cuando la realidad más allá de lo aparente se insinúa y entra en contacto con tu ser, modifica tu actitud, y eso, que es lo blanco, te permite entrar en otro tiempo.
La actitud contiene y da forma a varios contenidos, como es la emoción. El color blanco está lleno de la vibración de la emoción en una persona. También contiene el espíritu, que en su despertar, expresa una vibración y también participa en la actitud que tiene una persona.

Si lo blanco expresa una actitud, conteniendo en parte emoción, espíritu y pensamientos, es decir un montón de cosas que eres pero que no están en la forma corporal, entonces encontramos que cada actitud te introduce en un nuevo tiempo espiritual o activo.
Las personas tenemos que aprender y aprendemos muchas cosas, pero evolutivamente, es decir, para que se produzca el salto evolutivo, hay cosas que tenemos que encontrar que no podemos aprender, sino encontrar, y eso requiere de una actitud.
Hay cosas que solo encuentras cuando tu evolución permite la actitud adecuada. Cuando estás en la actitud adecuada, vibras en la realidad, apareciendo cosas invisibles desde otras actitudes. Como son invisibles nadie te las puede enseñar, solo las puedes ver, pero desde la actitud adecuada. Y entonces comienza otro aprendizaje, que es espiritual.
Todas las cosas que aprendemos en la dimensión del aprendizaje te las enseñan otras personas, siendo la herramienta la memoria y la comprensión. Pero lo que tienes que encontrar, es decir, aquello que te lleva a la actitud adecuada, es el resultado de tu trabajo interior, para lo cual puedes encontrar cosas de esta dimensión que colaboran con tu actitud. Pero tu actitud es fundamental. Nace de una iluminación, de algo interno.

En ese sentido el Tzolkin colabora con la actitud para encontrar otra dimensión de la realidad. Eso en el lenguaje Tzolkin sucede desde el color azul y desde las ondas, que describen un acceso al quinto castillo, a la quinta dimensión. El color azul representa el presente y las vivencias.
Todos los colores aparecen en 5 niveles, cada uno de ellos con 4 colores. Formalmente lo primero que aparece es el rojo, seguido del blanco, azul y amarillo, pero la secuencia para la persona que se quiera aventurar en ese camino se inicia con lo que describe el color azul.
Sin embargo, el color azul, como vivencia experiencial, no te introduce en lo siguiente, que sería en sentido fluyente, sino que parte de la vivencia experiencial que te transforma contiene un contenido retrógrado, que en sí mismo es una experiencia expansiva en todas las direcciones. Si solamente fuera en sentido fluyente y no tuviera una entrada en el pasado, no describiría un efecto de ampliación. Habría una ampliación que no estaría hecha.
El punto se expande en todas las direcciones, conformando un nuevo espacio. Este punto, que estaría expresado por el azul, se expande en todas las direcciones, incluyendo una fuerza retrógrada, pero lo que activa esa explosión y esa capacidad de ir en todas las direcciones, es la actitud que está expresada en el blanco.

En el primer castillo, que expresa la primera secuencia de 4 colores, aparecen las ondas del dragón (rojo), mago (blanco), mano (azul) y sol (amarillo).
El azul es la mano, la sanación y la impecabilidad de la acción, que sería la vivencia experiencial que te transforma. Lo que estás viviendo se expande en todas las direcciones. Pero lo que activa a esa mano es el mago, de color blanco.
El mago es una actitud donde sabes y reconoces otra realidad. Tus acciones, lo que tu hagas, no solamente se dirigen hacia el futuro, sino que también entran en el pasado, describiendo esa expansión en todas las direcciones. Eso lo sabe el mago.
La acción podría ser levantarse de una silla y colocarla en otro sitio. Podría parecer que has entrado en otro presente, porque la silla no está donde estaba sino en un lugar nuevo.
El mago desde su actitud produce un efecto que va también hacia el pasado, hacia el futuro inmediato y hacia un futuro lejano, afectando incluso a sus ancestros y a los hijos de sus ancestros en otros lugares que ni siquiera conoce, y que incluso a lo mejor no han nacido.
Por eso el mago es una actitud, y lo que hagas desde ahí tiene unas consecuencias, más allá de la lógica. Pero eso no puede ser enseñado.

Entonces, lo primero que entra en la acción, en el tiempo, aparece como azul (mano), pero previamente está la actitud de lo que aparece en el blanco (mago).
Hay otros dos contenidos, que son el rojo, la materia y la realidad (dragón), y el amarillo, que es la expansión e iluminación de la materia (sol), que ya pertenecen a otra realidad.
En este nivel, el mago realiza la impecabilidad que previamente ha hecho una recapitulación y ha reconocido los momentos en que actuaba en contra del amor, que es lo que expresa la mano como venado azul, activando ese nuevo tiempo. Y la información complementaria viene del rojo, que expresa la realidad y la materia, con la solidaridad y la activación de la energía femenina (dragón), que contiene empatía y resolución de conflictos. Eso permite la expansión e iluminación que expresa el sol.

Hay una actitud que es la del mago (blanco), un inicio con acciones concretas, previa al reconocimiento de por qué has actuado en contra del amor (azul). Es una liberación de las acciones que actúan en favor del ego, que en su forma expansiva llega al nivel de la realidad, conectando con la solidaridad de la realidad espiritual y la energía femenina (rojo). Eso produce la expansión del sol (amarillo).

Desde la actitud es blanco-azul-rojo-amarillo, aunque visualmente, como visto desde la realidad normal es rojo-blanco-azul-amarillo-.

Recapitulación de ondas asociadas

ondas asociadas, castillos, solidos platónicos
Es conveniente de vez en cuando recapitular y resituar los conceptos, recapitular los contenidos. Por eso, en este momento queremos reasignar los contenidos de las ondas, viendo nuevas posibilidades o simplemente recapitulando los contenidos no conocidos habituales.

ONDAS DEL DRAGÓN Y LA ESTRELLA:
La onda del dragón tiene como asociada a la onda de la estrella.
La persona que nace en la onda del dragón tiene su energía oculta en la onda de la estrella, y viceversa. Son energías complementarias, que se complementan.
En la conciencia de la persona debe aparecer ese contenido, para expandirse.

Las personas que nacen en la onda del dragón están situadas en un territorio donde es favorable el iniciar, el contenido de la solidaridad y la energía femenina.
La energía femenina inicia, porque como madre gesta y da a luz. Toda la vida de un ser humano ha comenzado siendo una célula del cuerpo de su madre; toda la vida inicia su viaje exterior desde la energía femenina, que es la que la nutre, gesta y enseña.
La energía femenina también tiene el contenido de solidaridad, ya que esa forma de cuidar y proteger es una expresión de solidaridad.

La energía de esta onda está asociada a la de la estrella, que corresponde a una forma donde la sociabilidad se ha expandido. Ya no está en cuestión la sociabilidad, sino que es reconocida, creándose la sociedad de la estrella, donde todas las personas son maravillosas desde tu visión. Cuando tu águila mira a las demás personas, ve que todas son maravillosas, sin juicios.
Esto es una forma elevada de solidaridad.

Entonces, vemos que las energías de las ondas del dragón y la estrella van juntas. La energía de iniciar va junto con la energía de la expansión; la energía de la solidaridad con la energía de la sociabilidad, armonía, estética y belleza.

ONDAS DEL MAGO Y EL ÁGUILA:
Si continuamos, encontramos que la onda del mago, como aquel que conoce la otra realidad, más allá de la apariencia, está asociada a la onda del águila.
El águila que ve la maravilla, lo profundo y lo lejano es la que facilita al mago el conocimiento de la otra realidad.

ONDAS DE LA MANO Y EL VIENTO:
A su vez vemos que la onda de la mano, de la impecabilidad del hacer, la acción sana y la realización, está asociada y tiene su oculto, onda asociada o complementaria en el viento.
Cuando tu expresas la realidad, puedes hacerlo desde el juicio o desde la bendición, expresando el agradecimiento.
Entonces, esa impecabilidad de palabra está asociada a la impecabilidad en la acción, porque si no, habría una discordancia: dirías cosas pero no harías cosas, o harías cosas pero no dirías cosas.

ONDAS DEL SOL Y LA LUNA:
Luego tenemos la onda del sol y la onda de la luna, que también son ondas complementarias. El proceso de iluminación contiene un proceso donde la emoción es permitida y liberada.
La emoción te lleva al cielo y a la iluminación, y también la iluminación te adentra en la emoción.

Estas ocho ondas corresponden a las cuatro del primer castillo y las cuatro del quinto castillo o castillo verde. Vemos que está totalmente imbricada la realidad visible, mesurable y medible (primer castillo) con la realidad de la quinta dimensión (quinto castillo). La materia está llena de espíritu. La materia está llena de luz.
La solidaridad (dragón) está totalmente asociada a la ética, belleza y armonía (estrella); el conocimiento de la realidad más allá de la apariencia (mago) está totalmente relacionado con el águila; la impecabilidad de la acción (mano) con la impecabilidad de palabra (viento); y la luz (sol) con la emoción (luna).

ONDAS DEL CAMINANTE DEL CIELO Y EL GUERRERO:
Si continuamos con los castillos segundo y cuarto, encontramos que el caminante del cielo es un guerrero. El guerrero de la luz, de la expansión de la conciencia es un caminante del cielo, que está atrayendo el cielo a la tierra.

ONDAS DEL ENLAZADOR Y LA NOCHE:
El enlazador, que es la forma emocional de la solidaridad (familia del dragón) y el deshacerse del ego, está vinculado con el ensueño (noche).
Ensoñar en la noche, que atrae la abundancia, es un enlazamiento; enlazas con la abundancia. Por lo tanto, enlazar se recubre en las características del ensueño de la noche, que pertenece a la energía del día verde (familia señal), y todo el enlazamiento, cuando actúa desde el enlazador, está enlazando con lo óptimo.
Deshacerte del ego es lo que te permite enlazar con lo óptimo y liberarte del depredador.

ONDAS DE LA TORMENTA Y EL PERRO:
La tormenta, esa energía de resurrección, está asociada al amor incondicional. Siempre que aparece el amor incondicional viene, en lo oculto tal vez, con la resurrección. Siempre que aparece la resurrección tiene como base el amor incondicional.
Es conveniente reconocer la relación entre las ondas del enlazador y la noche, pero también es conveniente y práctico reconocer la relación entre la tormenta y el perro. Muchas personas viven bajo la tormenta, en el sentido que su vida se complica, y les está reclamando la solución del amor incondicional.

ONDAS DEL HUMANO Y LA TIERRA:
El humano está asociado con el voluntario (la tierra). La máxima expresión de la libertad y los pensamientos elevados es alinearte con el corazón del cielo.
Alinearte con el corazón del cielo y ser voluntario para colaborar con la vida y con todo lo existente, es resituarte en tu interior y ser voluntario para ser tú, para ser humano.

En este otro grupo de 8 ondas se está trabajando con el segundo y cuarto castillo, el castillo blanco donde está la emoción, y el castillo amarillo, de la expansión y la madurez.

ONDAS DE LA SERPIENTE Y LA SEMILLA
Luego tenemos la serpiente asociada a la semilla, ya en el castillo azul.
En este castillo la primera onda trabaja con la última y la segunda con la tercera, al contrario que en los demás castillos. Esto convierte a las ondas del castillo azul en similares a la familia del día verde, que son sus propios ocultos como sellos.
Son similares también a la familia central, donde las ondas son ocultas entre sí (humano y tierra, viento y mano).

El humano (segundo castillo) establece su territorio prioritario en el segundo y cuarto castillo, que están relacionado con poliedros de caras triangulares.
El segundo castillo está asociado al icosaedro, con 20 lados que son triángulos, y el cuarto castillo con el octaedro, con 8 caras triangulares.
Eso está relatando el territorio del humano, asociándolo al triángulo, mientras que el cielo (quinto castillo) estaría asociado con el pentágono y la tierra (primer castillo) con el cubo.

Pero en el tercer castillo, asociado al tetraedro, que también tiene caras triangulares, la serpiente se asocia con la semilla.
El surgimiento o elevación de la kundalini está asociado al avance que hagas en tu auto-identificación, en ser tú. Siendo tu es como tu kundalini se puede elevar, haciendo la paz con quien tu eres, con la vida y con todo lo existente, y entrando en el programa a hacer lo que tienes que hacer y a ser lo que eres.
Entonces, la kundalini se eleva, iniciando su ascensión la luz interior.

ONDAS DEL ESPEJO Y EL MONO
Las ondas del espejo y el mono también están asociadas, en el interior del tercer castillo. En cuanto encuentras el espejo se produce el nuevo nacimiento.

Al llegar a ese lugar todas las ondas encuentran ya sentido, permitiendo establecer el contenido de los castillos. Primero hay que trabajar con los sellos, luego con las ondas y después con los castillos.

Entonces, te das cuenta que hay una secuencia de castillos (primero, segundo, tercero, cuarto y quinto), y a partir de ahí estás en una frontera donde descubres que después del quinto castillo no entras de nuevo en el primero, sino que expandes el quinto en el sexto castillo, porque sus contenidos son ocultos entre sí. Eso forma parte también de una experiencia de expansión.
Gracias y bendición.

Está la Atlántida como fracaso, que es guerrera, o la Atlántida exitosa, que es la que recupera el amor

La Atlántida está representada fundamentalmente por el quinto castillo, pero comienza en el segundo, que está sustentado por la familia del día verde: el caminante del cielo como primera onda del segundo castillo; el espejo, como segunda onda del tercer castillo; la noche, como tercera onda del cuarto castillo; y la estrella, forma expandida, como cuarta onda del quinto castillo.
De esta forma el quinto castillo, que es donde se alberga la forma expandida de la energía atlante en positivo (estrella), aparece ahí expresada, pero está en el segundo, tercero, cuarto y quinto castillo.

El segundo castillo, que comienza por el caminante del cielo, es el castillo del agua y la emoción. Los atlantes necesitan recuperar la emoción, que es la fuerza de Lemuria, de la infancia y de los niños divinos. Se trata de recuperar el amor, transformando la fuerza de la guerra en amor. Eso es el caminante del cielo, que surge asociado a la expansión de la conciencia (guerrero, onda oculta).
Hay un transvase de esa energía lemuriana, de los niños, cuando llega a su expansión, propiciando la existencia de una forma exterior, que es el caminante del cielo, de color rojo, que aparece en la forma, y está trasladando la energía transmutada de Lemuria que son los atlantes, porque Atlántida viene de Lemuria.

Está la Atlántida como fracaso, que es guerrera, o la Atlántida exitosa, que es la que recupera el amor. La expansión de la conciencia propicia el inicio de un cuerpo de amor que sería el caminante del cielo. Es un cuerpo de gozo que se transforma en un cuerpo de amor cuando incluye al espejo, la sabiduría del “tú eres otro yo”. Así, el caminante del cielo y el espejo crean el cuerpo de amor. Son capaces, desde la noche, de crear la abundancia para todos, ya no para sí mismos ni de forma imperial para su grupo.
Esa característica de crear la abundancia para todos da origen a la estrella, donde ya no necesitas ensoñar la abundancia para todos porque estás en ella y todas las personas son maravillosas. Eso también es atlante.

Las dos experiencias básicas son por un lado la desilusión y la falta de fe, y por otro el ego y el todo para mí. Cada vez que estás en la desilusión, en la incredulidad y en la falta de fe, estás en Lemuria. Cada vez que estás en el ego, en yo, el yo fuerte y dominante, estás en Atlántida.
Por eso nos interesa conectar con esas dos informaciones, la que contiene el segundo y el cuarto castillo, actuando como auxiliares.
El cuarto y el segundo castillo actúan como auxiliares desde el momento en que estás reconectado con el niño divino en el tercer castillo, en la experiencia del mono. Entonces, formas un oráculo o cruz, donde tu origen está en el dragón y tu destino está en el sol 13 de la onda de la estrella, en la forma más expandida de la estrella. Tu origen está en el dragón y tu destino está en el sol.

El tercer castillo, con ese mono azul, tienes dos energías auxiliares, el segundo y el cuarto castillo.
El segundo castillo se inicia con el caminante del cielo, cuya familia da a los castillos del segundo al quinto un sentido elevado.
En este segundo castillo están el CAMINANTE DEL CIELO; el ENLAZADOR, con el abandono del ego y la capacidad de enlazar con la maravilla, las soluciones y las demás personas, todo ello desde el amor; la liberación de una energía que es la de la resurrección y la energía de los milagros (TORMENTA); y finalmente donde tú estás actuando desde la libertad y los pensamientos elevados (HUMANO).
Es una energía auxiliar para lo que sucede en el 3 castillo, castillo azul, de recuperación del niño divino, pero no del niño herido sino del niño divino. No conectas con el niño herido sino con la alegría y la inocencia.

El otro auxiliar está expresado en el cuarto castillo, en el que está el voluntario (TIERRA), que ya no está desilusionado ni herido; el amor incondicional (PERRO); el recuperar esa fuerza que crea la realidad desde la simple evocación (NOCHE); y el GUERRERO, en el cuarto castillo.

Las dos civilizaciones eran capaces de crear todo eso.
Cuando los atlantes no lo hacen en favor de todos sino en favor propio, esa energía pierde su acción. Esa acción que nace en dimensiones superiores, es la que le da fuerza. La noche azul y la tormenta azul extraen su energía precisamente de algo que corresponde a la realidad divina.

Esos auxiliares ayudan a las presencias que están en el castillo central, que es donde es imprescindible situarse en algún momento.
Todas las personas tienen que pasar por todos los castillos, por todas sus experiencias, activándolas.

Podemos hablar de Lemuria y Atlántida como error o como éxito

Lemuria y Atlántida:

A muchas personas les falta la infancia, pero otras sí tienen una infancia donde todo es maravilloso y la gente les trata con amor y juegos.
Es el equivalente a Lemuria. Cuando conectas con estos recuerdos puedes extraer conocimientos y sabiduría acerca de Lemuria.

Casi todo el mundo ha olvidado su realidad de niñ@ y cómo percibía la realidad, aunque muchos niños tienen recuerdos de otras vidas. Todos los niños tienen dones especiales que después, o bien son reconocidos por la sociedad y potenciados, o bien son olvidados, pero de forma innata tienen características personales maravillosas.
Cuando la persona vive en ese mundo sufre el contacto con la realidad de la tercera dimensión. Sufre desilusión y a veces, aunque se olvide, siente la frustración. Estos contenidos son propios de la desaparición de Lemuria. Conectar con ellos es conectar con Lemuria.

Pero hay dos formas de conectar con Lemuria, una es con Lemuria como lo maravilloso y otra con Lemuria como fracaso. Si te haces fuerte en la desilusión y no crees en nadie, ni en el amor ni en dimensiones superiores, entonces estás en la facción que destruye Lemuria.
Pero si conectas, a través de la expansión de la conciencia, con algo que en lugar de negar eso lo reafirma, diciendo “sí, el amor existe, lo he visto y lo he sentido; si, la maravilla existe, lo he visto y lo he sentido”, entonces estás conectando con las semillas de Lemuria, con los niños que dejaron los de Lemuria como semillas. Tu eres uno de esos niños cuando conectas con eso.
Y cuando conectas con lo otro, estás en tu parte que propicia el hundimiento de Lemuria.
Puedes conectar con tu niño de Lemuria o con tu lemuriano decepcionado. Puedes conectar con tu ángel o con tu anti-ángel. Son dos realidades que están dentro de ti.

Eso está expresado en el cuarto castillo. La familia en el Tzolkin que lleva este contenido es la del dragón, que está presente como rojo en el primer castillo (onda dragón), como blanco en el segundo (onda enlazador), como azul en el tercero (onda mono) y como amarillo en el cuarto (onda guerrero).
El guerrero es un Lemur. Cuando conectas con el guerrero estás conectando con la energía lemuriana de los niños que son semilla, con la pureza de Lemuria, que contiene también la conexión con el niño divino (mono) y con la destrucción del ego (enlazador), que es capaz de conectar con lo óptimo, con lo maravilloso y con las soluciones. El enlazador conecta con dimensiones superiores, con las soluciones y también con el ser espiritual de las personas.
Todo esto es una expresión de la Lemuria de los niños sagrados y se expresa en esos 4 castillos, pero fundamentalmente al completar el cuarto castillo, con la expansión de conciencia del guerrero.

Mientras, la experiencia de la Atlántida es la de la madurez de los que han perdido la ilusión y la fe, y entonces buscan hacerse fuertes y dominar.
Atlántida es un imperio. Han conseguido mucha sabiduría. Toda la fuerza y todos los conocimientos que provenían de Lemuria, ahora se utilizan en favor propio. Inicialmente es como si quisieran con eso redimir a todos y crear la realidad maravillosa. Pero como eso es una expresión del ego, finalmente lo que hacen es reforzar su propio poder, y entonces Atlántida es un imperio.
La Atlántida no es hundida por ellos mismos, sino que es derrotada y destruida por la propia realidad. La propia realidad la destruye violentamente, a través de terremotos, explosiones nucleares o como quieras identificarlo, ya que todas estas cosas han existido no una vez sino muchas.

Tú estás en esta Atlántida guerrera y belicosa cada vez que tratas de imponer tu voluntad a través de tu fuerza o poder, cada vez que abusas de tu sabiduría y engañas, cada vez que abusas de tu fuerza y dominas, o incluso cada vez que dominas a través de sentirte como víctima, poniendo en marcha una fuerza de empatía a favor tuyo.

Todo eso es Atlántida. Atlántida está utilizando la fuerza en favor propio. Se trata de dominar y gobernar. La guerra es energía atlante, y dentro de esa energía también está la guerra que se realiza a través de la autoagresión.
Pero podemos hablar de Lemuria y Atlántida como error o como éxito.

Respondiendo a las preguntas sobre Atlántida, Lemuria y los castillos

Respondiendo a las preguntas sobre Atlántida, Lemuria y los castillos:

Lo importante no es saber lo que sucede fuera de ti sino despertar la conciencia y reconocer qué sucede dentro de ti. Claro, estamos hablando cuánticamente.
En otro nivel de acontecimientos puede ser destacable qué sucede fuera, pero lo importante es saber qué traduce dentro de ti eso, para despertar la conciencia en esa dimensión de la realidad donde todo lo que sucede en lo grande y en el macrocosmos también sucede simultáneamente en lo pequeño y en el microcosmos.

Puedes mirar fuera y ver qué sucede en lo grande y en el macrocosmos, estando únicamente pendiente de describir el exterior. Claro, solo en la medida de lo posible, porque lo grande es mucho más grande y estás tratando de unir descripciones parciales. Pero, entonces, la conciencia está fuera.
El macrocosmos, la realidad grande, se reproduce simultáneamente en todos los microcosmos, de los cuales tú eres uno de ellos.

La mirada al interior puede ir reconociendo todo aquello que a través el estudio y la información exterior sabes que sucede fuera, con la diferencia de que lo grande no puedes abarcarlo desde lo pequeño. Sin embargo, puedes abarcar lo grande cuando la conciencia está puesta hacia lo pequeño, hacia lo que eres tú, hacia la vida que late, está presente y activa en plenitud, en diálogo contigo.
Desde ese punto de vista podemos considerar que todas las tradiciones y todos los símbolos están expresando parte de ese proceso entre el macrocosmos y el microcosmos, entre lo exterior y lo interior.

Si nos centramos en los mitos, sus lenguajes y diálogos, tenemos la expresión de ese diálogo que se realiza con dimensiones superiores. Si hoy miramos hacia los contenidos de Atlántida y Lemuria, encontramos descripciones de lo grande pero que también suceden en lo pequeño; descripciones exteriores que posiblemente también sucedan en el interior, en el microcosmos.

La descripción de Lemuria hace referencia a una sociedad ideal, encargada de la elevación de la humanidad, que es hundida por los mismos habitantes de esa civilización a causa del desencanto, desilusión y la sensación de ser engañados, porque la realidad no coincide con lo ideal.
Al encontrar el sufrimiento en otras personas, la civilización de Lemuria se desilusiona y pierde la fe y la confianza en aquella energía superior en la que creían estar situados y con la que creían colaborar. Al ver ese sufrimiento exterior, se desilusionan y decepcionan.
Al final unos van en contra y otros simplemente se decepcionan, siendo el resultado final que deciden hundir esa civilización y hacerla desaparecer, dejando unas semillas, que son unos niños que volverán a dar continuidad a aquel sueño y civilización maravillosa.

Eso está traduciendo un proceso que puede suceder en todas las personas, que es la desilusión ante el abandono de la infancia. Hay personas que nunca han tenido una infancia con momentos ideales, felices y maravillosos, donde todo es amor y risas, pero hay personas que sí los han tenido, y entonces puede haber un momento en el que, incluso sin pensamientos ni creación de imágenes, sientan una desilusión, traduciendo esto el sentimiento de Lemuria.
El caso de la Atlántida es el paso a la madurez.