El humano, a través de la conciencia del nuevo nacimiento, vuelve a ser luz. Ya era luz, pero si no había conciencia, no lo sabía.

Tenemos por un lado al dragón y su familia, que relacionamos con el uracilo, expresando la intención de dimensiones superiores o de la realidad Dios, signifique eso lo que signifique, que traduce en forma comprensible, ante la atención de los seres humanos, como luz cumpliendo una misión o lo que en los últimos tiempos ha venido a ser considerado como Bosón de Higgs.
El hecho de que la luz adopte una forma para cumplir una misión implica una intencionalidad, cuyo plan y proyecto no se sitúa en el nivel de la forma sino en un nivel anterior, y que además implica una realidad dimensional que sustenta, o incluso podríamos decir que “acaricia amorosamente con esmero” esa realidad de la forma.

Es decir, la luz entrando en la forma para cumplir una misión traduce una intencionalidad, que no se sitúa en la forma sino en lo que sustenta la forma, y el hecho de que sea una misión, lo cual implica un cierto esfuerzo, supone una expresión afectuosa y amorosa.
Ahí es donde podemos situar la peripecia, epopeya o el esfuerzo amoroso de la luz que desea cumplir una misión.
Esta luz cumpliendo una misión, en el ADN la traducimos por el uracilo y tiene una cierta relación con la urea, que a su vez hace referencia en la tradición taoísta al riñón, relacionado con la energía ancestral.
De modo que el uracilo, como lo más anterior, se ve confirmado por la energía ancestral como lo que viaja en el tiempo, desde lo remoto, pero también cumpliendo una misión. Porque la ancestralidad, el ADN, también es una expresión de una energía cumpliendo una misión al tomar forma.

El uracilo se transforma en timina cuando actúa en el nivel ADN, es decir, ya es humano.
La referencia resonante de la timina es el timo, situado en el cuarto chakra, centro de las defensas y los grandes macrófagos como los linfocitos T, que permiten la supervivencia.
La timina está asociada a la familia del caminante del cielo, que es propiamente la familia del día verde, y también se ve asociada, a través de la glándula timo y del cuarto chakra, con el color verde. El color del cuarto chakra es el verde y la función de la glándula timo es permitir la supervivencia, es decir un nivel superior de vida más allá de aquello que puede poner en compromiso a la vida.
También podemos asociar la timina al caminante del cielo y su familia del día verde como una forma más elaborada que la misión que cumple la luz al tomar forma.

Estas dos familias, cardinal y señal, y estas dos bases nitrogenadas, uracilo y timina, expresan formas de cumplimiento de la misión de la luz. Tanto el uracilo como la timina están asociados a la adenina. Adenina-ADN-Humano.
La familia del humano puede asociarse con la adenina, que forma pareja con la luz cumpliendo una misión o con el día verde, es decir, con el uracilo en un nivel y con la timina en otro nivel. El ser humano que encuentra su corazón se sitúa en el día verde.

Las otras dos familias, Portal y Polar, y las otras dos bases nitrogenadas, guanina y citosina, hacen referencia a la luz y al agua.
La familia del agua es la de la luna y se asocia con los contenidos de las plantas, con las crecidas del Nilo y en general con las crecidas con lluvia y con la agricultura y las ciudades.
La familia del sol se asocia con el fuego, con la casa y con la luz.

El ser humano ha dado un paso hacia su realidad celeste a través de la agricultura, el establecimiento de ciudades donde es imprescindible la asociación, y finalmente el in lak’ech o la consideración del otro como tú. También ha necesitado permanentemente la ayuda de la luz exterior y el desarrollo de su cerebro creativo.
Es decir, estamos hablando de los contenidos de la familia de la luna, que da entrada al castillo verde y a la plenitud del in lak’ech, y de la expansión transcendente del sol 13, donde desde el centro interior de luz del ser humano se comunica con todos los demás seres humanos como luz.

El final del Tzolkin hace referencia a la familia de la luna como algo evolutivo, porque es la onda con que comienza el castillo verde, y al sello del sol 13, final del Tzolkin, como un trayecto personal de la individualidad.
La energía colectiva que permite la sociedad de la estrella, donde los seres individuales se han expandido hasta encontrar sus seres transcendentes, sol 13, fusiona la secuencia de 20 sellos y la secuencia de 20 ondas como camino evolutivo.

Trasladando estos contenidos al código de los días epagómenos, podemos ver que la familia del dragón, que se corresponde con Seth, tiene una relación con la familia del día verde, que se corresponde con Neftis.

De modo que la pirimidina que es el dragón (Uracilo), en otro nivel de consideración es Neftis (Timina), y la otra pirimidina resulta ser la expresada por Horus como epagómeno asociado a la familia del sol (Citosina).
Las purinas serían la pareja Isis-Osiris, que expresan al ser humano con conciencia, entendiendo que es la conciencia del tiempo, algo que aparece íntimamente unido al ser humano.
Por el otro lado, los otros tres componentes expresan la luz cumpliendo una misión, la luz en plenitud como expresión de la misión, y el ser humano luz, o sea luminoso. El humano luz, el humano hijo está expresado por Horus y en los días epagómenos es el sol, pero el sol que vuelve a nacer.

Eso es un poco lo que sucede con el ser humano, cuando a través de la conciencia del nuevo nacimiento, vuelve a ser luz. Ya era luz, pero si no había conciencia, no lo sabía. El mismo hecho de hablar de “hijo” está expresando una temporalidad.

Si nos situamos en los castillos, vemos que lo que identificamos como pirimidinas, que sería el dragón como uracilo, el caminante del cielo como timina y la serpiente como citosina dan inicio a los tres primeros castillos. De modo que las pirimidinas aparecen como soporte de una realidad formal, mientras que las purinas aparecerían como adenina y guanina, asociadas al cuarto castillo iniciado por la tierra con la adenina como expresión de la familia donde aparece el humano, y al quinto castillo iniciado por la luna con la guanina. A su vez los dos castillos están asociados a la pareja formada por Isis y Osiris.
También podemos asociar el cuarto castillo con la cuarta dimensión, es decir, la dimensión donde el ser humano aparece después de su despertar. Este despertar siempre es un despertar de la conciencia.
El despertar de la conciencia o nuevo nacimiento sucede en el tercer castillo, pero como una interrogante, como una incomodidad que pretende mantenerte despierto. Y es en el cuarto castillo y cuarta dimensión donde el humano se transforma en voluntario, o sea que ya está totalmente despierto.
Entonces sucede lo que se denomina juicio de Osiris, es decir, deshacerte de lo que te hace pesado, o sea el odio, el miedo, el ego y cosas así.
Acabado ese proceso, donde ya despierto y voluntario te elevas, es el territorio de lo verde, quinto castillo.

El juicio de Osiris es la separación entre el cuarto y el quinto castillo. Solo entras en el quinto castillo si te has deshecho del odio, del miedo y de todos estos impedimentos, y esa es la tarea del cuarto castillo.
Si lo decimos utilizando solo los criterios del Tzolkin, diríamos que solo puedes entrar en la sociedad de la estrella cuando cumples la ley del amor, o sea el espejo y el in lak’ech. Esto es lo que traduce el juicio de Osiris, de modo que todo el territorio del cuarto castillo y del voluntario, ocupado por la tierra como expresión de la familia del humano, pertenece a Isis, o la peregrinación por el desierto como paso previo a la entrada a la tierra prometida, con todas sus pruebas y purificaciones.

Es en el paso de la cuarta a la quinta dimensión donde se produce la reconstrucción de Osiris troceado. El territorio de la cuarta dimensión, que comienza con la tierra, es decir del humano voluntario, termina con la luna transcendente, es decir, el voluntario como expresión del ser humano se transforma en su forma transcendente en Isis, bajo la formulación de luna 13.
Es cuando el humano llega a ser humano, ya que hay que considerar que ISH significa “humano”, es decir, el humano-humano es ISH-ISH y como la H no se pronuncia podemos decir tranquilamente ISIS, o también entenderlo como humano elevado. No estamos hablando de género; cuando hablamos del ser humano, lo hacemos tanto del femenino como del masculino.
De la misma manera que lo que se inicia en la onda como tierra, es decir voluntario, va a terminar como luna transcendente o humano-humano, también lo que se inicia como tierra 1 va a terminar como estrella 13 al finalizar los 52 kines del cuarto castillo.
De modo que cuando aparece la luna transcendente puede iniciarse el quinto castillo. Eso es el juicio de Osiris, pero también al aparecer la estrella 13, como expresión transcendente del guerrero, que es una forma de la solidaridad ya que pertenece a la familia del dragón que significa solidaridad y también la luz cumpliendo una misión.

Necesitamos formar un concepto que una varias visiones simultáneamente, y ahí es cuando aparece Osiris, pero no ese Osiris troceado y muerto, sino vivo más allá de la muerte.
“Vivo más allá de la muerte” significa vivo más allá del odio a quien te mata, a quien te humilla, a quien te desprecia, es decir, vivo más allá del juicio y sobre todo vivo en la transmutación del odio, del juicio y del miedo.
Si no encuentras la vida más allá del odio, no aparece Osiris, o sea no entras en el quinto castillo.

OSIRIS Y LA FAMILIA PORTAL

OSIRIS Y LA FAMILIA PORTAL (Extracto del LIbro de las Familias)
El primero de los 5 días epagómenos está asociado a Osiris, que es el Dios egipcio de la fertilidad y la resurrección. El color con el que se representa a Osiris es el verde, haciendo referencia a la vegetación correspondiente a las crecidas del Nilo. Las tierras son fertilizadas por el Nilo cíclicamente y luego se vuelven a agostar. Por eso Osiris habla de resurrección y fertilidad.

Al ser el primer día epagómeno lo podemos relacionar con el primer día fuera del tiempo, que en el Tzolkin siempre sucede en un sello de la familia del agua: luna, mago, tormenta o semilla.
Relacionamos las crecidas del Nilo con la familia del agua en el Tzolkin; el agua con la LUNA; la fertilidad y el crecimiento con la SEMILLA; la resurrección con la TORMENTA. Pero también Osiris está relacionado con el MAGO, ya que Osiris enseña a los egipcios las leyes, la agricultura y la civilización. El mago tiene que ver con el aprendizaje, pero además la sincronía entre Osiris y el mago está en que Osiris, una vez muerto, es cortado en 14 trozos, y el 14 es el número del sello del mago.

La historia o el cuentecito consisten en que Osiris representa el bien y es asesinado por Seth, que representa el mal, volviendo a la vida por su mujer Isis, que es el amor. Osiris es el rey de los muertos y ahí también vemos una resonancia con la luna, que es la luz en la oscuridad de la noche, al igual que Osiris, al ser el rey de los muertos, es la luz en la oscuridad.

Osiris es el nombre helenizado de Asir, que es su auténtico nombre en Egipto. Está indicando una resonancia con Asiria (Mesopotamia), de donde proviene Abraham y todo su pueblo, de modo que en la civilización y en la sabiduría egipcia también encontramos la presencia de Abraham y de todo su pueblo.

Otra sincronía entre Osiris y la familia portal es que esta familia inicia el tiempo, y se considera que Osiris es el comienzo de la civilización egipcia. Los dos son un inicio.

Cuando consideramos los cinco castillos y las ondas que los componen, encontramos que solamente hay dos familias que tienen continuidad.

LOS DOS CAMINOS EVOLUTIVOS (Extracto del Libro de las Familias)
Cuando consideramos los cinco castillos y las ondas que los componen, encontramos que solamente hay dos familias que tienen continuidad.

En la familia Cardinal, sus cuatro sellos aparecen dando lugar a ondas en los cuatro primeros castillos: la onda del dragón en el primer castillo, el enlazador en el segundo, el mono en el tercero y el guerrero en el cuarto. Esta ordenación sigue la secuencia de los colores (rojo, blanco, azul y amarillo) y también la numeración de los sellos (1-dragón, 6-enlazador, 11-mono y 16-guerrero).
Sin embargo, esta familia no tiene ningún representante en el quinto castillo o castillo verde.
Queda patente que la luz adopta una forma que tiene que ver con lo sólido y es útil en los cuatro primeros castillos. Pero en el quinto castillo la forma ya no es competente. En esa dimensión no es importante la forma ni la solidez, sino que al contrario, el equivalente a la forma, la solidez y el peso lo ocupa otra cualidad.

La otra familia que tiene continuidad en los castillos es la familia Señal: la onda del caminante del cielo está en el segundo castillo, el espejo en el tercero, la noche en el cuarto y la estrella en el quinto castillo o castillo verde. Aquí también se mantiene la secuencia de los colores (rojo, blanco, azul y amarillo) aunque no la numeración de los sellos (13-caminante del cielo, 18-espejo, 3-noche, 8-estrella).
El segundo castillo es de color blanco, conteniendo el agua como elemento. Aunque la familia señal no contiene una referencia especial acerca del agua, es la que abre el camino que va del segundo al quinto castillo, uniendo el elemento blanco del agua y las realidades celestes de lo verde, presentando así a la emoción y al agua como algo celeste y como fuerzas angélicas.
Pasar de la consideración de lo sólido a la realidad de fuerzas angélicas actuantes, es un paso evolutivo.

La característica fundamental de la familia Polar (serpiente, perro, águila y sol) está en relación con la fuerza y la generosidad

LA FAMILIA POLAR O FAMILIA DE LA LUZ (Extracto del Libro de las Familias, de próxima publicación)
La característica fundamental de esta familia de la luz (serpiente, perro, águila y sol) está en relación con la fuerza y la generosidad. La generosidad es un símil de la solidaridad, pero también explica que se trata de una fuerza innata, por lo que llega un momento que significa simplemente vivir. Así la necesidad en esta familia es encontrar el significado del amor, de modo que la luz pueda traducir al amor.

Los cuatro sellos de la familia están asociados a la luz, siendo conceptos que se complementan, por lo que la luz es energía, amor y creatividad.
La serpiente, como energía relacional, viene del sol, de la luz y del amor en el centro de Dios, de lo que los antiguos mayas llamaban en su tradición quiché el corazón del cielo. El centro de Dios es el amor, como no puede ser de otra manera, y es descendente hacia ti y hacia tus hijos a través tuyo. Esa kundalini desciende a través tuyo hacia otro tú, pero asciende a través de la conciencia, queriendo remontar de nuevo hacia el sol.
Todo es luz, de modo que al hablar de serpiente hablamos del sol, sólo que en forma de energía, disponible para ti.
Pero al hablar de serpiente emplumada hablamos de una trasformación que sólo se puede hacer con la ayuda del perro, el amor, por lo que también contiene una referencia como energía amorosa.
El sol es presentado en una relación polar con la energía del amor incondicional, con lo cual toda esta familia podría tener una relación con Venus, a donde se va Quetzalcóatl.
Así, la luz aparece como algo amoroso.

La familia polar (serpiente, perro, águila y sol) está asociada a la energía de la luz

LA FAMILIA POLAR (Extracto del Libro de las Familias de próxima publicación)
La familia polar está compuesta por la serpiente, el perro, el águila y el sol.
Está asociada a la energía de la luz.

Contiene a los animales, como representación de la fuerza vital, y al sol, como representación de la luz, expresando evolución ascendente.

La serpiente está pegada a la tierra y confundida con la tierra; expresa lo más a tierra como lo menos iluminado, lo menos consciente de esta familia, si lo vemos como una escalera ascendente subiendo hasta el sol.
La serpiente representa una energía instintiva y poco consciente de supervivencia, personal y de la especie, y contiene también la energía sexual más instintiva. Pero también es símbolo en todas las culturas de una energía sanadora. Puede llegar a ser una serpiente emplumada, como símbolo de la kundalini ascendente, pero siempre es una energía de supervivencia, sanadora para la especie y a nivel personal.

El perro tiene sus patas en la tierra, pero no su tripa, como un escalón ligeramente separado de la tierra, asociado al amor, solo que incondicional, nada que ver con el típico “quiero, quiero” o “yo, yo, y yo, porque yo quiero”. Eso no está en la ascensión. El perro expresa el inicio de la ascensión o de la iluminación, sobre todo asociado a su oculto el mono, que vive en los árboles, en el amar.
La energía del perro se sitúa en el horizonte (fila 10 del Tzolkin), donde se unen los dos mundos, el celeste y el terrestre, presentando una energía corporalmente similar a la del cuerpo humano, como algo entre el cielo y la tierra.

La serpiente, como sello 5, representa energía, y el perro, como sello 10, la tarea del ser humano. Pero cuando la tarea del ser humano del amor incondicional se bloquea y no se dirige hacia el cielo, sino que regresa a formas menos conscientes de donde procede, se vuelve fácilmente brutal y pornográfico, siendo más destructivo que constructivo.
Sin embargo a través de la apertura al amor incondicional, la serpiente puede convertirse en un águila. El 5 de la serpiente y el 10 del perro, llegan a convertirse en un 15, para ascender hacia el sol.

El águila está arriba en el cielo cuando vuela y el resto del tiempo con sus patas sobre las rocas y la tierra.
Tanto en la cultura olmeca, como en la tolteca, maya y azteca aparece la serpiente emplumada como expresión de un concepto de ser supremo, de Dios. Parece que para los toltecas, aztecas y otros mexicas (hay infinidad de variantes) el nombre con que era usualmente conocido era Quetzalcóatl, mientras que para los mayas sería más bien Kukulkán. Pero el nombre no es lo más importante sino el significado, ya que contiene un sentido trascendente trasformador.
El águila, la serpiente emplumada y Quetzalcóatl eres tú mismo, con la kundalini expandida. La kundalini (sello 5) más el amor (sello 10) es el águila (sello 15), y el vuelo del águila te lleva a la iluminación.

Y finalmente se encuentra el sol, que está siempre arriba en el cielo, en lo más alto.

Pero el viaje del dragón al sol no es la siesta al sol después de haberse comido el depredador a su presa. No es un dormir, sino un despertar.

La familia portal está formada por la semilla, la luna, el mago y la tormenta. Está asociada a una energía de transmutación y emoción

LA FAMILIA PORTAL (Extracto del Libro de las Familias, de próxima publicación)
La familia portal está formada por la semilla, la luna, el mago y la tormenta.
Está asociada a una energía de transmutación y emoción.

Es el acceso a una realidad donde hay más consciencia.

La característica relevante de esta familia es el AGUA, la emoción, estando expresada la sanación aquí por medio de la transmutación, de forma que las personas de esta familia están invitadas a ver cómo lo que parecía lo peor, resulta ser lo mejor.

LA FAMILIA DEL AGUA
En la división de los 20 sellos según el ritmo del 4, es decir, en los cuatro colores, el agua está expresada por el segundo color, el blanco, pero cuando se dividen los 20 sellos en 5 familias, el agua está representada por la familia Portal.

La semilla se nutre de agua; es agua convirtiéndose en vida orgánica.
La luna, asociada a las emociones, es propiamente el agua en el Tzolkin.
La tormenta obviamente está formada por agua, y es el prototipo de transformación o transmutación en esta familia.
El mago, de color blanco, saca su fuerza del agua, de la emoción, de la empatía. Sabe viajar a través de las neuronas espejo, para sanarte, porque su oculto es la mano, la sanación, y su herramienta es hacerse uno contigo desde la empatía.
La medicina china reconoce que el cerebro y el sistema nervioso están regidos por el riñón, que corresponde precisamente al agua. El agua es el componente mayoritario del cerebro, luego es quien aprende.
Sabemos que el mago es el mago del agua, y es que a esta familia le ayuda mucho el conocimiento del Tzolkin.

Precisamente el Tzolkin tipo presenta a la semilla, es decir, al árbol y al agua, como prototipo del tono 4, asociada a la autoexistencia y con algo muy práctico que es la respuesta a “cómo puedo lograr o realizar el propósito”.
Así, vivir el agua es la forma de lograr el propósito del Tzolkin.
La experiencia de la autoexistencia es fundamental para ser prácticos y poder lograr cosas. De hecho el agua es lo más práctico que existe, por su necesidad: el hombre necesita el agua, que le permite lograr su propósito de seguir vivo, y las plantas necesitan agua para crecer.
El agua es práctica sin darse aires de superioridad, demostrando total humildad práctica. Por eso habla del programa de la vida, ya que el agua tiene lo que la planta y el hombre necesitan, y de la autoexistencia, que te da tal seguridad que ya no pierdes energía dudando ni sintiéndote fuera de lugar. Estás, puedes y lo haces.

LA FAMILIA COMO COMIENZO DEL TIEMPO
Esta familia indica el comienzo del tiempo, porque el año siempre comienza con un sello de la familia portal, que por eso es una puerta.
Para el Tzolkin la cuenta calendárica y la conciencia del tiempo se inician desde algo que se considera agua.

La familia Portal inicia la conciencia del tiempo, el año y el calendario, pero también la exigencia, porque si te pago compro tu tiempo y tienes que rendir, y eso es un engaño que te lleva al desprecio, no al aprecio.
Así, puedes convertir el tiempo en exigencia y desprecio, pero también puedes encontrar en el tiempo como conciencia expansión como luz, donde puedes realizar la perfección y el amor, encontrando a través de la emoción y el agua otra realidad asociada al amor, y un cuerpo de luz que se nutre de luz y de amor.
La tormenta, sello 19, es la puerta a la iluminación, sello 20, el sol.

La familia señal (noche, estrella, c.cielo y espejo) se corresponde con una energía del más allá o angélica.

LA FAMILIA SEÑAL (Extracto del Libro de las familias, de próxima publicación)
La familia señal está formada por la noche, la estrella, el caminante del cielo y el espejo.
Se corresponde con una energía del más allá o angélica.

La noche tiene que ver con la capacidad de realizar los sueños y con la visualización creadora como actividad en la cuarta dimensión.
La estrella es la armonía, la estética y por supuesto la sociedad celeste.
El caminante del cielo es la capacidad de traer el cielo a la tierra, y también la transcendencia de la solidaridad y de la energía femenina.
El espejo es la realidad, ayudando y aportando energía de dimensiones superiores, de característica altamente espiritual, gozosa y exaltante. Está asociado a la ley del amor y al in lak’ech o “yo soy otro tú, tú eres otro yo”.

La física cuántica nos habla de múltiples realidades y de cómo podemos elegir aquella realidad en la que queramos vivir, y el espejo y su familia tienen que ver con ello. Si en lugar de elegir una realidad, simplemente vives por inercia en una realidad “heredada” y que además no te gusta, entonces estás perdiendo tu tiempo y no estás siendo útil para la humanidad.
Los sabios mayas relacionaban el sueño con la realidad, al ser la noche el oculto del espejo. Será cuestión de experimentar, porque puede ser mucho más divertida la vida.

Es interesante el conocimiento de esta familia para las personas que nacen en ella, porque en algún momento pueden tener un deseo de parecer más “normales” de lo que son.
Su característica vibracional puede suponerles en algún momento un conflicto con una realidad que sea demasiado material y hacerles sentir incómodos, y entonces durante un tiempo quizá no se expresen con fuerza.
En realidad, su vibración es muy fuerte y son más bien las personas que lo miran desde fuera, por ejemplo sus padres, los que se sienten preocupados.
Las personas de la familia señal corresponden a las características que se han asociado con los niños cristal, donde lo que más suele preocupar a los padres es la dificultad aparente para expresarse o interesarse. Pero en realidad, estas personas cada vez expresan y transmiten más seguridad. Y muchas veces lo que es aconsejable es que las personas que les rodean observen sus soluciones.

Una de las opciones en esta familia es adentrarse en la meditación, en la contemplación a través de la noche y del espejo.
Por ejemplo puedes evocar los veintidós cromosomas, que muy bien pueden estar representados por la continuidad de los veinte sellos, añadiéndoles al principio el sol y al final el dragón.
También puedes utilizar las láminas del tarot, las letras hebreas o cualquier otro sistema que responda a tu intento, ya que la creatividad es el regalo y lo que te habilita.

La familia del día verde ocupa el tercer lugar en la secuencia ordenada de las familias, mostrada por la secuencia de los sellos, donde el tercer sello es la noche y corresponde al color azul.
Así, esta familia ocupa el lugar central, estando asociada a todos los contenidos que expresa el Tzolkin en relación con el concepto central, como el corazón, siendo la Madre tierra el vehículo donde puedes alinearte con el centro de la galaxia, es decir con el corazón del cielo, justamente cuando encuentras el corazón amoroso de la tierra, es decir su centro.

Los sellos de la familia central: viento, mano, humano y tierra

LOS SELLOS DE LA FAMILIA CENTRAL (Extracto del Libro de las Familias, de próxima publicación)
Hay dos sellos donde se manifiesta alguna parte física del ser humano, el viento –la boca- y la mano, y los dos forman parte de esta familia.
El viento contiene al espíritu, la comunicación y las cuerdas vocales, y tiene como antípoda al humano.
La mano está unida como antípoda a la tierra.

El viento es la comunicación y el espíritu como sello, y el regalo como tono. Es algo mucho más amplio que la humanidad o que un ser humano, porque es el espíritu, que es la realidad total. Se representa con una lengua humana. Es muy importante lo que digas, porque te acerca al regalo o lo aleja.
La naturaleza de la palabra es ser vehículo del espíritu y dar vida, consciencia y amor a las personas. La lengua sirve para expresar el espíritu.

La mano como sello significa realizar y como tono canalizar. Es el sello azul que hace referencia al humano, siendo el azul el presente y el fuego.

Pero el humano es amarillo. De alguna manera el presente es un comienzo para el humano, porque el amarillo proviene del azul, pero el lugar del humano está en la expansión, en la luz. El presente solo es la entrada, pero el lugar del humano es la expansión.
El humano es el sello 12, que como tono significa “cómo puedo colaborar con todo lo que existe”. A lo máximo que puede llegar en la tierra el ser humano es a colaborar siempre y constantemente con todo lo que existe.
Como Dios, que no se contrata por horas.
Como el sol, que es benéfico para todo lo que existe y tampoco se contrata por horas.
Como la tierra, que es acogedora, benéfica con todo lo que existe.

Hay una unión entre la tierra y el hombre, es decir, forman una unidad. Lo que le haces a la tierra te lo haces a ti.
La ecología, algo actual, es coincidente con este conocimiento expresado por el Tzolkin, sólo que la visión maya informa, con carácter de urgencia, de que a la tierra le da igual lo que le hagas, pero tú te estás destruyendo.
Los seres humanos le debemos un reconocimiento a la tierra, que le negamos, porque la tierra no sólo produce alimentos, sino también sanación.

El tono 12 habla de generosidad constante, sin ego, de “cómo puedo colaborar con todo lo que existe”, como Dios, como el sol, como la tierra, como el agua.
Y este tono 12 está asociado al 2, que es el regalo pero también el espíritu.
El ser humano sin espíritu todavía no es humano, y el 12 como sello está asociado a la luna, que significa las emociones. Es decir que el humano tiene dos compañeros, el espíritu y las emociones.
El humano está compuesto por un elemento espiritual bajo la forma del mundo de las emociones.