Cómo decir una cosa para decir otra

El asunto es cómo decir una cosa para decir otra. Para ser más claro, se trata de decir algo pero contando otra cosa. No se trata de que no se entienda, sino muy al contrario, es una forma de preservar la sabiduría y evitar que algo sabio se convierta en banal, y entonces se pierda.
Por ejemplo, podemos decir que un hombre está compuesto por 14 trozos o que un hombre puede ser troceado en 14 partes. Esos trozos son esparcidos y alguien los busca, encontrando solo 13. Pero sabemos, porque lo hemos definido inicialmente, que son 14 los fragmentos en que ha sido dividido.

Esta es la historia de Osiris. Además hay todo un montón de complementos, pero ya nos alejan del 14 y del 13. Se puede decir que ha sido asesinado por envidia por su hermano, o que era rey e hijo de Dios, y cada uno de esos conceptos vehiculiza otro contenido.
Sin embargo, cuando decimos que ha sido troceado en 14 fragmentos y que solo han aparecido 13, estamos diciendo que el fragmento 14 está en otro sitio, sirviéndonos para hablar de dos dimensiones.

Cuando decimos que el trozo que falta es precisamente el pene y le añadimos que a pesar de haber desaparecido tiene un hijo, estamos contando una historia que tiene un gran poder de captación, que lo aleja de lo banal.
De alguna manera no sabemos hacia dónde se dirige todo esto en un primer momento, pero desde luego no es una historia banal. Sin embargo, si simplemente dijéramos que el pene está dentro de la mujer y que luego tiene un hijo, sería totalmente banal y perdería mucho poder de interesar, de despertar y de captar la atención.

Osiris es muerto por su hermano Set por envidia, ya que quiere usurpar su puesto de rey de Egipto. Es troceado su cuerpo y diseminado por todo el territorio de Egipto. Su mujer Isis lo busca y lo reconstruye con su amor, pero solo ha encontrado 13 fragmentos, y aunque con su amor le da vida y lo reconstruye, falta el pene como fragmento 14, que ha sido devorado por un pez del Nilo llamado Oxirrinco. Aquí ya encontramos una resonancia: Osiri-s y Oxirri-nco.
La resonancia existe, evidentemente, aunque en ningún sitio se comenta y de momento no sabemos a dónde nos lleva. Sí podemos decir que en el momento del acto sexual ese hombre que hemos definido como igual a 14 fragmentos, cuando está unido al cuerpo de esa mujer, solo tiene 13 en su espacio, porque el fragmento 14 está dentro del espacio de la mujer. Entonces, parece bastante sencillo que en algún momento aparezca un hijo.

Esto pertenecería a lo cotidiano, es decir, a lo banal. Pero la historia de Isis, Osiris y Horus, que es compatible con ese hecho cotidiano habitual, también sirve para presentarla dentro de lo sagrado y de lo mágico, porque efectivamente aun siendo banal es mágico que aparezca un hijo como consecuencia del contacto.
A lo que nos lleva la historia contada de esta manera es a presentar lo sagrado, situando a la mujer como sacerdotisa de lo sagrado a través del amor, gracias al cual se produce esa multiplicación y ese fruto.

Es decir, lo banal, lo habitual, aquello donde te empuja tu instinto sin conciencia, de repente aparece como el territorio de lo sagrado, y desde la conciencia despierta, lo que no puedes es convertir lo sagrado en banal. Una vez que has encontrado que lo banal se ha transformado en sagrado, no puedes llevar lo sagrado de nuevo a lo banal, porque has descubierto que tú eres sagrado y perteneces a lo sagrado, de modo que cuando vuelves a lo banal tendrás que elegir entre ser consciente o entrar en la inconsciencia. Tienes que elegir entre el cielo y el averno, Dios o cosa.
La elección está clara. De alguna manera el hombre como masculino necesita reconocer lo sagrado en la mujer como sacerdotisa, como la conocedora. Esa es una de las reivindicaciones políticas que se pretende al tratar de igualar al hombre y la mujer, que la mujer sea también sacerdote, pero cuando te sitúas en lo sagrado, la mujer es el sacerdote, porque en su interior está el big-bang creador.

Entonces, el hombre como masculino tiene que hacer una transformación, si estamos siguiendo la propuesta de Isis-Osiris, y es la de pasar de lo viejo a lo nuevo, re-gestarse, volver a nacer. Eso es encontrar unos criterios nuevos.
Si retomamos el tarot y el alfabeto hebreo, de los que ya que hemos hablado en otras ocasiones, vemos que el 13 como arcano es la muerte y como alfabeto hebreo es la Mem y la letra madre, y también significa las aguas y el mar. Este arcano 13 es seguido por el 14, que significa el pez, pero también el retoño, que siempre ha sido hijo y en lo sagrado, el Mesías, hijo de Dios. Encontrar el amor y vivir el amor es lo que te sitúa en ese retoño y ese paso de lo viejo a lo nuevo, y en ese Mesías hijo de Dios.
El pasar de lo viejo a lo nuevo es pura y simplemente una conversión y una transformación, ya que una conversión es una transformación. Y si el masculino no hace esa transformación no entra en la tierra prometida, en lo nuevo gozoso.
La mujer también hace una transformación, que es asumir esa maga del amor que gesta lo divino, que gesta al hijo de Dios.

Tenemos ese arquetipo de Isis, asociado a Sara y a María. La maga Isis que reconstruye y le da vida a Osiris muerto y que en ausencia de su pene tiene un hijo, es similar a esa anciana que no ha tenido hijos cuando era fértil y que cuando sus ovarios ya no producen óvulos gesta un hijo que luego será una familia, después un pueblo y finalmente estará en todos los países de la tierra. También es similar a María, símil de la iglesia, que gesta al hijo de Dios y a los hijos de Dios, y que al mismo tiempo es cualquier mujer que vive el amor y que desde su vivencia de amor abre el cielo, permitiendo al hombre encontrar su realidad sagrada.
Como todo esto son experiencias espirituales, no son banales.

Entonces, el 13 es el agua y la muerte, y el 14 es la templanza, el pez, el retoño y el Mesías, pero también Josué y los fragmentos de Osiris. Vemos claramente que la madre, como 13, Isis, Sara y María, gesta, pero también es un paso a la tierra prometida.
Eso está en todas y cada una de las mujeres. La transformación de Moisés en Josué, o de Osiris en Horus, o de tú mismo en el Mesías, está en todos los hombres.

Para eso también nos ayuda la historia de María de Betania y María Magdalena, o sea de las dos Betania. La Betania de abajo es el paso, que necesita la activación del tercer chakra que es el perdón y el reconocimiento del error o pecado, como acceso al corazón, porque el tercer chakra es la frontera de acceso al corazón, cuarto chakra. María Magdalena ya se sitúa en el quinto chakra. Es el inicio de lo sagrado, que es Betania y Juan el Bautista, el primer Juan, pidiendo que seas consciente de tus acciones y de cómo no actúas desde el amor.
La Betania de arriba está junto al templo y Jerusalén, en lo sagrado. Ya aparece María Magdalena, que es fuerte (Magdala), porque está llena de bendición y de amor, ya que el perdón facilita el amor y el no reconocimiento lo imposibilita.

La magia amorosa está representada en Osiris

LA MAGIA AMOROSA EN OSIRIS
El mago es el sello 14. En ese sentido no es un final ni un principio, sino un número más dentro de una secuencia que ha empezado con el uno y acaba con el veinte.
Hay una herramienta que son los 20 sellos y otra que son las 20 ondas, donde cada uno de esos valores numéricos se expande en 13. Cuando estamos considerando los 20 sellos, el mago, sello 14, es uno más en la secuencia. Pero cuando estamos considerando los 260 sellos que componen el Tzolkin, conteniendo las 20 ondas, el sello 14 es el inicio de la segunda onda.

Hay un inicio. Por eso es interesante para extraer el valor asociado al contenido del mago, considerar los dos aspectos.
Como sello 14 ya se encuentra fuera del enlazamiento de los tonos, que llegan hasta el 13, siendo el 14 donde se repite por segunda vez el tono 1, y en ese sentido es un inicio.
Es un inicio en la secuencia de las ondas. No aparece en la secuencia de los tonos por primera vez, sino que aparece como una repetición.
Mientras, en la secuencia de los 20 es uno más, que está situado, según la secuenciación de los 4 colores, en el cuarto nivel: caminante del cielo, mago, águila y guerrero.

La onda te lleva hasta el 13, que es lo primero que aparece en el cuarto nivel (sello 13, caminante del cielo). La onda es como una escalera que te lleva al cuarto nivel, equivalente al cuarto castillo, pero solo te muestra el primer punto, toque de tierra dentro de ese cuarto nivel o cuarto castillo.
Sin embargo, la secuencia de los sellos completa los 5 niveles y te lleva incluso a la frontera con el 6 nivel.

El mago como sello 14 no es una frontera, pero como onda sí, aunque no sea en la superficie. En la profundidad hay una frontera, que aparece cuando expandes cada sello en 13, que son las ondas. Esa frontera es el lugar donde se acaban los tonos y recomienzan. Es un recomienzo, un final y un comienzo.
Nos interesa profundizar en los contenidos de esa frontera, de ese final y comienzo.

Para tratar de entender qué sucede con este 14 nos vamos a otra tradición como es la egipcia, donde encontramos un calendario similar de 360 días más 5 fuera del tiempo.
En esta tradición encontramos algo muy relevante asociado al 14. Osiris, según alguno de los relatos, cuando es muerto es troceado en 14 trozos, apareciendo ahí el 14. Sin embargo, cuando Isis busca los trozos, solo consigue recuperar 13. Osiris es el 14, pero aparecen solo 13.
Claro, el 13 es el final de la onda encantada, con sus 13 tonos. Nos está diciendo que hay un 13 visible, que es la onda encantada, pero que algo continúa y no se acaba en lo visible, sino que sigue en el territorio de lo no visible.
Consecuentemente, el 14 está hablando de una realidad que solo es visible parcialmente.

Osiris presenta dos tipos de humanos, uno basado en la agresión que procede de emociones negativas y el otro relacionado con la magia y con el amor, ya que es resucitado por el amor.
Vemos que se sincroniza y relaciona con el mago, que al ser un sello blanco hace referencia a la emoción y al amor. Está hablando de la magia y del amor, exactamente igual que Osiris.

Justamente la magia se ve en que, incluso habiendo recuperado solo 13 porciones del cuerpo y faltando justamente la que contiene el pene, esa magia amorosa consigue no solamente devolverle la vida sino hacerle fértil y que tenga un hijo. Quiere decir que marca una continuidad.

Según esto, el 14 es donde aparece la magia y el amor. En el calendario maya el 14 tiene dos contenidos, uno el mago (sello 14) y otro el perro (onda 14), que es el amor incondicional. La magia y el amor están asociados al 14.
Después de los 13 tonos, vuelve a recomenzar el tono 1, que de esta forma está presente en el 14.

Osiris también es importante ya que “el juicio de Osiris” va a ser determinante para entrar en la vida más allá de la apariencia.
En el juicio de Osiris se determina si tu alma pesa al compararla con una pluma. Si pesa menos, te elevas a otra dimensión.

El hombre, que es la tierra, no puede poseer ni ser dueño del cielo

¿Cómo puede el hombre, que es la tierra, al menos en esa imagen de la civilización 13:20 o 360 de Egipto, acercarse al cielo?
El hombre, que es la tierra, no puede poseer ni ser el dueño del cielo.

Cuando el hombre, según la idea de los conquistadores griegos, cree que es el dueño y el cielo, entonces trata de poseer. Pero el hombre no puede ser el dueño del cielo. El hombre no es el dueño de la energía de resurrección.
El hombre no es el dueño de la energía creadora, pero sí puede recibir esa energía.

El hombre tiene que entregarse sin reserva a esa energía, sin dominarla ni poseerla.
El cielo no se conquista, sino que te abre la puerta. Si quieres entrar en el cielo no es dando patadas a la puerta o tirándole bombas. Esa no es la actitud.

Claro, el hombre es la tierra porque la mujer es la luna, o sea arriba.
Cuando el arquetipo de Osiris es la tierra y el arquetipo de Isis es la luna, entonces es cuando puede suceder la resurrección de Osiris, apareciendo su hijo Horus, que es el humano, hombre o mujer, iluminado.

La energía amorosa de Isis

LA ENERGÍA AMOROSA DE ISIS (Extracto del nuevo libro “El poder del agua, El poder de la emoción”)

En el mito de Osiris, su hermano Seth le mata. Ahí aparecen connotaciones negativas, expresadas por la mentira, el engaño y la envidia, ya que Osiris es rey y Seth quiere ocupar su puesto con el uso de la fuerza.
Todo esto se pone en el lado donde el ser humano, como hombre y mujer, aparece como más fuerte físicamente. De modo que parece como si dijera que la fuerza tiene un fácil camino hacia el abuso, cuando se aconseja del odio, la envidia, la mentira, etc.
En el otro lado, se encuentra la energía amorosa y creadora de vida que se asocia a la mujer. La mujer de Osiris, Isis, con la fuerza de su amor vuelve a darle vida a Osiris. Es capaz de crear vida en ese nivel, pero además engendra un hijo, Horus, con lo cual demuestra que es capaz de crear vida en otro nivel. Uno es el nivel del estar y otro es un acceso a lo que no está. La mujer y la energía femenina parecen tener un poder de hacer entrar en el estar a algo que no está.

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El símbolo de Osiris y Seth

EL SÍMBOLO DE OSIRIS Y SETH (Extracto del nuevo libro “El poder del agua, El poder de la emoción”)

También las narraciones mitológicas expresan la realidad, como las religiones, las ideologías políticas y las filosofías. Lo diferente es que normalmente la mitología utiliza símbolos. No cuenta una historia utilizando el lenguaje de las letras para crear palabras, sino que utiliza para crear palabras el lenguaje de los símbolos, porque muchas de estas explicaciones son anteriores a la escritura fonética.
Muchas veces parece que simplemente son historias fantásticas o infantiles, y en realidad son algo similar a los papiros de Egipto o las estelas mayas, donde se escribe con símbolos.
Por eso es interesante descifrarlos, porque es un contenido primordial.

Es algo que va viajando en el tiempo desde antes de la predominancia del hemisferio lógico, y es importante precisamente porque el dolor se crea desde el hemisferio lógico. El dolor se refuerza con el recuerdo. En el otro hemisferio, en el creativo, no hay dolor. El tiempo actual es el tiempo de salir del dolor, de salir del miedo para volver a conectar con lo creativo.
Está claro, salir del dolor y del sufrimiento es liberarte del inframundo y entrar en lo creativo, y el gozo es acceder al olimpo, o sea al cielo y a lo óptimo.
Por eso conviene mirar los símbolos de las tradiciones ancestrales.

Si miramos a Osiris y a Seth pudiera ser que en una de las visiones de los cien ojos apareciera esta historia, aunque desde otro ojo quizá podría haber otra cosa.
Osiris es el rey de Egipto y Seth le mata por envidia. El hecho de que Seth represente al hermano de Osiris no significa necesariamente que tuviesen el mismo padre o la misma madre. También sus mujeres son hermanas. Todos son hermanos entre sí: hermanos que se casan con hermanas y hermanos que asesinan a hermanos.
Una visión es que tienen el mismo padre, la misma madre o ambos, pero otra visión posible como símbolo es que todos los seres humanos tienen el mismo origen y por tanto son hermanos: todos los seres humanos son hermanos.
No estamos hablando de incestos ni de historias así, sino de conflictos entre seres humanos.

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Hay un momento en que el ego es necesario, pero en el siguiente paso el ego va a ser contrario a la vida real

Hay un momento en que el ego es necesario.
Hay un momento en que la vida, lo óptimo, aparece en forma de ego y entonces el ego es vida, pero en el siguiente paso el ego va a ser contrario a la vida real, a lo óptimo y a la plenitud, y por tanto una merma, el desierto, el territorio de Seth, o sea la esterilidad.

Tenemos delimitado un territorio evolutivo espiritual simbólico maravilloso con los símbolos/ palabras Osiris-Seth donde Osiris significa VIDA o “da-vida”, que también es David (David-Da Vida), y Seth es guerra, usurpación, envidia, violencia y por tanto ESTERILIDAD, o sea no vida.
Tenemos un ejemplo que también es símbolo/palabra de esterilidad redimida y sanada que es AB=corazón, RA=luz, iluminado y Am=amor, ser siendo -I AM-, o sea arcano 13 del tarot, que traduce la letra 13 del alfabeto fonético primordial, MEM, letra madre y por tanto portadora de vida, que da vida.
También tenemos un ejemplo de esterilidad no redimida en Seth, muy actual en aquel que muere sin hijos y es sucedido en lo “ganado matando”, no por su hijo sino por su suegro.
En el territorio de los símbolos/palabras, hijo significa un paso adelante, o sea más, y suegro normalmente significa una generación anterior, o sea un paso atrás.

Esto es importante considerarlo en un momento evolutivo de la humanidad y de cada persona, porque en estos momentos toda la humanidad y toda la vida está en el interior de todas y cada una de las personas, de manera que podemos decir que toda la vida está en el interior de una sola persona, exactamente en TU INTERIOR.
“Tú interior” lo decimos con énfasis, o sea con mayúsculas (tú, en ti). Por eso es importante entrar en el interior, en el corazón, para encontrar la vida.
Estos ejemplos, que pueden ser palabras/símbolos, aunque estén concretizados en personas, suceden para que TÚ elijas, a favor de la luz, de la vida, o en favor de lo que quieras, entendiendo que este lenguaje binario es vida/no vida. De modo que cuando eliges, lo estás haciendo desde tu interior y para todos, porque todo existe dentro de ti.

Todos estos símbolos son puros actores. No hay buenos ni malos, sino solo una decisión en tu interior. En tu corazón hay una decisión en favor de la vida o en favor de no se sabe qué.
Por eso, en estos momentos conviene elegir, o sea ser libre, y todos los que aparentemente van en contra de la libertad están delimitando el camino de la libertad, que siempre transciende el miedo. Si sientes miedo, pierdes libertad.

Hay abierto un camino a la libertad, que es un camino a la vida. El ego ayuda a encontrar la identidad y en ese momento es válido. Después es necesario encontrar el arquetipo y entonces el ego va en contra del arquetipo.
El arquetipo es allí donde tú eres todos, donde todos están en ti; es un lugar maravilloso de plenitud.

Encontrar el corazón, el AB, es importante, porque si no, nunca sabrás por qué pesa tu corazón, por qué te deprimes, por qué tienes miedo, confusiones y obsesiones

En el antiguo Egipto, donde se expresaban a través de jeroglíficos, el AB era el corazón, que se entendía como la residencia de los pensamientos y las emociones, y que era lo pesado comparado con una pluma en el juicio de Osiris.

Podemos encontrar que este AB, corazón, del que su peso dependía el pasar a dimensiones superiores, es justamente lo que en el Tzolkin encontramos expresado por el color azul.
En la secuencia de los 20 sellos, la cuarta vez que aparece el azul, con una equivalencia similar a cuarta dimensión y cuarto castillo, es el ÁGUILA. Y la quinta manifestación del azul, con su equivalente al castillo verde y a la quinta dimensión, es la TORMENTA.

Asociamos la tormenta a resucitar, a los milagros. Pero más allá de esta “etiqueta”, que favorece la manejabilidad, la tormenta está expresando, junto con el viento, al corazón del cielo; está expresando lo que podemos llamar la fuerza creadora de la fuerza, y que experimentalmente podemos reconocer como amor.
“Experimentalmente” quiere decir que cuando miras tu vida puedes ver por un lado tus esfuerzos, normalmente dirigidos desde el ego y el miedo, y además algo impredecible e impreciso, sin forma material clara que lo sustenta, pero que es una constante y siempre es favorable.
Todas las personas podemos encontrar que hay fuerzas benéficas permanentes que nos ayudan, y lo sabemos en presente porque las hemos podido reconocer en el pasado, al recapitular sobre la vida.

Recapitular tu vida es una de las labores del espejo. No solo es recomendable, sino absolutamente necesario. Por ese motivo tienes en tu casa un espejo, para saber quién eres y qué cosas suceden en tu “ser quién eres”.
Saber qué cosas suceden en tu “ser quién eres” es simplemente conciencia, que también es lo azul, justamente ese azul cuya traducción al egipcio de los jeroglíficos es AB.

Encontrar el corazón, el AB, es importante, porque si no, nunca sabrás por qué pesa tu corazón, por qué te deprimes, por qué tienes miedo, confusiones y obsesiones; por qué quieres ser más fuerte, poderos@ y bell@ que las demás personas; por qué quieres dominar, es decir, darle miedo al miedo.
Para eso nos ayudan los espejos. No creamos que el espejo que tenemos en casa es el mismo que tenían las personas en el año 1000, en el año 100, en el 100 a.C. o 1000 a.C., sino que es algo actual. Lo que había entonces era un espejo de metal pulido; ¡mírate hoy en un espejo de metal pulido¡
Hoy hay que mirarse y reconocerse para que el corazón se desapegue, se convierta en un enlazador, o sea en un águila, y empiece a volar.

Estamos meditando acerca de Osiris, y eso es meditar acerca de Osiris y Seth y de su traducción en Caín y Abel. Tanto repetir estos nombres nos impide encontrar que Abel, el agredido, es AB-EL.
Siendo EL la traducción de Dios y AB la traducción del corazón, podemos ver que se trata de la agresión al corazón de Dios, aquel cuyo corazón está alineado con el corazón del cielo y con el corazón de la tierra. O, mejor dicho, que toda agresión a tu hermano es una agresión a Dios. No se puede dar latigazos en nombre de una supuesta santidad, porque son latigazos a Dios. No se puede aplastar la cabeza de las mujeres y darle a tu hijo la piedra para que lo haga, sin estar enseñando a tu hijo a agredir a Dios.
No se puede cortar la mano y tantas otras cosas a “tu otro yo”, porque es algo que haces a Dios.

Es el momento de aterrizar la liviandad y descargar al corazón.
Es el momento -gracias maestros huicholes- de reconocer las faltas al amor.
Es el momento de soñar la abundancia.
Es el momento de conectar con el corazón del cielo, viento-tormenta.
Es el momento de levantar el vuelo y contemplar la maravilla.
Es el momento del nuevo nacimiento.

Es el momento de la resurrección de Osiris y de la unión con Isis, porque es el momento de la paz y del amor.

También las narraciones mitológicas expresan, como las religiones, las ideologías políticas y las filosofías, la realidad.

También las narraciones mitológicas expresan, como las religiones, las ideologías políticas y las filosofías, la realidad.
Lo único diferente que sucede es que normalmente la mitología utiliza símbolos. No cuenta una historia utilizando el lenguaje de las letras para crear palabras, sino que utiliza para crear palabras el lenguaje de los símbolos, porque muchas de estas explicaciones son anteriores a la escritura fonética.

Muchas veces parece que simplemente son historias fantásticas o infantiles, y en realidad son algo similar a los papiros de Egipto o las estelas mayas, donde se escribe con símbolos.
Por eso es interesante descifrarlos, porque es un contenido primordial.

Es algo que va viajando en el tiempo desde antes de la predominancia del HEMISFERIO LÓGICO, y es importante precisamente porque el dolor se crea desde el hemisferio lógico. El dolor se refuerza con el recuerdo. En el otro hemisferio, en el creativo, no hay dolor.
El tiempo actual es el tiempo de salir del dolor, de salir del miedo para volver a conectar con lo creativo.
Está claro, salir del dolor y del sufrimiento es liberarte del inframundo y entrar en lo creativo, y el gozo es acceder al olimpo, o sea al cielo, a lo óptimo.
Por eso conviene mirar los símbolos de las tradiciones ancestrales.

Si miramos a Osiris y a Seth pudiera ser que en una de las visiones de los cien ojos apareciera esta historia, aunque desde otro ojo quizá ya habría otra cosa.
Osiris es el rey de Egipto y Seth le mata por envidia.
El hecho de que Seth represente al hermano de Osiris no significa necesariamente que tuviesen el mismo padre o la misma madre.
También sus mujeres son hermanas. Todos son hermanos entre sí; hermanos que se casan con hermanas, y hermanos que asesinan a hermanos.
Una visión es que tienen el mismo padre, la misma madre o ambos, pero otra visión posible como símbolo es que todos los seres humanos tienen el mismo origen, y por tanto son hermanos; todos los seres humanos son hermanos.
No estamos hablando de incestos ni de historias así, sino de conflictos entre seres humanos.

lo más importante no es “dónde estamos”, como una referencia espacial, sino “para qué estamos”, “qué hacemos aquí” o “esto qué es”

Los árboles son más antiguos en la tierra que los hombres.
Los seres humanos no han producido una tecnología capaz de crear los árboles, sino que los árboles estaban esperando a los seres humanos en este lugar que llamamos tierra, en este idioma y en su equivalente similar en otros idiomas.

Decimos que la tierra es redonda, y sin duda lo es, sobre todo cuando se convierte en una bolita en una pantalla de ordenador.
También la interposición de la tierra entre la luna y el sol, o de la luna entre el sol y la tierra, hacen aparecer figuras o sombras redondas que tapan total o parcialmente el sol o la luna.
De ahí se puede deducir que la tierra es redonda. Pero lo cierto es que los seres humanos preferimos que sea plana, y por eso hacemos casas con suelos planos y también calles lo más planas posibles.
Sin embargo, quizá no estamos en un lugar ni plano ni redondo, y la forma que adopte la tierra sea algo puramente circunstancial, no esencial.

El asunto es que ESTAMOS, y lo más importante no es “dónde estamos”, como una referencia espacial, sino “para qué estamos”, “qué hacemos aquí” o “esto qué es”. Es decir, se trata de ser el más fuerte del gallinero, de ser el depredador del gallinero o ¿de qué se trata?

Estamos totalmente mediatizados por la escritura fonética.
La escritura fonética potencia una forma de sentirse, de referenciarse, o sea de responder a la pregunta de quién soy.
La escritura fonética es maravillosa. Personalmente la amo. No puedo decir que sea mi amiga, que ya me gustaría, pero sí puedo decir que la admiro, soy fan.
La escritura fonética crea o potencia una forma de referenciarte, sentirte, de responder a la pregunta de quién soy, e inhibe otras formas de sentirte y de encontrar quién eres. Inhibe, pero yo la admiro, por las grandes cualidades que tiene en otros ámbitos. Pero en este concretamente bloquea el diálogo del símbolo.

El mito de Osiris aparece en forma de palabras, pero es una comunicación a través de símbolos. Por ese motivo conviene conocer lo que dicen las palabras, que es bastante importante, pero luego conviene conocer, reconocer, considerar y vibrar los símbolos. Y en esta faceta lo mejor es hacerlo “a lo tonto”, es decir, ahora que no me ve nadie, voy a fantasear.
Sí, eso es lo mejor, desde la inocencia. Entonces seguro que los símbolos te hablarán, porque la inocencia es una maravillosa puerta dimensional a esa dimensión donde el corazón pesa como una pluma.

Queremos hablar de Osiris, que es el que aparentemente va a determinar si puedes pasar a niveles superiores de la vida. Aunque, en realidad, no es el que lo determina, ya que aunque se denomina en el mundo de las palabras como “juicio de Osiris”, lo que sucede es que solamente te encuentras con Osiris cuando tu corazón pesa menos que una pluma. O sea que no hay juicio, sino acceso.

La presencia de Osiris es un determinante, como esos espectadores que rodean a los ciclistas cuando van subiendo una montaña y les dicen “venga, venga, ale, ale”. Está claro que no les juzgan, solo les jalean.
Por eso, es importante mirar, así a lo tonto, para ver por dónde anda Osiris.

El asunto es que Osiris aparece como un árbol, en una de las versiones existentes en idioma “letra”. Aparece como un Tamarisco.
Muerto por su hermano al introducirse en un ataúd, resulta que este ataúd va a viajar por el mar, él solito, hasta la ciudad de Biblos, apareciendo así dentro del conjunto de viajes por el mar de difuntos, como Santiago.
¡Esos extraños viajes de difuntos por el mar¡ Por el mar, que tiene la peculiaridad de que es agua, pero mucha, y agua primigenia, no como el agua que bebe el ser humano, que solo es agua dulce, sino el que en su oxidación del polvo metálico de las estrellas ha creado la tierra.

Por eso el viaje de Osiris, como el de Santiago, solo puede ser expresado en el mundo de los símbolos, porque las palabras son como el agua dulce.
Esos viajes también señalan un camino iniciático, porque es el camino al interior, a la raíz, en el tiempo.

El camino de Santiago es conocido y ahora es el tiempo del camino de Osiris. Su árbol es el Tamarisco, que se nutre del agua y también de la sal; es el pino de la sal.
SAL es una palabra que indica movimiento: sal, sal de tu miedo, de tu seguridad, de tu esclavitud y de tu aislamiento.
Pero es muchas más cosas, como aquello que da fuerza a la energía ancestral.

En tiempo de guerra es el momento oportuno de hablar de la paz

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En tiempos de guerra hay que hablar de la paz.
Y para hablar de la paz, hay que hablar del árbol, que incluso al leñador que viene a cortarle, le proporciona el mango del hacha.

Sí, ciertamente en tiempo de guerra es el momento oportuno de hablar de la paz.
Es decir, en tiempos de oscuridad es cuando las almas están preparadas para encontrar la luz, para reconocer la luz y para enamorarse de la luz, o sea para pasar del miedo, del terror, de la sumisión del depredador y de la tontería, a la luz, o sea a la libertad, al amor y al gozo.
Pero como una elección. El que quiera terror, con o sin “ismo”, sometimiento o depredación, que lo elija, porque el “sí quiero” es un acto libre desde la conciencia, sin peros.

Por eso, porque hay que elegir entre la oscuridad y la luz, aparece en este momento y en este año, el equinoccio -ese momento especial en que la oscuridad pasa a la luz o la luz pasa a la oscuridad, es decir, ese momento crítico en que se pesan la luz y la oscuridad- señalado por un eclipse de sol como una señal visual para los que miran.

El equinoccio también está asociado a Isis, ya que la luna de Isis es la primera luna después del equinoccio. Cuando hablamos de Isis no lo hacemos como figura mitológica sino como contenido, como mensaje y como palabras para el alma, o sea para la conciencia, porque la guerra o la paz es una elección y no un accidente. No vale “paz” con la boca pequeña.
Por eso en este año aparece el eclipse en el equinoccio.

Guerra-paz, porque estamos en la consideración de si lo que es santo es la paz o la guerra. Luz-oscuridad, con el eclipse de sol en el equinoccio y eclipse de luna en la luna de Isis.

Cuando la luna se asocia con Isis, es decir, en la luna de Isis, también aparece un eclipse. Conviene reconocer los símbolos. Isis es un árbol, o sea es paz, gozo, luz y vida, y Osiris también es un árbol, el tamarisco, o sea paz, luz y vida.
Claro, Osiris, el sometido a la guerra, es paz. Por eso interesamos a las personas que quieran la paz, a asociarse con los árboles.

Mírenlo. Contaremos la historia del tamarisco.