La maravilla se llama Ana

La maravilla se llama Ana. Quizá usted pueda ponerle otro nombre, pero la maravilla existe y tiene nombre de persona. Quizá en algún momento ha pensado que no existía, que lo que existía era la supervivencia, el conflicto, el acoso, pero no, la maravilla existe.
Usted puede asegurar, en algún momento de su vida, que la maravilla existe y quizá pueda asegurar que está asociada a otra persona.

Quizá pueda darse cuenta de que en algún momento es necesario un cierto nivel de trabajo personal, de despertar de la conciencia. El trabajo personal en sí es gratificante. También es posible que sin ningún trabajo personal suceda que usted encuentre la maravilla, porque la maravilla existe y se accede a ella desde múltiples opciones.

El trabajo personal es importante, pero el reconocimiento, el conocimiento o la conexión con el trabajo ancestral también es importante, ya que los ancestros son una fuerza activa permanente. La vida no es únicamente el tiempo que transcurre desde que naces y transciendes, sino que el tiempo en que naces y transciendes es una sumación a otros tiempos, y en muchos casos sirve para rectificar y en otros para reforzar.
En otros sirve simplemente para descansar, viendo cómo todo está bien. Y en otros momentos esa encarnación sirve para ayudar, para colaborar, para corresponder. Incluso en algunos casos sirve simplemente para tranquilizarte. Todo está bien.

La maravilla existe. Y eso supone la presencia de otra persona. Hay un acompañamiento. “Dios te ama”, ese es el núcleo central. Hay un momento en que “Dios te ama”, y aparece a través de una persona.

Descubrir que la realidad es un espejo forma parte del proceso de iluminación de cada persona

El espejo es una herramienta de ampliación, amplificación, aumento, incremento y transmutación. Descubrir que la realidad es un espejo forma parte del proceso de iluminación de cada persona.

Cuando decimos que el espejo es una herramienta de aumento e incremento, queremos decir que es una herramienta mágica, extraordinaria, que aumenta tu energía, tu calidad y tu alegría. Cuando descubres que el espejo eres tú, que la imagen que ves en el espejo es tu imagen, y nos estamos refiriendo a la realidad; cuando descubres que la realidad que ves, que interpretas desde tu subjetividad, te devuelve una imagen de ti mismo; y cuando te das cuenta de que cualquier gesto que haces en ese espejo produce un efecto de amplificación, de incremento…. Entonces te das cuenta de que el espejo te está invitando a que hagas gestos maravillosos, porque producen un efecto extra-maravilloso.

Pero, ¿qué es el espejo?, ¿qué esa realidad extraordinaria que produce ese efecto de imagen activa y amplificante? Tú haces un gesto, que también podemos llamar “movimiento”, emoción o actitud, por ejemplo, en lugar de mirar algo con miedo, con odio o con envidia, de repente lo miras con aceptación, con respeto, con misterio y con amor, y entonces el simple cambio de actitud provoca un cambio de realidad, permitiendo aparecer una realidad maravillosa.

Cuando descubres que según la forma en que miras, la realidad te devuelve esa misma actitud pero multiplicada, entonces, estás avanzando por un camino de iluminación, porque permites que algo maravilloso que estaba dentro de ti, aparezca a través tuyo.
Cuando descubres que la realidad que aparece ante ti está asociada a la realidad que está dentro de ti, y empiezas a hacer movimientos, que están traduciendo actitudes emocionales, entonces descubres que te lo devuelve multiplicado.

En algún momento te das cuenta de que esa realidad que te traduce, también está traduciendo otra realidad todopoderosa, porque las consecuencias de tus cambios de actitud y emoción provocan hechos extraordinarios y maravillosos, donde todo es posible, y suceden transformaciones que son totalmente maravillosas, en determinados momentos de gran lucidez y plenitud.
Entonces, te das cuenta de que en realidad el espejo es Dios. El espejo eres tú, la realidad que te rodea. Te traduce, pero también traduce a Dios. Te das cuenta de que la realidad es Dios, que está totalmente volcado hacia ti, interactuando contigo, invitándote a través de esa experimentación a que aparezca tu alma, como ser espiritual de plenitud.

La masa critica corresponde a las personas que tienen abierta la comunicación con Dios


La masa crítica que está surgiendo en la humanidad es la masa crítica de personas que tienen abierta la comunicación con Dios, pero no con ese dios teórico sino con el que han experimentado en su vida, que crea y modifica las condiciones de la realidad, y utiliza los acontecimientos de la vida de la persona como parte del diálogo.
Por eso es tan importante simplemente mirar tu vida buscando la razón más allá de la apariencia de los acontecimientos, porque cuando te sitúas en esa actitud, entonces se despierta tu conciencia. Es tu conciencia la que se sitúa ahí, tu ser espiritual.
Se despierta tu ser espiritual y se sitúa en esa actitud, y rápidamente la realidad espiritual de más allá de la apariencia se pone en contacto con tu realidad espiritual, cuando está despierta.

Por eso es tan importante situarte en el presente y dialogar, o sea hablar, y pedir, o sea, orar. Pedir lo que necesitas, porque cuando eres escuchado haces aparecer un nivel de la realidad que no es el habitual; entras en una realidad plegada, de la cual hablan los místicos, es decir, las personas que han tenido esa experiencia, pero también los físicos actuales, que dicen que hay muchas realidades superpuestas. Y esa experiencia es la que te sitúa como parte de esa masa crítica.
Pero al mismo tiempo, lo que sucede es que lo que pides se te concede cuando lo pides desde el amor, es decir, desde tu corazón, porque en el corazón, en la realidad del amor, es donde estás en contacto con esa dimensión superior.
Ese presente es donde se une tu conciencia en el amor con la presencia divina en el amor.

Si alguno carece de alegría, que la pida a Dios

“Si alguno de vosotros carece de sabiduría, que la pida a Dios. Seguro que la concederá porque Dios da todo generosamente y sin echarlo en cara.”
(Santiago).

Pedir a dimensiones superiores es establecer un diálogo con dimensiones superiores.
La parte espiritual de la realidad material, que es la segunda realidad, más allá de la forma, se manifiesta ahora claramente a los que dialogan con dimensiones superiores, incluyendo a los que dialogan con el Tzolkin.

El diálogo está establecido desde las tradiciones. En toda tradición hay una sabiduría y de la misma manera que hay un Wikipedia accesible en una realidad material, hay un “Wikipedia” accesible que tiene alguna resonancia con el espejo 10 y por tanto con la tormenta 11.
Abrir el espejo 10 y mirar produce una tormenta 11, es decir, una resurrección luminosa.

Si alguno carece de alegría, que la pida a Dios. Seguro que se la concederá, pues Dios da todo generosamente y sin echarlo en cara.
Si alguno carece de amor, que lo pida.
Si alguno carece, que pida.

Si tienes miedo o no puedes perdonar, pide.

Tezcatlipoca es un equivalente al Dios supremos para los seres humanos

Tezcatlipoca en la mitología nahual era el señor del cielo y de la tierra, fuente de vida. Es un equivalente al Dios supremo para los seres humanos; no tanto al dios creador sino al dios supremo.
En todo caso estamos hablando de una personalización de Dios. Hay algunas personas que al hablar de estas mitologías dicen que el concepto de Dios o fuerza superior no es el mismo que se maneja en las sociedades actuales como expresión del dios judeocristiano, que habla con las personas y les transmite mensajes con palabras.
Bueno, podemos considerar que efectivamente el señor de la vida no está hablando de un dios dialogante, pero sí ciertamente de una fuerza suprema, aunque no sea una fuerza suprema dialogante por lo menos en el manejo de la palabra.

El concepto que transmite la tradición judeocristiana es de un dios dialogante que utiliza el lenguaje de las personas y busca hacerse entender, bien sea a través un escrito o testamento, bien a través de profetas que hablan directamente en su nombre, con palabras que pueden entender las personas, es decir en sus mismos idiomas y con sus mismos lenguajes.
Mientras, Tezcatlipoca, dentro de las fuerzas de las mitologías nahual, representa la fuerza divina, porque es creadora, lo cual es un concepto divino. El concepto hijo es como una segunda versión, un descenso a una dimensión humana.
Pero ya no está utilizando el lenguaje de la palabra sino una especie de jeroglífico o glifo, que es como un dibujo que hay que interpretar. No hay un intérprete directo, un profeta o un texto con sus palabras, sino glifos. Se comunica a través de escenas visuales, incluso transmitidas en forma de leyendas o narraciones, donde los detalles y las formas transmiten el contenido y no las palabras.
Podemos decir que el dios judeocristiano habla y dialoga en tu idioma y el otro “jeroglifea”, mediante símbolos, y entonces es necesario interpretarlos.

Ese dios supremo Tezcatlipoca es representado a través de un espejo, y lo que sucede cuando miras un espejo es que ves imágenes.
Lo que aparece en el espejo son imágenes y no cuerpos. La superficie del espejo es lisa, y en ella aparecen imágenes, con lo cual te está diciendo que aquello que te habla, lo hace desde otra dimensión que no es material y por tanto no necesita cuerpo.
El dios que te aparece a través de un espejo te está diciendo que se trata de ver y mirar, y de los conceptos que formas en tu interior.

Aquello que se denomina divinidad y fuerzas divinas va a aparecer en tu interior a través de tus conceptos, de lo que ves.
En ese sentido parece muy próximo al concepto de ese dios judeocristiano que aparece como un ojo en un triángulo. Ese ojo también está diciendo “ves”. Se trata de algo relacionado con el ver -“te veo”- o con la luz, que es lo que permite ver.
Hay una relación entre la luz, el ver y el espejo.
Igual que el espejo te ve, Dios te ve. Pero también cuando te asomas al espejo lo primero que ves es tu cara. Es decir, que el espejo te presenta a ti. Tú eres el espejo, porque el espejo representa tu cara, y tú también estás en el espejo.
Es decir, dentro del ser humano también está dios.
Claro, es muy importante descifrar los jeroglíficos y glifos en ese mundo simbólico, y no quedarse solamente en el nombre del símbolo.

El dios del ver está representado por un ojo y también por un espejo, porque están hablando de la misma facultad humana. Da origen a una dualidad, porque Tezcatlipoca también está asociado con una dualidad, y puede ser bueno o malo.
Pero claro, es lo que tú ves. Tu que eres ese ser divino que se acerca al espejo, puedes estar mirando desde lo bueno o desde lo malo, desde el miedo o desde el amor.
Por eso hay un despertar que se traduce en comprobar y en experimentar.

Símbolos y palabras

Símbolos y palabras.
Lo divino, que también podemos reconocer como dimensiones superiores, realidad Dios o en los términos habituales de tal o cual religión, aparece ante la consideración de las personas en forma de símbolos, o sea figuras o imágenes, o también en forma de palabras.
En forma de palabras aparece al decir el nombre, en los cantos, o en la invocación, y también al referir su historia.
Normalmente se trata de una historia mítica, atemporal, pero sin duda real.

Otra cosa es saber qué es lo real. De alguna manera entendemos que hay una relación entre el ESPEJO y el VER. Claro que también hay una relación entre el ESPEJO, el VER y RA.
La letra 20 del alfabeto hebreo es la Reish, que está presente en:
Espejo, que es REI y traduce la Reish, el Aleph y la Iod
Vista, visión, ver, que utilizan la Reish.
Ra, que también utiliza esa fonética, lo mismo que luz, que es OR y contiene el Aleph, que es muda, la Vau, que es el sonido “O” y la Reish, que es el sonido “R”.
Pero también está presente en la palabra aura, que es la luz del cuerpo.

Era importante no olvidar tu origen, pero ahora es el tiempo de la realidad, o sea de ser.

Estamos en el fin de la oscuridad y eso es lo que significa el 20-12, que tanta alarma provocó en su momento junto a tantas expectativas de acercamiento a la maravilla.
Hablar del 20, según el código Tzolkin es hablar del sol, o sea de la luz, donde el sello 20 es el sol, y también lo es hablar de la sociedad de la estrella o sociedad de seres humanos iluminados, que son criaturas celestes y viven en una dimensión celeste, donde la onda 20 es la estrella.

Esto está siempre dirigido a todos los seres humanos. Por eso no es un asunto folclórico, donde se manifiestan tradiciones ancestrales, ni étnico, donde se refuerzan las barreras y tú no eres yo porque no eres de mi clan, sino que el 20-12 es un asunto que atañe a todos los seres humanos sin excepción.
El 20-12 es el humano iluminado, y eso es lo mismo que hablar del arquetipo humano, que no es creado por el ser humano sino CANALIZADO por el ser humano, para lo cual necesita eliminar los obstáculos de esa canalización.
Entendemos que canalización no es lo mismo que meter una masa en un tubo y empujarla para que salga por el otro lado como un churro o un embutido, o un dibujo con crema pastelera con merengue o chocolate, sino que canalizar dimensiones superiores es expandir tu conciencia, tu ser y tu aura, y expandir también los contenidos de lo óptimo, de tal manera que lo que te rodea es la realidad de lo óptimo, donde reconoces al otro como tú porque los lazos que unen la realidad son amorosos, luminosos, de colaboración y de entrega, y donde no necesitas ser quien no eres, porque no eres el más fuerte ni nunca lo serás, al menos no ininterrumpidamente; si quieres ser el más sanguinario, solo podrás serlo durante un breve tiempo, porque habrá otro que lo será más que tú.

Canalizar lo óptimo es eliminar la referencia a la depredación, al abuso, al miedo y a la necesidad, permitiendo entrar en la consistencia real de la maravilla, donde todo es posible si está acompañado de una emoción amorosa y cuanto más intensa mejor.
El arquetipo del ser humano es el ser humano de la quinta dimensión, que no tiene días nefastos, porque no existe lo nefasto; no necesita mirar qué le depara el futuro o con qué energía se va a encontrar, como quien necesita acertar, sino que se instala en la plenitud y en el gozo.

La referencia al miedo, a la necesidad de sentirte protegido por la capacidad de atemorizar que inhiba a tus enemigos, o a ser más poderoso siendo las demás personas como juguetes en tus manos, son una referencia de tercera dimensión.
La referencia a la necesidad de acertar puede ser de cuarta dimensión, pero estamos en el tiempo del fin de la oscuridad, que es un encogimiento de la realidad, y el humano expandido, o sea la persona que encarna el arquetipo humano, encarna también lo óptimo y la semejanza de lo óptimo, que coloquialmente se denomina con cuatro letras en este idioma puente: D, I, O, S.

Hablar de Dios es hablar de tu familia y de ti, y ese es el clan.
De eso han hablado todas las tradiciones, porque era importante no olvidar tu origen, pero ahora es el tiempo de la realidad, o sea de ser.

Estamos presos de nuestras creencias

Aquello que creemos conforma la realidad, y lo hace en sus limitaciones, diciendo lo que no puede ser, y en lo posible, diciendo lo que es posible o real, entendiendo que hay una similitud entre real y posible.

Sin embargo, tal vez este es el tiempo de liberarse de ataduras y hacer posible lo imposible, siendo ambos, posible e imposible, contenidos mentales.
Esos contenidos mentales dan soporte a aquello que vives cada día y cada momento. Evolutivamente la humanidad se está acercando al final de una realidad dimensional y entrando en otra donde hay nuevos valores que dan soporte a la realidad.

Antes estaba el trabajo casi como soporte máximo de la realidad, porque podía hablarse de la familia, pero sin trabajo era imposible tener una familia; de la honestidad, pero sin trabajo no podías ser honesto, ya que siempre eras una carga. Es decir, que en el mejor de los casos nos debatíamos entorno a algo donde éramos esclavos.

Sin embargo las grandes tradiciones, y en especial alguna, le dan al ser humano la semejanza de Dios, que no es una realidad laboral, porque Dios no se contrata por horas ni tiene un salario; en todo caso trabaja siempre.

Lo asociado a la necesidad de trabajo como forma de ganarse la vida son las guerras, porque si no tienes, se justifica que vayas donde sí hay.
Sin embargo, quizá ha llegado el tiempo de plantearse qué es lo que creemos y qué es lo que imposibilitamos con nuestra creencia. Tal vez estamos en la emergencia de la realidad Dios dentro de cada ser humano, que en estos momentos se ve ayudada precisamente desde la realidad Dios, rodeando como ángeles y voluntades divinas activas a los seres humanos que quieran mirar en esa dirección. Dios está mirando y quizá solo es necesario que tú le mires para transformarte.

La contrapartida de un trabajo asalariado, esclavo, o donde tú eres más listo y contratas a bajo precio el trabajo de otras personas, es la voluntad de servicio y el colaborar con todo lo existente; la ley del amor, donde tú eres otro yo, como forma de acercarte a tus pares, a tus semejantes; y el ensueño, como forma de soñar la abundancia.

El ser humano es el gemelo de Dios

Reivindicamos el in lak’ech.

Sí, decididamente reivindicamos el diálogo que se expresa diciendo “tú eres otro yo, yo soy otro tú”, como un diálogo transcendente y capaz de producir la vida.

Por eso nos interesa el Tzolkin, pero el del espejo; respetamos todos los otros Tzolkin, pero este es el que nos interesa.

Todos los Tzolkin folclóricos y de otros tipos nos parecen muy bien, pero desde nuestra ignorancia nos interesa el Tzolkin que utiliza el lenguaje del ADN, es decir el lenguaje donde las bases nitrogenadas se reproducen en forma especular, creando así la vida en su segmento.

Y también nos interesa aquella tradición, bendita sea, que te sitúa como el gemelo de Dios.

Sí, gracias, humildes sabios y “el gemelo de Dios”.

 

Nos interesa el tema de los gemelos como imagen en espejo, y sí, claro, entendemos que en la tradición que expresa el Popol Vuh -que resuena en casi todas las tradiciones de casi todos los pueblos que fueron entrando en ese territorio que actualmente llamamos América, sean originarios de donde sean-, los gemelos vencen a los señores del inframundo y así describen un itinerario hacia la vida.

 

Entendemos que debajo de todas las consideraciones acerca de los gemelos, se encuentra una resonancia con el ADN, porque se duplica y crea dos formas gemelas. La duplicación del ADN expresa la capacidad de reproducirse la vida.

Pero eso es lo mismo que sucede cuando te sitúas ante un espejo, que aparece otra imagen similar a la tuya, una duplicación. Es decir que en toda esta aparición de gemelos estamos moviéndonos en un territorio donde aquello, sea lo que sea que es la vida, se está expresando.

Por eso tenemos que recuperar una imagen básica que está en la biblia, donde Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, de tal manera que el ser humano es el gemelo de Dios.

 

Precisamente la resonancia del gemelo es la que aparece en Santiago.

Claro, Santiago, o sea lo que en la tradición que sustenta la Era Común -que por cierto lo hace primero desde el intento, segundo desde la propuesta y tercero desde la profecía, y sabemos que es una profecía porque se cumple, o sea se está cumpliendo-, y retomamos la frase porque es un poco larga con el inciso: Santiago sucede en la tradición católica el 25 de julio, que es el día sin tiempo, desde donde va a iniciarse el nuevo año. Y Santiago es también un gemelo, porque está en la pareja de hermanos Santiago y Juan.

 

Levantamos otro velo, y es que el nombre que aparece como Santiago es Jacob, de modo que cuando estamos hablando de Santiago estamos hablando de San Jacob, expresando que lo que contiene Jacob es Israel, porque el nombre de Jacob es Israel, solo que después de un salto evolutivo. Siempre que vemos a Jacob está Israel. No es un tema ni racial ni religioso, sino un tema de dimensión humana, porque Is-ra-el expresa el hombre que ve a Dios o el hombre ante el espejo de Dios (resh significa también espejo además de ver), ya que EL ESPEJO ES UN VER, pero un ver evolutivo.

 

El águila, sello 15, ve el espejo.

El águila, sello azul y sello 15, y la tormenta, sello azul y sello 19, contienen en su interior el guerrero, la tierra y el espejo.

Los cuatro primeros contenidos son águila, guerrero, tierra, espejo, en el ritmo de 4, significando el ritmo del 4 un nivel dimensional de la realidad, y cuando el ritmo pasa del 4 al 5, aparece otro nivel dimensional de la realidad, donde ver el espejo supone resucitar.

Ver el espejo significa que estás en un tiempo de transformación que te lleva al espejo, y pasando el espejo aparece el sello 19 tormenta, resurrección.