Ra y el inframundo

El tema es el inframundo. Ra viaja 12 horas por el mundo celeste, por el mundo diurno, como sol, por el cielo, y 12 horas por el inframundo, por la oscuridad.
Es en el inframundo donde se encuentra Hércules, que ha matado a su mujer y a sus hijos en un ataque de locura. Hércules, antes de sus 12 trabajos, es una persona que se ha retirado del mundo. Está en una depresión brutal porque ha matado a su mujer y a sus hijos en un ataque de locura, y alguien le recomienda que vaya a consultar al oráculo de Delfos para sanarse, porque Hércules, cuando se dio cuenta de lo que había hecho, se alejó de la gente, se apartó de la sociedad, fuera del mundo, y los 12 trabajos son la forma en que Hércules se puede reincorporar a la sociedad, transmutando aquello que ha hecho.
Hércules es pura y llanamente un asesino, y las personas que están en el inframundo son personas fuera de la vida.

Entonces, esto nos sitúa en que hay una vida y hay un lugar fuera de la vida. Está el sol y la luz, y también un lugar fuera de la luz, donde también podemos situar a María Magdalena, cuando estaba poseída por los 7 demonios. Todo son símbolos. Hércules es un símbolo y María Magdalena es un símbolo. Y Ra, al entrar en el inframundo, entra en ese mundo, donde está el asesino y la poseída con los demonios.
Y habrá que decirlo con claridad: quizá es el lugar donde están todas las personas. Quizá todas las personas estemos por debajo de la posibilidad, en el inframundo.

Es necesario ese despertar que te lleva al salto cuántico, a esa expansión del gozo, de la plenitud.
De eso hablan la Torá y la biblia con Adán y Eva como símbolo. De eso habla la Torá y la Biblia cuando habla de Caín y Abel como símbolo, porque cuando Ra desciende al inframundo , aparece como Osiris en el mundo de los muertos, que es tal vez también el mundo de los seres humanos.

Entonces, Ra muestra cómo hay esa existencia en el inframundo y cómo hay una existencia en la plenitud. Ese es el camino de los seres humanos. Encontrar la semejanza con Osiris muerto indica que estás en el mundo de los muertos, en el inframundo, mientras que la semejanza con Ra es que estás vivo en plenitud en el mundo de la luz.

La barca de Ra es la vivencia de un día, lo que vives cada día en tu acercamiento a la segunda realidad

Los egiptólogos, los estudiosos de la civilización egipcia asocian la barca de Ra con la reencarnación. Ra es el dios del Sol, el dios de la luz, el sol mismo, que durante el día según esa mitología hace un viaje en la barca acompañado de las tres figuras que le representan (Khepri, Ra y Atum), pero por la noche va en otra barca y entonces se mueve por el mundo de los muertos. Esto los estudiosos lo consideran como un ejemplo, algo que está hablando de la reencarnación.
Sin embargo, en estos momentos, en el siglo XXI, donde tenemos acceso a tantas culturas y tantos conocimientos que antes estaban encerrados en los templos y ahora están asequibles a cualquier persona simplemente entrando en internet, podemos afirmar que el viaje de Ra no es algo que está hablando de la reencarnación y entonces de la muerte para otra vida, sino de la experiencia que cada persona puede vivir en su día. Está hablando de todos los seres vivos que se despiertan al conocimiento de otra realidad.

En la barca en la que avanzan por la muerte, Ra va acompañado por varios dioses. En la parte delantera de la barca va Set, que es el que ha matado a Osiris.
Cuando Ra está en el mundo de los muertos, se asimila a Osiris. Hablar de Ra en el mundo de los muertos es como hablar de Osiris. Y resulta que en la barca el primero que le va protegiendo es el que le ha matado: Set. Le va protegiendo de la serpiente Apofis, que es un monstruo que quiere impedir que la barca continúe; quiere acabar con Ra; quiere acabar con la luz. Apofis es como el monstruo del caos y de la muerte, y el primero que le defiende es Set, que supuestamente ha matado a Ra en la forma de Osiris.

Nosotros decimos que lo que significa la barca de Ra es la vivencia de un día, lo que vives cada día en tu acercamiento a la segunda realidad. Entonces, Apofis son todos los obstáculos, todo lo que te impide ser tú. Todo lo que quiere impedirte ser tú está representado en esa serpiente, en ese monstruo que ataca la barca, y el primero que te defiende es precisamente el que te ha llevado a esa situación de crisis, de enfrentarte a la serpiente.
Lo primero que esto pone en cuestión es la valoración que haces de los obstáculos. Los obstáculos no van en contra tuya, sino que en realidad en otra realidad te están protegiendo, porque te están conduciendo, están dirigiendo tu barca, hacia el éxito, hacia el acceso a dimensiones superiores.
Lo que llamamos obstáculos, esas personas con las que te enfadas, esas situaciones que no quieres vivir, en realidad te están dirigiendo a la experiencia del nuevo nacimiento.

En la barca también van otros tres dioses, uno de los cuales es la palabra, Hu. Cuando hablamos de la palabra también nos acercamos y recordamos el significado que atribuimos al arcángel Rafael. Hay algo que te ha llevado a esa situación límite donde has descubierto el valor de la palabra, el valor de la comunicación con Dios, cómo se ordena de una nueva forma la realidad.
La palabra nos defiende, porque te permite comunicarte con Dios y configurar la realidad de otra forma a través de tu palabra. Es un don que tienen todos los seres humanos.

Otro dios que acompaña y defiende a Ra es Sia, la mente. La mente y la visualización ponen en marcha una cascada hormonal en el cuerpo del ser humano.
El ser humano tiene un poder mágico en la palabra y tiene un poder mágico en la visualización. Podemos quitar el adjetivo “mágico” y decir que tiene un poder en la palabra y un poder en la visualización, es decir, lo que dice que sucede y cómo se explica a través de imágenes lo que sucede. Lo que dice que sucede y lo que ve que sucede ayudan a vivir a la persona. Ayudan al ser humano. Y es importante reconocerlo como “poderes”. Decimos “poderes” porque te ayudan a vivir, te ayudan a ser feliz. Pero también es necesario que de manera externa alguien te lo diga, que alguien te diga que tienes este poder. La vida responde a tu palabra y responde a cómo imaginas que es la vida.

Cuando esto lo utilizas adecuadamente, parte de lo cual es lo que estás aprendiendo, aparece el tercer poder, que es Heka, la realidad mágica, que es la realidad, no en esta dimensión sufriente, sino en la realidad maravillosa. Algunas personas creen que la realidad maravillosa es una tontería y las que lo creen así, lo creen para su desgracia, porque conectar con la realidad maravillosa es conectar con la gracia.
Se trata de dar un salto evolutivo, una expansión de la conciencia. Se trata de abrir todos los enlaces de los átomos y las partículas de tal manera que dejen pasar la luz.
Hay una realidad plegada donde la luz no pasa y una realidad desplegada donde la luz está. Y ese es el viaje de la barca de Ra. Lo primero que te ayuda es lo que te desestabiliza, tu crisis, y luego encuentras que tienes esos tres aliados: tu palabra, tu visualización y la propia magia, porque la magia te cuida.

Luego hay un quinto elemento, la serpiente Mehen, que significa “la que se enrosca”, la que te envuelve protegiéndote. Estás protegido. Todos estamos protegidos por la propia energía. Te guía la realidad, te protege la energía y tienes tres aliados que dependen solo de ti: lo que dices, lo que ves y la magia.

Todos estamos protegidos como hijos de Dios, como hijos de lo que “es siendo”, y la magia es conectar con eso.

El mito de Osiris y el tema de la resurrección no es una cuestión de buenos y malos

El mito de Osiris y el tema de la resurrección no es una cuestión de buenos y malos, porque el juicio es un error que te aleja de la resurrección, de esa entrada en la plenitud. En realidad, los cuatro personajes eres tú; representan a la persona que busca la resurrección.
Los cuatro personajes, no solamente Osiris, que es el concepto que engloba ese trayecto, es decir, Osiris, Seth, Neftis e Isis, donde Osiris y Seth son hombres y Neftis e Isis son mujeres, representan a cualquier persona.

Osiris es muerto por Seth, y tú eres en algún momento Osiris y en algún momento Seth, de tal manera que no eres solamente Osiris, sino que en realidad eres Seth, por cuanto está representando a las personas que forman parte y constituyen la realidad ordinaria.
La realidad ordinaria está compuesta por Osiris y Seth, en la misma medida que por Neftis e Isis. En un caso es un tipo de actitud y en el otro, otro tipo de actitud, pero ambos están en todos.
En un lado aparece la actitud de la competencia y el conflicto, y en el otro la cooperación. Isis y Neftis cooperan para conseguir la resurrección, pero los cuatro están cooperando. Cualquier persona es resultado de violencia y ejecutor de violencia, a través de la palabra, el pensamiento la acción o el deseo.

Entonces, hay dos actitudes, la confrontación y la cooperación. La solución va a estar en la cooperación, pero es necesario el reconocimiento de formar parte del problema, para encontrar la solución.
Dentro de ti están las dos actitudes, a veces compites y a veces colaboras, pero siempre eres tú. Entonces, se trata de elegir y situarte prioritariamente en la actitud de la cooperación, de colaborar.
Quizá forma parte del sistema de creencias el creer que no te dan nada gratis, pero eso es falso, porque de momento te han dado la vida y no te han pedido ni un chavo. Te dan el aire, un hígado, ojos,… Todo lo que necesitas te lo dan gratis.

Entonces, hay que empezar a cambiar la actitud de la competencia. La actitud de la competencia produce esas dos versiones, víctima el que pierde y agresor el que gana, Osiris y Seth.
Luego está esa actitud de colaboración expresada con los dos arquetipos Isis y Neftis. En un caso eres protagonista, que es el caso de Isis, y en el segundo caso colaboras con el protagonista, que es el caso de Neftis. Vemos que la colaboración tiene esa forma de incondicionalidad, es decir, no necesita nada; simplemente lo haces, colaboras con el protagonista, sin pedir nada y eso te hace feliz.

Esos cuatro elementos están dentro de cada persona y al final es un ejercicio de priorizar, de cambiar valores, de salir de la actitud repetitiva por inercia, empezando a explorar otras posibilidades. La resurrección necesita la exploración, la apertura a nuevas posibilidades. Necesitas encontrar el camino que desconoces, porque el camino que conoces es el que te mantiene en el conflicto y en la muerte.
Entonces, esa exploración es despertar a las posibilidades. Es un despertar.

El mito de Osiris es un mapa espiritual

El mito de Osiris es un mapa espiritual. El mito de Osiris es el mapa espiritual hacia la resurrección, porque Osiris es el dios de la resurrección. Claro, tenemos que aclarar que cuando decimos dios/dioses estamos hablando de conceptos; estamos hablando de conceptos encriptados bajo el símbolo; estamos hablando de realidades espirituales.
No estamos hablando de algo que podríamos llamar la controversia acerca del Dios verdadero. No estamos hablando de religión como normas y como instituciones, con un poder temporal, sino de conceptos espirituales que aparecen bajo esa formulación.

Entonces cuando hablamos de Osiris, que es el dios de la resurrección, es decir, el concepto de la resurrección, el mapa que expresa el mito es cómo llegar a experimentar la resurrección.
Aquí en este momento tenemos que aclarar nuestro contenido diciendo qué cosa es la resurrección, qué entendemos por resurrección.
Por resurrección entendemos volver a vivir, volver a la vida alguien que ha estado vivo pero que ha dejado de estar vivo. Entonces contiene el concepto de reconocer que no has estado vivo como paso previo a la experiencia a la resurrección.

Si tú reconoces que no estás vivo, que tu vida no tiene plenitud, quizá porque hayas tenido algún tipo de experiencia de plenitud espiritual, entonces reconoces que tu vida, en la dimensión en la que se desarrolla, no es la verdadera vida, y puedes participar en la resurrección, puesto que quieres dirigirte hacia ella al reconocerla.
Es decir, al reconocer que tu vida no es plena, puedes entender qué es la vida plena que expresa la resurrección, la vuelta a la vida, que en este caso es la vida plena. Se trata del viaje hacia la vida plena, en el cual no es necesario que haya una muerte física, sino reconocer que estás muerto, donde muerto significa que no estás en la vida plena.

Estamos hablando del camino hacia la vida plena expresado a través del mito de Osiris, que contiene varios elementos. Uno de ellos es que Osiris es muerto por su hermano, por odio o por desear ocupar su puesto como rey máximo. Osiris es engañado, muerto y troceado. El mito cuenta que es troceado, y la función de que sea troceado es que luego sea reconstruido, al recuperarse los fragmentos de su cuerpo. Quien hace esto es su mujer, que por amor lo busca y lo reconstruye.

Entonces, tenemos primero el conocimiento de una realidad donde el poder máximo está basado en el deseo y el odio, y en el que aparece la muerte, en contraposición a otra realidad que es la del amor. La realidad de la muerte como consecuencia de la violencia, de la usurpación, es decir, de la guerra, forma parte de la dimensión donde sucede esta muerte, y la dimensión donde sucede la resurrección está basada en el amor.

El amor está expresado por Isis. El hecho de que sea necesario buscar los trozos, que están esparcidos por todo el mundo y toda la realidad conocida, quiere decir que es necesario unir los contenidos de todas las culturas, de todas las tradiciones.
Estamos hablando de una expansión de la conciencia. Unir todos los trozos que están esparcidos significa que parte de la alquimia proviene de expandir la conciencia y sentir como tuyo, como formando parte de tu realidad y de tu ser, la realidad presente en todo el mundo. Todas las culturas y todas las tradiciones son tuyas. Tú perteneces a todas las tradiciones. No eres enemigo de ninguna. Ahí comienza esa alquimia que va a producir la resurrección, que es salir de tu ego, salir del concepto de que tú eres importante y lo demás no, o tu nación, tu tribu, tu clan son importantes y las demás no, y que hace falta unir. Eso es una expansión de la conciencia. Quien hace esa expansión de la conciencia, que es el que hace la búsqueda, es el amor.
Es necesario que aparezca el amor para que se produzca esa unión, para que se recupere esa unidad. El amor recupera la unidad con la realidad viva.
Todo lo que no esté basado en el amor, lleva a la disgregación y a la muerte. Sin embargo, el amor que une es parte del trabajo de alquimia que lleva a la resurrección.

El arquetipo del hombre, del masculino, aparece encarnado en Osiris muerto por su hermano Seth

El asunto es el cómo, pero el cómo no es el qué, sino que el cómo es “cómo hago el qué”. Así que el asunto no es el qué sino el cómo.
Nos encontramos con una actitud. El cómo es una forma y la actitud es una forma de presentarse ante un acontecimiento, ante un suceso.

Para determinar esta cuestión podemos dirigirnos al acerbo de la humanidad, a las tradiciones iniciáticas y quizá nos cuenten algo.
Hay personas que hablan de feminismo y machismo, pero detrás de estos términos se encuentran las fronteras, y detrás de las fronteras siempre están los ejércitos defendiendo las fronteras, y entonces nos encontramos con la guerra.

Sin embargo, el acerbo de la sabiduría, el conjunto de tradiciones iniciáticas de todos los pueblos siempre está ahí presente, desde esa especie de pasado, y podemos recurrir a ello.
Por ejemplo, si nos situamos en el territorio de esa sabiduría iniciática que da origen quizá incluso al presente al que estamos asomándonos toda la humanidad, ¿qué sucede en la tradición del Egipto de las pirámides cuando nos presenta la imagen de Isis recogiendo los trozos del cuerpo desmembrado y fraccionado de Osiris, esparcido por todo el territorio conocido, es decir, por toda la realidad?
Si damos al territorio conocido el valor de la realidad conocida, ¿qué significa que Isis busca los trozos de su amado Osiris? Porque no es Osiris el que busca los trozos de su amada Isis. No, no es Osiris, sino Isis.

En esta tradición, la totalidad del arquetipo humano aparece fragmentado en dos parejas de hermanos, Osiris que es hombre e Isis que es mujer; Seth que es hombre y Neftis que es mujer. Ahí están todos, dos hombres y dos mujeres. ¿Por qué esta tradición iniciática que llega hasta hoy nos dice que entre todas estas personas iguales es Isis la que llega a un conocimiento superior, puesto que llega a conocer el nombre de Dios, el nombre verdadero, el nombre profundo, el nombre de Ra oculto?
No es Osiris-hombre o Seth-hombre, sino Isis. Isis busca los trozos de Osiris, porque Isis es el camino a la resurrección, es el camino al conocimiento, más allá de los demás conocimientos. Y aparece en esta fabulación femenina.

El arquetipo del hombre, del masculino, aparece encarnado en Osiris muerto por su hermano Seth, y el arquetipo del humano femenino aparece en Isis, buscando los trozos ayudada por su hermana.
Sencillamente está hablando del amor, de tal manera que cuando tú te sitúas en el amor, estás en el arquetipo femenino, da igual que seas hombre o mujer. Cada vez que te sitúas en el amor es cuando te sitúas en Isis. Y es desde Isis desde donde vas a encontrar los trozos y a reconstruir y resucitar, porque tú mismo resucitas, ya que Isis y Osiris como pareja es una misma carne.
Tú resucitas cuando resucitas en el amor y conoces el nombre de Dios, verdadero y oculto.
Por eso este es el tiempo de ceder el paso a la mujer, porque es el tiempo del amor.

Cómo decir una cosa para decir otra

El asunto es cómo decir una cosa para decir otra. Para ser más claro, se trata de decir algo pero contando otra cosa. No se trata de que no se entienda, sino muy al contrario, es una forma de preservar la sabiduría y evitar que algo sabio se convierta en banal, y entonces se pierda.
Por ejemplo, podemos decir que un hombre está compuesto por 14 trozos o que un hombre puede ser troceado en 14 partes. Esos trozos son esparcidos y alguien los busca, encontrando solo 13. Pero sabemos, porque lo hemos definido inicialmente, que son 14 los fragmentos en que ha sido dividido.

Esta es la historia de Osiris. Además hay todo un montón de complementos, pero ya nos alejan del 14 y del 13. Se puede decir que ha sido asesinado por envidia por su hermano, o que era rey e hijo de Dios, y cada uno de esos conceptos vehiculiza otro contenido.
Sin embargo, cuando decimos que ha sido troceado en 14 fragmentos y que solo han aparecido 13, estamos diciendo que el fragmento 14 está en otro sitio, sirviéndonos para hablar de dos dimensiones.

Cuando decimos que el trozo que falta es precisamente el pene y le añadimos que a pesar de haber desaparecido tiene un hijo, estamos contando una historia que tiene un gran poder de captación, que lo aleja de lo banal.
De alguna manera no sabemos hacia dónde se dirige todo esto en un primer momento, pero desde luego no es una historia banal. Sin embargo, si simplemente dijéramos que el pene está dentro de la mujer y que luego tiene un hijo, sería totalmente banal y perdería mucho poder de interesar, de despertar y de captar la atención.

Osiris es muerto por su hermano Set por envidia, ya que quiere usurpar su puesto de rey de Egipto. Es troceado su cuerpo y diseminado por todo el territorio de Egipto. Su mujer Isis lo busca y lo reconstruye con su amor, pero solo ha encontrado 13 fragmentos, y aunque con su amor le da vida y lo reconstruye, falta el pene como fragmento 14, que ha sido devorado por un pez del Nilo llamado Oxirrinco. Aquí ya encontramos una resonancia: Osiri-s y Oxirri-nco.
La resonancia existe, evidentemente, aunque en ningún sitio se comenta y de momento no sabemos a dónde nos lleva. Sí podemos decir que en el momento del acto sexual ese hombre que hemos definido como igual a 14 fragmentos, cuando está unido al cuerpo de esa mujer, solo tiene 13 en su espacio, porque el fragmento 14 está dentro del espacio de la mujer. Entonces, parece bastante sencillo que en algún momento aparezca un hijo.

Esto pertenecería a lo cotidiano, es decir, a lo banal. Pero la historia de Isis, Osiris y Horus, que es compatible con ese hecho cotidiano habitual, también sirve para presentarla dentro de lo sagrado y de lo mágico, porque efectivamente aun siendo banal es mágico que aparezca un hijo como consecuencia del contacto.
A lo que nos lleva la historia contada de esta manera es a presentar lo sagrado, situando a la mujer como sacerdotisa de lo sagrado a través del amor, gracias al cual se produce esa multiplicación y ese fruto.

Es decir, lo banal, lo habitual, aquello donde te empuja tu instinto sin conciencia, de repente aparece como el territorio de lo sagrado, y desde la conciencia despierta, lo que no puedes es convertir lo sagrado en banal. Una vez que has encontrado que lo banal se ha transformado en sagrado, no puedes llevar lo sagrado de nuevo a lo banal, porque has descubierto que tú eres sagrado y perteneces a lo sagrado, de modo que cuando vuelves a lo banal tendrás que elegir entre ser consciente o entrar en la inconsciencia. Tienes que elegir entre el cielo y el averno, Dios o cosa.
La elección está clara. De alguna manera el hombre como masculino necesita reconocer lo sagrado en la mujer como sacerdotisa, como la conocedora. Esa es una de las reivindicaciones políticas que se pretende al tratar de igualar al hombre y la mujer, que la mujer sea también sacerdote, pero cuando te sitúas en lo sagrado, la mujer es el sacerdote, porque en su interior está el big-bang creador.

Entonces, el hombre como masculino tiene que hacer una transformación, si estamos siguiendo la propuesta de Isis-Osiris, y es la de pasar de lo viejo a lo nuevo, re-gestarse, volver a nacer. Eso es encontrar unos criterios nuevos.
Si retomamos el tarot y el alfabeto hebreo, de los que ya que hemos hablado en otras ocasiones, vemos que el 13 como arcano es la muerte y como alfabeto hebreo es la Mem y la letra madre, y también significa las aguas y el mar. Este arcano 13 es seguido por el 14, que significa el pez, pero también el retoño, que siempre ha sido hijo y en lo sagrado, el Mesías, hijo de Dios. Encontrar el amor y vivir el amor es lo que te sitúa en ese retoño y ese paso de lo viejo a lo nuevo, y en ese Mesías hijo de Dios.
El pasar de lo viejo a lo nuevo es pura y simplemente una conversión y una transformación, ya que una conversión es una transformación. Y si el masculino no hace esa transformación no entra en la tierra prometida, en lo nuevo gozoso.
La mujer también hace una transformación, que es asumir esa maga del amor que gesta lo divino, que gesta al hijo de Dios.

Tenemos ese arquetipo de Isis, asociado a Sara y a María. La maga Isis que reconstruye y le da vida a Osiris muerto y que en ausencia de su pene tiene un hijo, es similar a esa anciana que no ha tenido hijos cuando era fértil y que cuando sus ovarios ya no producen óvulos gesta un hijo que luego será una familia, después un pueblo y finalmente estará en todos los países de la tierra. También es similar a María, símil de la iglesia, que gesta al hijo de Dios y a los hijos de Dios, y que al mismo tiempo es cualquier mujer que vive el amor y que desde su vivencia de amor abre el cielo, permitiendo al hombre encontrar su realidad sagrada.
Como todo esto son experiencias espirituales, no son banales.

Entonces, el 13 es el agua y la muerte, y el 14 es la templanza, el pez, el retoño y el Mesías, pero también Josué y los fragmentos de Osiris. Vemos claramente que la madre, como 13, Isis, Sara y María, gesta, pero también es un paso a la tierra prometida.
Eso está en todas y cada una de las mujeres. La transformación de Moisés en Josué, o de Osiris en Horus, o de tú mismo en el Mesías, está en todos los hombres.

Para eso también nos ayuda la historia de María de Betania y María Magdalena, o sea de las dos Betania. La Betania de abajo es el paso, que necesita la activación del tercer chakra que es el perdón y el reconocimiento del error o pecado, como acceso al corazón, porque el tercer chakra es la frontera de acceso al corazón, cuarto chakra. María Magdalena ya se sitúa en el quinto chakra. Es el inicio de lo sagrado, que es Betania y Juan el Bautista, el primer Juan, pidiendo que seas consciente de tus acciones y de cómo no actúas desde el amor.
La Betania de arriba está junto al templo y Jerusalén, en lo sagrado. Ya aparece María Magdalena, que es fuerte (Magdala), porque está llena de bendición y de amor, ya que el perdón facilita el amor y el no reconocimiento lo imposibilita.

La magia amorosa está representada en Osiris

LA MAGIA AMOROSA EN OSIRIS
El mago es el sello 14. En ese sentido no es un final ni un principio, sino un número más dentro de una secuencia que ha empezado con el uno y acaba con el veinte.
Hay una herramienta que son los 20 sellos y otra que son las 20 ondas, donde cada uno de esos valores numéricos se expande en 13. Cuando estamos considerando los 20 sellos, el mago, sello 14, es uno más en la secuencia. Pero cuando estamos considerando los 260 sellos que componen el Tzolkin, conteniendo las 20 ondas, el sello 14 es el inicio de la segunda onda.

Hay un inicio. Por eso es interesante para extraer el valor asociado al contenido del mago, considerar los dos aspectos.
Como sello 14 ya se encuentra fuera del enlazamiento de los tonos, que llegan hasta el 13, siendo el 14 donde se repite por segunda vez el tono 1, y en ese sentido es un inicio.
Es un inicio en la secuencia de las ondas. No aparece en la secuencia de los tonos por primera vez, sino que aparece como una repetición.
Mientras, en la secuencia de los 20 es uno más, que está situado, según la secuenciación de los 4 colores, en el cuarto nivel: caminante del cielo, mago, águila y guerrero.

La onda te lleva hasta el 13, que es lo primero que aparece en el cuarto nivel (sello 13, caminante del cielo). La onda es como una escalera que te lleva al cuarto nivel, equivalente al cuarto castillo, pero solo te muestra el primer punto, toque de tierra dentro de ese cuarto nivel o cuarto castillo.
Sin embargo, la secuencia de los sellos completa los 5 niveles y te lleva incluso a la frontera con el 6 nivel.

El mago como sello 14 no es una frontera, pero como onda sí, aunque no sea en la superficie. En la profundidad hay una frontera, que aparece cuando expandes cada sello en 13, que son las ondas. Esa frontera es el lugar donde se acaban los tonos y recomienzan. Es un recomienzo, un final y un comienzo.
Nos interesa profundizar en los contenidos de esa frontera, de ese final y comienzo.

Para tratar de entender qué sucede con este 14 nos vamos a otra tradición como es la egipcia, donde encontramos un calendario similar de 360 días más 5 fuera del tiempo.
En esta tradición encontramos algo muy relevante asociado al 14. Osiris, según alguno de los relatos, cuando es muerto es troceado en 14 trozos, apareciendo ahí el 14. Sin embargo, cuando Isis busca los trozos, solo consigue recuperar 13. Osiris es el 14, pero aparecen solo 13.
Claro, el 13 es el final de la onda encantada, con sus 13 tonos. Nos está diciendo que hay un 13 visible, que es la onda encantada, pero que algo continúa y no se acaba en lo visible, sino que sigue en el territorio de lo no visible.
Consecuentemente, el 14 está hablando de una realidad que solo es visible parcialmente.

Osiris presenta dos tipos de humanos, uno basado en la agresión que procede de emociones negativas y el otro relacionado con la magia y con el amor, ya que es resucitado por el amor.
Vemos que se sincroniza y relaciona con el mago, que al ser un sello blanco hace referencia a la emoción y al amor. Está hablando de la magia y del amor, exactamente igual que Osiris.

Justamente la magia se ve en que, incluso habiendo recuperado solo 13 porciones del cuerpo y faltando justamente la que contiene el pene, esa magia amorosa consigue no solamente devolverle la vida sino hacerle fértil y que tenga un hijo. Quiere decir que marca una continuidad.

Según esto, el 14 es donde aparece la magia y el amor. En el calendario maya el 14 tiene dos contenidos, uno el mago (sello 14) y otro el perro (onda 14), que es el amor incondicional. La magia y el amor están asociados al 14.
Después de los 13 tonos, vuelve a recomenzar el tono 1, que de esta forma está presente en el 14.

Osiris también es importante ya que “el juicio de Osiris” va a ser determinante para entrar en la vida más allá de la apariencia.
En el juicio de Osiris se determina si tu alma pesa al compararla con una pluma. Si pesa menos, te elevas a otra dimensión.

El hombre, que es la tierra, no puede poseer ni ser dueño del cielo

¿Cómo puede el hombre, que es la tierra, al menos en esa imagen de la civilización 13:20 o 360 de Egipto, acercarse al cielo?
El hombre, que es la tierra, no puede poseer ni ser el dueño del cielo.

Cuando el hombre, según la idea de los conquistadores griegos, cree que es el dueño y el cielo, entonces trata de poseer. Pero el hombre no puede ser el dueño del cielo. El hombre no es el dueño de la energía de resurrección.
El hombre no es el dueño de la energía creadora, pero sí puede recibir esa energía.

El hombre tiene que entregarse sin reserva a esa energía, sin dominarla ni poseerla.
El cielo no se conquista, sino que te abre la puerta. Si quieres entrar en el cielo no es dando patadas a la puerta o tirándole bombas. Esa no es la actitud.

Claro, el hombre es la tierra porque la mujer es la luna, o sea arriba.
Cuando el arquetipo de Osiris es la tierra y el arquetipo de Isis es la luna, entonces es cuando puede suceder la resurrección de Osiris, apareciendo su hijo Horus, que es el humano, hombre o mujer, iluminado.

La energía amorosa de Isis

LA ENERGÍA AMOROSA DE ISIS (Extracto del nuevo libro “El poder del agua, El poder de la emoción”)

En el mito de Osiris, su hermano Seth le mata. Ahí aparecen connotaciones negativas, expresadas por la mentira, el engaño y la envidia, ya que Osiris es rey y Seth quiere ocupar su puesto con el uso de la fuerza.
Todo esto se pone en el lado donde el ser humano, como hombre y mujer, aparece como más fuerte físicamente. De modo que parece como si dijera que la fuerza tiene un fácil camino hacia el abuso, cuando se aconseja del odio, la envidia, la mentira, etc.
En el otro lado, se encuentra la energía amorosa y creadora de vida que se asocia a la mujer. La mujer de Osiris, Isis, con la fuerza de su amor vuelve a darle vida a Osiris. Es capaz de crear vida en ese nivel, pero además engendra un hijo, Horus, con lo cual demuestra que es capaz de crear vida en otro nivel. Uno es el nivel del estar y otro es un acceso a lo que no está. La mujer y la energía femenina parecen tener un poder de hacer entrar en el estar a algo que no está.

(Puedes adquirir el e-book por 5 euros, pago seguro por paypal en ebook

El símbolo de Osiris y Seth

EL SÍMBOLO DE OSIRIS Y SETH (Extracto del nuevo libro “El poder del agua, El poder de la emoción”)

También las narraciones mitológicas expresan la realidad, como las religiones, las ideologías políticas y las filosofías. Lo diferente es que normalmente la mitología utiliza símbolos. No cuenta una historia utilizando el lenguaje de las letras para crear palabras, sino que utiliza para crear palabras el lenguaje de los símbolos, porque muchas de estas explicaciones son anteriores a la escritura fonética.
Muchas veces parece que simplemente son historias fantásticas o infantiles, y en realidad son algo similar a los papiros de Egipto o las estelas mayas, donde se escribe con símbolos.
Por eso es interesante descifrarlos, porque es un contenido primordial.

Es algo que va viajando en el tiempo desde antes de la predominancia del hemisferio lógico, y es importante precisamente porque el dolor se crea desde el hemisferio lógico. El dolor se refuerza con el recuerdo. En el otro hemisferio, en el creativo, no hay dolor. El tiempo actual es el tiempo de salir del dolor, de salir del miedo para volver a conectar con lo creativo.
Está claro, salir del dolor y del sufrimiento es liberarte del inframundo y entrar en lo creativo, y el gozo es acceder al olimpo, o sea al cielo y a lo óptimo.
Por eso conviene mirar los símbolos de las tradiciones ancestrales.

Si miramos a Osiris y a Seth pudiera ser que en una de las visiones de los cien ojos apareciera esta historia, aunque desde otro ojo quizá podría haber otra cosa.
Osiris es el rey de Egipto y Seth le mata por envidia. El hecho de que Seth represente al hermano de Osiris no significa necesariamente que tuviesen el mismo padre o la misma madre. También sus mujeres son hermanas. Todos son hermanos entre sí: hermanos que se casan con hermanas y hermanos que asesinan a hermanos.
Una visión es que tienen el mismo padre, la misma madre o ambos, pero otra visión posible como símbolo es que todos los seres humanos tienen el mismo origen y por tanto son hermanos: todos los seres humanos son hermanos.
No estamos hablando de incestos ni de historias así, sino de conflictos entre seres humanos.

(Puedes adquirir el e-book por 5 euros, pago seguro por paypal en e-book)