El lenguaje de los símbolos es supracultural y supralingüístico, y además enlazador

5 de agosto 2014
El lenguaje de los símbolos, en el tiempo de la comunicación, merece ser encontrado como supracultural y supralingüístico, y además enlazador.
No conviene relacionar un símbolo únicamente con una cultura, de donde ha surgido o que le ha dado soporte o cobijo, sino encontrar cómo todos los símbolos, independientemente de la cultura en que parecen surgir, del idioma que pudiera ser que hablasen sus creadores y del tiempo, en realidad están creados para la persona despierta del siglo XXI, que está resolviendo un problema que atañe a toda la humanidad.

Todo está hecho para florecer, triunfar, lograr, expandirse y para la plenitud. No está hecho para perder el tiempo, que también es vida.
El oro del que puede hablarse es el del HOR, que es la luz y el aura, o sea tu luz, y también el de hablar desde el corazón, como la catarsis más preciosa y la alquimia más conseguida.

Esas personas despiertas del siglo XXI que están resolviendo un problema que atañe a toda la humanidad, realmente están contemplando gozosamente la expansión, la plenitud y el florecimiento, desapegándose de todos aquellos valores que quieran nutrir su ego personal, nacional y racial, y por supuesto su ego de género.
En este siglo que podemos llamar XXI, todos los símbolos parecen estar despertándose y volviéndose muy charlatanes. Escucharlos es gozoso, nutritivo, pacificador y expansivo.

Hay muchas vidas mirando. Avanzamos conectados con el corazón y despojados de la mente, por un terreno sagrado, que es el de lo cotidiano. Todos nuestros ancestros están presentes.

La función de la familia Cardinal (vídeo de 22 minutos)

La función de la familia Cardinal (vídeo de 22 minutos)

El dragón es la luz que toma forma.
Merece la pena meditar en cómo todo lo que tiene forma es luz.

El Tzolkin, además de un calendario, se puede comparar con una biblioteca, donde hay muchos contenidos que puedes ir extrayendo.

La familia cardinal está formada por el dragón, el enlazador, el mono y el guerrero.
Es sustentadora y mantiene la coherencia. Da soporte para poder crear el quinto nivel

a invitación es a trabajar desde el caminante del cielo enlazador, a indagar enlazando

Somos seres humanos, y como seres humanos sabemos siguiendo el Tzolkin que somos caminantes del cielo.
El reconocerse como ser humano siguiendo el código Tzolkin es anterior a la conciencia del caminante del cielo. Es decir, el sello del humano es anterior al caminante del cielo; el concepto asociado al ser humano es anterior al concepto del caminante del cielo, que es el siguiente.
Si consideramos que el concepto atribuido al sello del humano es un despertar, o mejor dicho un amanecer, iluminación o algo que se llena de luz, entonces la iluminación del humano es anterior a la iluminación que se produce bajo la denominación de caminante del cielo. Hay una secuencia.

Pudiera ser que estuviéramos contemplando una propuesta o explicación, que más o menos se expresaría en los siguientes términos:
Cuando llenas de contenido a través de la configuración espiritual que determinan tus experiencias asociadas a la meditación, cuando despiertas la conciencia dentro de esa iluminación que significa el humano, encontrando y vivenciando todos los contenidos del humano, entonces automáticamente recibes como regalo la conciencia del caminante del cielo.
Así, cuando rellenas de contenidos en la plenitud al humano te das cuenta de que en realidad eres un viajero estelar. Estás en un sitio pero vienes de más allá.
Estás en un lugar y ya lo reconoces, pero al mismo tiempo has establecido las conexiones espirituales asociadas a ti, a tus posibilidades y a tu conciencia, y entonces descubres que entras en lo que se denomina el caminante del cielo, porque estás aquí pero sabes que vienes de otro sitio y vas a otro sitio; estás en esta dimensión pero vienes y vas a otra dimensión.
Y entonces comienza la consideración y la conciencia del caminante del cielo.
Esa es la gran invitación de este año, a entrar en la consideración del caminante del cielo.

Tenemos que decir que estamos hablando desde una visión parcial. Una de las conexiones espirituales desde la conciencia del in lak’ech, que también es la conciencia del humano y la del caminante del cielo, nos dice que hay que seguir buscando, conectando con algo.
Entonces encontramos que en el lenguaje más próximo hay otro lenguaje: en este momento estamos conectando con este periodo de tiempo que se puede denominar el año común, con vocación de englobar a todos. Pero ya es otro territorio. Ya no está utilizando el código Tzolkin, porque es otro código.
Sin embargo, hay que enlazarlos.

Pero aun dentro del código Tzolkin hay otro que es diferente, y en este momento, que en el código del año común es el 1 de enero y en el código Tzolkin el caminante del cielo 13, hay otro código donde dice que estamos en un enlazador.
Es preciso asimilarlo. Es apropiado en este periodo que comienza incluir al caminante del cielo con la característica del enlazador, es decir desarrollar el caminante del cielo enlazador.
El caminante del cielo puede explorar todas las direcciones, pero en este año del código común la invitación es a trabajar desde el caminante del cielo enlazador, a indagar enlazando. El programa es buscar los puentes y las uniones.

El idioma español es actualmente el máximo y el mejor vehículo de expresión del Tzolkin, porque es enlazador

El idioma español es actualmente el máximo y el mejor vehículo de expresión del Tzolkin, porque es enlazador.
Cuando el Tzolkin decide ser conocido por todas las personas, es decir expandirse en las cuatro direcciones en búsqueda de todas las personas del mundo, elige de forma preferente el idioma español, que es el mismo que ha elegido en su desplazamiento desde el Himalaya la kundalini de la tierra, estableciéndose en un territorio donde la lengua que une es manifiestamente el español.

El idioma español se sitúa sobre una telaraña de idiomas, lenguas y formas dialectales diferentes, que buscan ser diferentes de otros semejantes y cercanos, y sobre ese entramado similar a una tela de araña -la tela de araña por la que desciende Tezcatlipoca, es decir la energía amorosa de dimensiones superiores- es donde se instala el idioma español como lengua enlazadora.
A través de esa lengua enlazadora el Tzolkin se expande en las cuatro direcciones, de modo preferente el contenido que busca ser conocido por todas las personas para la consolidación, creación y realización de la sociedad de la estrella, de seres humanos iluminados con una conciencia despierta, cuyo valor principal es la paz, la armonía, el amor, el reconocimiento del otro, el gozo y la bendición.

Hay algo de auto-agresivo y de inútil, es decir de no útil, en ir en contra del vehículo que te traslada de un sitio a otro prestándote un servicio enlazador, de creación y de realización. Si lo tratas a patadas es absolutamente absurdo.
A lo mejor lo tratas a patadas porque la patente es norteamericana, alemana o de algún sitio que no te gusta. Pero eso es absurdo y contrario a tus propios intereses, y lo que harás es perjudicarlos.
Eso lo único que está expresando es tu daño interior.

No es que sea el español la única vía de expresión del Tzolkin para los habitantes de todo el mundo. Cualquier traducción es útil. Sin embargo, el concepto máximo y la propia raíz están expresados en este idioma. También están expresados en múltiples idiomas locales, pero la característica de estos idiomas locales es la fragmentación y no el enlazamiento; es como si dijéramos un desenlazamiento.

¿Por qué ocurre esto?, ¿por qué hace esa señal de desenlazamiento? Es para que quede claro el enlazamiento. La oscuridad hace clara a la luz y la luz manifiesta la oscuridad. Son como dos caras de una misma moneda.
La multifragmentación idiomática y el idioma enlazador son también verso y reverso de una misma realidad.
Por supuesto, cultivar la sensación de agravio a alguien que te ha traído un coche es aparentemente absurdo. Solo puedes sentir agravio cuando el agravio está en tu interior, es decir, cuando en tu interior el niño está herido y no es el niño sagrado ni el niño Dios el que crece.
Entonces, lo conveniente es sanar al niño herido.

Gracias y bendición a todos los maestros entregadores.

El comienzo del segundo periodo de 365 días es enlazador

El dragón es el sello 1 y el enlazador el 6, pero es posible encontrar un momento donde el enlazador es el 1. Si contamos 260 completamos un Tzolkin, aunque no un año, ya que se necesita que hayan transcurrido 366. Ese sello 366 es enlazador 2.
Por lo tanto, el comienzo tipo, es decir donde está expuesto el programa del segundo periodo de 365 días va a ser enlazador.
Hay un periodo que es el año, donde pueden suceder determinadas experiencias, pero hay un momento donde todas esas experiencias, relacionadas con la energía de solidaridad, ayudar a los demás, etc. (dragón), van a potenciar la vivencia del enlazador.

El enlazador del que estamos hablando es de la onda de la serpiente, es decir, de tu kundalini. Cuando se activa tu kundalini comienza un periodo nuevo de experiencias basado en la vivencia del enlazador con todos sus contenidos.
Este enlazador 2 está en una de las columnas de Hércules, que es una de las dos columnas de portales. Concretamente está en la sexta columna, siendo la decimonovena vez que aparece el enlazador. Es decir, es el enlazador-tormenta, el enlazador asociado a la resurrección. Entrar en la experiencia donde se está activando tu kundalini en su faceta emocional enlazadora, forma parte de tu resurrección.
Estamos hablando del segundo periodo de 365 días, pero no es necesario asociarlo con el año; son tiempos de lo real.

El oculto o forma interna del enlazador 12 es el águila 12, en el doceavo lugar de la onda de la semilla.
Hay un programa, pero en este caso no está activado desde el propósito, semilla 1, sino desde el tono 13 que es el guerrero. El guerrero 13 o guerrero como forma transcendente de ti mismo, del programa que eres tú, en sentido retrógrado va a dar fuerza a esa capacidad de ver en favor de todo lo existente, que activa la resurrección al activar la kundalini.

El lenguaje de los símbolos, en el tiempo de la comunicación merece ser encontrado como supracultural o supralingüístico y además enlazador

El lenguaje de los símbolos, en el tiempo de la comunicación, es un lenguaje que merece ser encontrado como supracultural, o sea supralingüístico, y además enlazador. No conviene relacionar un símbolo únicamente con una cultura, de donde ha surgido o que le ha dado soporte o cobijo, sino encontrar cómo todos los símbolos, independientemente de la cultura en que parecen surgir, del idioma que pudiera ser que hablasen sus creadores y del tiempo, en realidad están creados para la persona despierta del siglo XXI, que está resolviendo un problema que atañe a toda la humanidad.
O todos o quizá ninguno, o sea todos, porque desde donde se ha inventado la vida, lo que se ha inventado es comercialmente el éxito, deportivamente el triunfo, agrícolamente el florecimiento, y en el mundo de los ludópatas, el máximo premio.

De modo que todo está hecho para florecer, triunfar, lograr, expandirse, para la plenitud; no para perder el tiempo, porque también es la vida. Y el oro del que puede hablarse es el oro del HOR, o sea de la luz, del aura, o sea de tu luz, y en todo caso también el tiempo del oro puede ser el tiempo del “hablo” desde el corazón, como la catarsis más preciosa, la alquimia más conseguida.
Respecto a las personas que antes decíamos despiertas del siglo XXI que están resolviendo un problema que atañe a toda la humanidad, deberíamos decir que lo que están contemplando gozosamente es la expansión, la plenitud y el florecimiento, desapegándose de todos aquellos valores que quieran nutrir su ego personal, su ego nacional, su ego racial y por supuesto su ego de género.
En este siglo que podemos llamar XXI, todos los símbolos parecen estar despertándose y volviéndose muy charlatanes, y escucharlos es gozoso, porque es nutritivo, pacificador, expansivo

Hay muchas vidas mirando y avanzamos conectados con el corazón, despojados de la mente por un terreno sagrado, el tiempo de lo sagrado cotidiano, porque el tiempo es sagrado y sobre todo puede serlo.
Todos nuestros ancestros están presentes.

Construir imágenes, meditar, soñar la abundancia es en realidad la creación de un puente entre dos mundos

LA NOCHE: La onda oculta (Extracto del Libro de los Sellos)
La onda oculta de la Noche es la onda del Enlazador de mundos. Construir imágenes, meditar, soñar la abundancia es en realidad la creación de un puente entre dos mundos. Así mismo, enlazar mundos es realmente ensoñar.
El ensueño y la visualización tienen una característica enlazadora: visualizando atraes las cosas a la realidad, si es oportuno.

Para poder valorar, apreciar y ser voluntario para vivir o reconocer el amor incondicional, hace falta evolucionar, avanzar en el proceso de la conciencia

El Perro en los colores (extacto del Libro de los Sellos)
Los sellos de color blanco son Viento, Enlazador de mundos, Perro, Mago y Espejo. El color blanco significa refinar, o sea aprender algo, o sea modificar algo para optimizarlo.
El orden en que aparecen los sellos blancos en los castillos, es decir como ondas es Mago, Enlazador, Espejo, Perro y Viento. Es decir, para poder valorar, apreciar y ser voluntario para vivir o reconocer el amor incondicional, hace falta evolucionar, avanzar en el proceso de la conciencia.

El primer sello blanco en los castillos es el MAGO, onda 2, que puede significar aprender.
El segundo sello blanco en los castillos es el ENLAZADOR. Primero tienes que aprender algo para poder enlazar con otras dimensiones. Pero Enlazador también es desapego, de forma que el ser humano, no así los animales, primero tiene que aprender, pero luego tiene que desapegarse de las cosas para realizar lo que sea el amor incondicional. El apego no va en dirección al amor incondicional.
Luego aparece el ESPEJO. El apego oscurece y deforma la realidad del Espejo.
Y ya sí es posible encontrar, y voluntariamente realizar, el amor incondicional en lo representado por el cuarto castillo.
Pero el cuarto castillo habla de la cuarta dimensión y el quinto castillo de la quinta dimensión, que es una dimensión espiritual.
La perfección, el 10, llega hasta la cuarta dimensión. Luego es otra cosa.

La familia cardinal: Dragón, Enlazador, Mono y Guerrero (extracto del Libro en preparación sobre las familias)

ES EL INICIO DE LA FORMA.
Esta familia está asociada a la energía del surgimiento, del ver.
Está compuesta por el dragón, el enlazador de mundos, el mono y el guerrero.

Exactamente se trata del surgimiento de la forma, es decir en el vacío, en la no-forma, aparece una forma, y eso es la materia, que ahora sabemos que en realidad es luz tomando forma.
Se relaciona con el ver porque la forma se enlaza con otra conciencia a través del ver, de la función del ojo o de la función de crear imágenes, y también del tacto, pero el tacto solamente puede crear imágenes de lo cercano, mientras que el ojo también crea imágenes de una forma lejana.
Los sentidos más asociados serían el tacto y el ver.

La característica de esta familia es la de ser principio, inicio, surgimiento, pero no de algo asociado al tiempo sino a la forma.

El dragón es el número 1 del Tzolkin y el mono 1 es justo el centro del Tzolkin, momento donde se produce un nuevo nacimiento o también el acceso a una dimensión superior. En el mono 1 está la puerta a la otra realidad.
El enlazador es una cualidad existente en todas las personas, de poder enlazar a esa puerta. El enlazador está dentro de cada uno, y es el sello y la garantía de éxito, incluso a través del error.
Y el guerrero es la otra gran herramienta para conseguirlo, que es la expansión de la conciencia.

A esta familia la relacionamos con el VER, porque es la luz entrando en la forma. Es el ver de hacer aparecer más claramente las cosas. No es como unas gafas, sino que la realidad se deja ver con más claridad, de modo que la característica de estas personas es la fiabilidad, la seguridad.
Aunque estas personas tengan muchas dudas en su interior, sin saber cómo ayudan a las personas que les rodean a tener más claras las cosas, y poco a poco van resolviendo su cuestionamiento y enseguida aprenden que el esfuerzo en una dirección siempre tiene un éxito, que es justamente lo que hace el dragón: la misión va siempre asociada al éxito; lo que no contiene éxito es no intentarlo.
Esta familia está muy asociada con la energía de las células madre, y según van trabajándose internamente, su éxito se multiplica.
Cuando el objetivo es correcto, y es correcto cuando es solidario, el éxito se multiplica.

Esta familia inicia una secuencia con el dragón y la finaliza con el guerrero, que a su vez es la última onda del cuarto castillo. Y a continuación se inicia otra secuencia y otra dimensión, que es la quinta dimensión, castillo verde.

LOS SELLOS EN LA FAMILIA:
Al leer esta familia en el orden de los sellos y utilizando el significado asociado a los tonos, podemos encontrar el propósito y la fuente solidaria del dragón; el desafío, que ya sabemos que es un regalo del enlazador; la misión del mono; y el cómo realizarlo del guerrero. Es una secuencia espiral, que va activando y habilitando cada vez más posibilidades: la energía femenina, el desapego, la alegría, la expansión de la conciencia.

El dragón comienza la familia, y se compone de solidaridad, en su forma roja; desapego, en su forma blanca de enlazador; inocencia en su forma azul de mono; y expansión de la conciencia en su forma amarilla de guerrero.

El dragón tiene que ver con la solidaridad y la energía femenina, y para refinar, para realizar esta solidaridad es imprescindible trabajar desde el desapego.
El enlazador es la segunda presencia del dragón cuando se da cuenta de que la auténtica y única misión de todos los seres humanos es abrirse al amor; y se sitúa en el dos y en el otro, no en el ego ni en el yo, sino que ocupa la segunda plaza y te cede a ti la primera, como expresión de la ley del amor, donde tú eres otro yo -in lak’ech-. Cuando ese trabajo evolutivo está hecho e instalado en el cuerpo, empiezas a disponer de un cuerpo enlazador.

Esta familia es en realidad siempre enlazadora de dimensiones superiores, pero también es enlazadora entre los seres humanos, porque la solidaridad es un esfuerzo para unir a todos los seres humanos y no dejar a ninguno excluido.
Y en el desapego están los valores mentales, raciales, adicciones, y un montón de trabas que pone el ego, y que crean diferencias entre las personas en lugar de unir.
Enlazador es una fuerza unitiva existente en cada persona capaz de permitirte conectar realidades, dimensiones y personas más allá de la lógica.
Como el dragón que viene desde dimensiones superiores a ésta, el enlazador conecta con otras dimensiones como fuerza espiritual y amorosa en el momento oportuno. En el momento oportuno, todo sucede.

El dragón es un comienzo, pero el mono también lo es. El dragón es un inicio pero desde lo inimaginable, y el mono es un inicio en la dimensión humana.
Cuando tú naces no tienes consciencia. Eres totalmente dependiente, pero a través del aprendizaje y el desarrollo vas adquiriendo fuerza y conocimientos y un cierto nivel de consciencia. Pero eso no es un nacimiento, sólo significa que el nacimiento abre o inicia un proceso de aprendizaje y maduración de algo, pero no es un nacimiento.
Sólo que de nuevo puede aparecer un nuevo nacimiento, como consecuencia del proceso de aprendizaje y de una decisión libre y luminosa. De esta manera el momento del nacimiento como un recién nacido, pasa a ser dragón y reunirse con todos los otros procesos míticos. Y el mono es ese nacimiento consciente fruto de una decisión, o sea el nuevo nacimiento.

El guerrero es un enlazador, de modo que si queremos comprender su significado conviene asociar la expansión de la conciencia con desapegarse de viejos enfoques, o sea no tener miedo y mirar.
No tener miedo, prescindir del miedo, es desapegarse. Y mirar, es enlazar.
Pero también el guerrero es un mono, y el mono es alegría, el nuevo nacimiento, o sea lo nuevo, pero también osar.
Además guerrero es dragón, o sea, solidario, de modo que el guerrero contiene solidaridad, alegría, desapego, además de conciencia, porque el guerrero no es mental.