La cuarta dimensión es un periodo intermedio

28/9/2016

La cuarta dimensión es un periodo intermedio, donde estás todavía con valores de la dimensión del esfuerzo y el conflicto, pero ya has entrado en contacto con hechos maravillosos.

El trabajo personal es modificar los valores que son programas, que es lo que llamamos hechizos, que te hacen actuar de una u otra forma y que en ese momento todavía son reactivos. Esto es un trabajo que haces tú, en tu interior, contigo mismo. Es un diálogo interior, donde parte del diálogo lo expresa tu ser espiritual, que dialoga con tu ser reactivo.

Al cambiar tus valores y conectar con tu ser espiritual cambia la realidad que te rodea. La realidad objetiva se modifica y las personas también se transforman.
Empiezas a percibir sincronías, hay un diálogo más profundo y las demás personas no responden a tus juicios anteriores.
Cuando conectas con tu ser espiritual también encuentras y conectas con el ser espiritual de otras personas, permitiéndote conectar con ese grupo y con la misión de la luz que aparece a través de ese grupo.
Entonces ya no se trata tanto de un trabajo personal como de empezar a abrirte a un trabajo grupal.

Cuando conectas con tu ser espiritual ves la vida desde tu ser espiritual y entonces todo es diferente. Situarte ahí es el trabajo de la cuarta dimensión, donde te vas descargando, deshaciendo de los valores de la realidad reactiva de la supervivencia, que son incompatibles con la realidad de lo óptimo.
Eso corresponde a lo que en la mitología egipcia se describe como Juicio de Osiris, y expresa una elevación. Cuando tu vida no pesa entras en la quinta dimensión.
Por eso, en ese estado intermedio de la cuarta dimensión todavía hay programas y reacciones dentro de ti que pertenecen a la dimensión reactiva. Pero tú ya estás en contacto con valores y vivencias de la quinta dimensión.
Donde el miedo te agarra, te sujeta a la tercera.
Donde el amor entra, te eleva hacia la quinta.

Todo está bien. Incluso el estado intermedio está bien. ¿Quién quiere ir más deprisa?

Es importante pasar del trabajo con los sellos al trabajo con las ondas

Es importante pasar del trabajo con los sellos al trabajo con las ondas. Es importante y hay que afirmarlo con rotundidad. El trabajo con los sellos es imprescindible, porque es tu trabajo personal, pero en el trabajo con los sellos lo verde no existe; no existe la referencia, la vivencia de lo verde. Mientras, en el trabajo con las ondas, que es el trabajo grupal, sí entramos en lo verde, porque entramos en el quinto castillo, el castillo verde. Hay varias ondas que representan al castillo verde, la energía verde.

En el trabajo con los sellos solo hay una referencia a lo verde en los sellos que corresponden a la familia del día sin tiempo, asociada a la quinta dimensión. Pero es algo momentáneo, porque un sello es un momento, mientras que una onda es un periodo, una expansión del tiempo.
El trabajo con los sellos es fundamental, pero el trabajo con las ondas es el que te introduce en lo verde, de manera plena en la energía de quinta dimensión.

El trabajo con los sellos es el que te permite en un momento determinado hacer esa expansión. Es fundamental el trabajo con los sellos, aunque eso corresponde a la cuarta dimensión.
Y cuando realizas el trabajo de armonización con tu propio sello es cuando puedes expandirte, desplegar la realidad y encontrar a todas las otras personas que han hecho ese trabajo, que están conformando la sociedad de la estrella. Eso es la quinta dimensión y el lugar al que te diriges a través de tu trabajo personal.
Gracias y bendición.

El voluntario ilumina su historia en la cuarta dimensión

EL VOLUNTARIO ILUMINA SU HISTORIA EN LA CUARTA DIMENSIÓN (Extracto del libro “Tiempo de ser o la impecabilidad sin esfuerzo”)

El programa de la cuarta dimensión contiene la realidad del voluntario, esa persona que no está en guerra con lo que sucede sino que ha reconocido que eso tiene sentido. Lo reconoce a través de iluminar su historia, de ver lo que le ha pasado, dándose cuenta de que las cosas que consideraba malas, negativa o contrarias, eran buenas porque le llevaban al sitio correcto.
Al iluminar tu historia, personas que creías enemigos de repente aparecen como ángeles. Entonces, te rindes ante la realidad porque reconoces que es una realidad amorosa, apareciendo las dimensiones superiores como una expresión de ayuda y cuidado en todas las dificultades y encrucijadas difíciles.

¿La previsión es una muestra de sabiduría?

¿Qué pasa con la previsión? Prevenir es intentar evitar riesgos y acontecimientos indeseados. Pero, ¿eso es decretar? Al intentar prevenir, ¿estás atrayendo lo que quieres evitar, como dice una de las tendencias actuales de la nueva era?
Para la humanidad, prevenir es una muestra de sabiduría. ¿Es esto una contradicción?

Entendemos que prevenir expresa efectivamente una sabiduría útil en la dimensión material y por tanto es válida en esa dimensión. En la dimensión material es útil y sabio prevenir, catástrofes, accidentes, riesgos, infortunios, enfermedades, etc.
Sin embargo, también existen otras dimensiones de la realidad, a las que han accedido místicos y seres iluminados. En general la humanidad se está acercando a esa frontera, lo que podríamos llamar el salto evolutivo, donde tiene que elegir entre la guerra y la paz, el amor y el miedo, y cosas así.
De hecho, el diálogo y la meditación con el Tzolkin sería una de las formas en que sucede de forma individual con cada persona, gestando y preparando una masa crítica, suficiente para sostener el cambio evolutivo y el paso de la dimensión material a la dimensión espiritual, donde ya no tendrá oportunidad el miedo y por tanto la previsión.

Podemos considerar que la dimensión material donde la previsión es sabiduría, es justamente el estado anterior al inicio de este diálogo encaminado al despertar del ser espiritual, cuyo despertar pleno te sitúa en la dimensión espiritual de lo óptimo.
Pero hay un estado intermedio entre la realidad material y la realidad espiritual, que podríamos denominar cuarta dimensión. Frente a esa sabiduría que intenta prevenir los acontecimientos desafortunados, la persona que está en el proceso de despertar a través del diálogo, en ese estado intermedio se encuentra con hechos milagrosos, sucesos maravillosos que no siguen el cauce lógico de los acontecimientos. En ese espacio intermedio la persona comprueba que además de las leyes del devenir de los acontecimientos, cuya forma sabia es la evitación y la prevención de conflictos, hay otras leyes espirituales que determinan otros sucesos.

Ocurre igual que con la materia, que tiene unas leyes en esta dimensión material. Sin embargo, en la dimensión del plasma, que también es un estado de la materia, las leyes son diferentes. Hay otras leyes y las partículas subatómicas se asocian, o sea viven, de una forma diferente, soportando una realidad cuyo entramado es distinto, pero es real.
De la misma manera que hay una realidad de la materia, hay una realidad de la materia como plasma.
La forma en que esto se traduce en el devenir de los acontecimientos es a través de hechos milagrosos, asociados a tu vibración interior, de amor, odio, miedo o entrega. En este estado intermedio compruebas qué sucede cuando actúas desde el amor puramente por entrega y también cuando actúas en contra del amor, que a lo mejor te está dictando la sabiduría de la prevención.

Pero tú estás en una prueba, y esa prueba es para que compruebes, no para que seas evaluado. Ese es el tema. Todo tiene su momento y todo tiene su espacio. Algunas personas están en el momento de comprobar la realidad espiritual.

El paso de la cuarta a la quinta dimensión

EL PASO DE LA CUARTA A LA QUINTA DIMENSIÓN (El libro de las Sincronías)

La mujer tiene cuatro centros orgásmicos en el cerebro, en el área septal del sistema límbico, y el hombre uno, motivo por el cual al hombre le conviene fusionarse con la mujer para entrar en el auténtico cuatro, y no dominarla, para así activar el auténtico cinco. La humanidad lo agradecerá.

Si el uno del hombre se activa antes de que se hayan activado los cuatro centros de la mujer, nunca estaremos en el cinco, sino que quizá simplemente nos quedamos en el uno, estando totalmente debajo de la escala.
Si hablamos de una relación, el 5 supone que la relación, más allá de lo físico, encuentra su sentido espiritual.

Si hablamos de dimensiones, en la cuarta se trata de encontrar la Tierra y el cuerpo como un elemento espiritual, siendo en sí una grandísima transformación.
Pero sabemos que hay un paso más, que es el éxtasis, el arrobamiento, el embeleso. Sabemos que la cuarta dimensión es algo estupendo porque es una evolución, un encuentro del mundo espiritual, pero hay algo más.
Y lo sabemos físicamente porque hasta hace muy poco tiempo se creía que las neuronas no se reproducían y que nacíamos con un número determinado de neuronas y éstas simplemente iban muriéndose. Sin embargo se ha demostrado que las neuronas también se reproducen, sólo que eso sucede en momentos de embeleso, de éxtasis.

Estamos hablando de las neuronas del cerebro, de cómo hay cuatro centros en el cerebro de la mujer que es preciso activar, y de cómo es preciso reconocer en ella un ser espiritual y una relación espiritual, que es lo propio de la cuarta dimensión, para que se active el auténtico quinto centro, que es el momento en que se produce el milagro de la vida, expresado físicamente por la reproducción de las neuronas.

Desgraciadamente, casi todo lo que se llama orgasmo en el masculino, es simplemente la O de la palabra orgasmo, sólo que la O y el 0-cero son lo mismo.
Aquello de lo que estamos hablando sólo sucede cuando el hombre se entrega y siente a través de la mujer, es decir construye el “tú eres otro yo”. Y eso requiere bastante entrega, bastante desapego, quizá tiempo y desde luego mucho reconocimiento.
Es decir, que el hombre se sane.

http://viatzolkin.com/e-books-libros-y-calendarios/el-libro-de-las-sincronias/

La cuarta dimensión es el territorio de los guías

LA CUARTA DIMENSIÓN ES EL TERRITORIO DE LOS GUÍAS (Extracto del libro “Tiempo de gracias, tiempo de perdón”)

La cuarta dimensión es el territorio de los guías. En esa dimensión el miedo es muy evidente. También los guías, o sea las ayudas, son muy evidentes ante la conciencia, pero ante la inconsciencia son como casualidades, suerte o incluso adversidad.
Ante la conciencia son ayudas que te permiten despertar. Entonces, lo que te asusta aparece como algo que te mantiene despierto y favorece el intento, es decir te permite ser libre y estar despierto.
La unión en el presente de la conciencia como elección, o sea de ser libre, y las ayudas y el miedo, o sea el intento, te sitúan ante un agujero de gusano de la realidad, ante una puerta.
El miedo aporta conciencia al despertar. El miedo y la atención aseguran el éxito, porque estás consciente y despierto. Y el intento aporta la presencia de los guías telepáticamente.

La cuarta dimensión es el paso a la quinta dimensión. La conciencia y el intento abren la puerta del agujero dimensional, lo que se conoce como agujero de gusano.

TIEMPO DE GRACIAS. TIEMPO DE PERDÓN

La cuarta dimensión es un periodo intermedio.

La cuarta dimensión es un periodo intermedio. Tú estás todavía con valores de la dimensión del esfuerzo y el conflicto, pero has entrado en contacto con hechos maravillosos.

El trabajo personal es modificar los valores que son programas, que es lo que llamamos hechizos, que te hacen actuar de una u otra forma y que en ese momento todavía es reactivo. Esto es un trabajo que haces tú, en tu interior, contigo mismo. Es un diálogo interior, donde parte del diálogo lo expresa tu ser espiritual, que dialoga con tu ser reactivo.

Al cambiar tus valores y conectar con tu ser espiritual cambia la realidad que te rodea. La realidad objetiva se modifica y las personas también se transforman.
Empiezas a percibir sincronías, hay un diálogo más profundo y las demás personas no responden a tus juicios anteriores.
Cuando conectas con tu ser espiritual también encuentras y conectas con el ser espiritual de otras personas, permitiéndote conectar con ese grupo y con la misión de la luz que aparece a través de ese grupo.
Entonces ya no se trata tanto de un trabajo personal como de empezar a abrirte a un trabajo grupal.

Cuando conectas con tu ser espiritual ves la vida desde tu ser espiritual y entonces todo es diferente. Situarte ahí es el trabajo de la cuarta dimensión, donde te vas descargando, deshaciendo de los valores de la realidad reactiva de la supervivencia, que son incompatibles con la realidad de lo óptimo.

Eso corresponde a lo que en la mitología egipcia se describe como Juicio de Osiris, y expresa una elevación. Cuando tu vida no pesa entras en la quinta dimensión.
Por eso, en ese estado intermedio de la cuarta dimensión todavía hay programas y reacciones dentro de ti que pertenecen a la dimensión reactiva. Pero tú ya estás en contacto con valores y vivencias de la quinta dimensión.
Donde el miedo te agarra, te sujeta a la tercera.
Donde el amor entra, te eleva hacia la quinta.

Todo está bien. Incluso el estado intermedio está bien. ¿Quién quiere ir más deprisa?

La tierra, el sol y la luna: vídeo

La tierra, el sol y la luna: vídeo

La tierra da vueltas alrededor del sol, dando lugar al año.
Pero a su vez, la luna da vueltas alrededor de la tierra.
Nosotros damos vueltas alrededor de algo, pero hay algo que da vueltas alrededor nuestro.

En el simil del Tzolkin:
– El sol termina el primer castillo como onda, traduciendo la realidad material. Es similar a una actitud donde todo gira entorno a ti.
– La luna inicia el quinto castillo, quinta dimensión, como onda. Cuando te sitúas como la luna, atendiendo a las personas y girando alrededor de ellas sin querer ocupar el centro, estás en la quinta dimensión.
– La tierra expresa la cuarta dimensión, cuarto castillo. Es donde se va a abrir la cuarta dimensión, como evolución.
– Y el ser humano está colaborando con la tierra desde la emoción (onda humano en castillo blanco, asociada a onda tierra).
Así, para el ser humano la tierra es la cuarta dimensión cuando conecta con tu mundo emocional.

El cambio dimensional no se desarrolla con las palabras, sino con las vivencias

Recuperamos un escrito de noviembre de 2015 en estos momentos en que estamos entrando en el cuarto castillo, asociado a la cuarta dimensión:

Entendemos que la tercera dimensión es la del ego, basada fundamentalmente en el miedo.
Es decir, las personas trabajan por miedo a no tener dónde y de qué vivir. Tratan de crear una familia, en parte por el temor que supone la soledad, y en su vida laboral tratan de ser eficaces para ganar dinero, más que escuchando su vocación.
En esa dimensión no es importante el amor, porque lo primero es asegurarte, un poco compulsivamente, que tienes derecho a vivir, y de alguna manera te acomodas externamente a los usos y costumbres más que tratar de contactar con tu interior.

Es una dimensión más lógica que creativa. Hay un hemisferio lógico y otro creativo, supeditándose la parte creativa a la lógica, ya que se considera que la parte creativa son sueños, fantasía y pérdida de tiempo.
En la parte lógica es donde está activo el recuerdo, que tiene relación con el dolor, y entonces aparece el miedo, mientras que la parte creativa está relacionada con sentir. Es decir, se contrapone el pensar y el sentir.

El paso a la cuarta dimensión es cuando escuchas tu interior y empiezas a dar importancia a lo que sientes, dialogando con las emociones pero también con tu cuerpo.
Y al entrar en tu interior, empiezas a darte cuenta de que hay una realidad exterior y otra más allá de la forma aparente de las cosas, que tiene relación con la telepatía y la clarividencia.
La cuarta dimensión es un momento donde ha aparecido esa conciencia, que reconoce el sentir, la clarividencia y la telepatía, pero todavía compite con los valores del recuerdo y del miedo, que refuerzan el ego.
Podemos decir que el ego es lo que te pone a salvo, pero está dividiendo la realidad en tú y todo lo demás, que fácilmente puede ser adverso. Pero cuando estás en la vivencia de la cuarta dimensión sientes que lo que hay más allá de la forma no es nunca adverso, aunque a veces aparezca así porque es la única forma de provocar un cambio y un despertar.

El estado de la cuarta dimensión es un estado temporal y el tiempo de la oportunidad. El tiempo es favorable, dejando de ser eso que te lleva a la decrepitud y que no puedes controlar.

Como ejemplo de cuarta dimensión está el cuento de La Cenicienta.
La Cenicienta, pese a que podría pensar que su madrastra y hermanastras son hostiles, no se entretiene en ese pensamiento, sino que simplemente se centra en hacer lo que tiene que hacer, comenzando una interacción con las fuerzas de la naturaleza, con seres espirituales de dimensiones superiores como las hadas y con los animales, que aparecen como ángeles que le ayudan favoreciendo la aparición de hechos maravillosos.
Si ella entrase en el juicio caería a la tercera dimensión, pero como vive sin juicio permite que lo maravilloso se aproxime, y finalmente accede a la quinta dimensión.

El otro ejemplo podría ser el del patriarca Noé, quien recibe una inspiración, pero en lugar de rechazarla la asume y empieza a hacer algo que a ojos de su entorno parece absurdo, que es construir un barco en medio del desierto. Noé se centra en lo que tiene que hacer y no escucha las sugestiones exteriores sino interiores.
Entonces, efectivamente, aquello que parecía absurdo resulta que es lo que le permite salvar a toda la humanidad, es decir, dar un salto cuántico.

Finalmente, lo que se expresa como quinta dimensión, es donde todas las personas son seres luminosos, porque al expandir la conciencia la kundalini se ilumina y entonces vives en una dimensión donde todas las personas y todo lo que sucede es maravilloso.

Pero el asunto de las dimensiones no se desarrolla en las palabras, sino en las vivencias, siendo la llave de las vivencias experienciales que te transforman escuchar tu interior y tus emociones, que te abren las puertas del cielo.

El oráculo en las dos tradiciones (vídeo)

El oráculo en las dos tradiciones (vídeo)

En el oráculo de Valum Votan aparecen los 4 colores mientras que en la cruz de los abuelos están las 5 familias. Aparecen el 4 y el 5, asociados a la cuarta y la quinta dimensión.
Hay un tiempo de llamada y un tiempo de elevación.