Parte de lo auténtico en los seres humanos consiste en abrirse a las necesidades de otras personas

PREGUNTA:
Hay momentos muy difíciles que los vengo pasando hace casi 8 años. Hoy me siento muy sobrecargada y muy sola, me gustaría conocer a un buen compañero, será posible????

RESPUESTA:
El periodo que se abre ante usted es un periodo de florecimiento. Es un periodo de encontrar otras personas. Es un momento de plenitud, pero también de trabajo interior, de buscar lo más auténtico en su interior, porque solamente lo auténtico encontrará lo auténtico.
Parte de lo auténtico en los seres humanos consiste en abrirse a las necesidades de otras personas, mientras que muchas veces la búsqueda de una persona significa cerrarse al resto. Es quizá parte del dilema que usted tenga que resolver. Actualmente es imposible aislarse. Es el momento de activar las conexiones, de encontrar lo que nos une, y ahí actuar desde la conciencia despierta y entregar lo mejor.
Usted ya se encuentra entre las mujeres sabias, por la sabiduría que otorga el tiempo. Usted va hacia la plenitud, pero necesita hacerlo desde la integridad y sobre todo el amor incondicional, que es lo que permite aparecer la realidad Dios en todas sus acciones, que es la realidad del amor.

Cuando se activan las células madre, lo puedes sentir

plenitud s
Cuando se activan las células madre, lo puedes sentir.
Cuando se activan las células madre de repente te sientes no “muy bien” sino “lo siguiente”.
Estás diciendo algo y de repente todo tu cuerpo te transmite una sensación de plenitud. Es como si no necesitaras nada y lo tuvieras todo. Ni siquiera necesitas defenderte sino al contrario, de tu cuerpo sale una vibración expansiva gozosa.

Por eso, en este momento en que estamos como humanidad y como arquetipo entrando en el tiempo de la plenitud, es importante, posible y necesario activar la autoconciencia, enfocando hacia la plenitud, programando como una antena de un radiotelescopio la autoconciencia hacia sentir la plenitud. Es decir, programarlo, saber que es posible, saber que existe y determinar que tus escáneres espirituales están enfocados a eso.

Por una parte porque para ti es una nutrición extraordinaria cuando te sitúas ahí y por otra porque esa nutrición extraordinaria que es para ti, lo es también para el arquetipo. Todas las personas, toda la humanidad como conjunto se ve beneficiada por ese momento nutricional maravilloso de lucidez.

Por eso decimos que es “lo siguiente”. Es un momento de lucidez y un sentir de plenitud.

Ese es el tiempo, el espacio y el lugar hacia donde se dirige la humanidad, hacia la plenitud.
Ahora la masa crítica que se busca es la que va hacia la plenitud.
Gracias, bendición y gozo. Perdón.

Cuando nutres lo real en una persona, le devuelves su alma

Nutrir lo real es un privilegio porque permite la plenitud y lo óptimo.
Pero nutrir lo real también es un lugar, no geográfico como pueda ser el emplazamiento de una ciudad, una montaña o un río, sino un lugar dimensional donde se produce la materialización y desmaterialización, es decir la transformación real; el surgimiento de lo real y el desurgimiento de lo no real, donde lo no real desaparece y lo real aparece con consistencia, con solidez.

Por eso hay una actitud donde encuentras vivencialmente que cuando nutres la realidad eres feliz; cuando nutres lo real en una persona, le devuelves su alma, y cuando descubres lo real en un lugar, encuentras su alma.
Todo eso pertenece a nutrir la realidad; es un privilegio. Pero al mismo tiempo existe un lugar donde esto es posible. Es un lugar deslocalizado, no como los del mundo de la apariencia, sino un lugar real donde estás o no estás, y sabemos que es real porque ahí se produce la transmutación, es decir la materia aparece y algo desaparece.

Ese lugar tiene que ver con el conejo de la luna, que llega a la luna en el código Tzolkin más allá de la frontera que separa las dos realidades de lo sufriente y lo óptimo, en el castillo verde, y llega allí a través de su actitud.
Pero esa actitud sincrónicamente también la encontramos en las palabras de un maestro que señala el lugar del nuevo nacimiento. Es el maestro que dice “mujer, he ahí a tu hijo” y señala a Juan, lo cual es un arquetipo de nuevo nacimiento; ese mismo maestro dice “tomad y comed, este es mi cuerpo, tomad y comed todos de él”. Pero al mismo tiempo establece un puente dimensional entre la realidad del viejo y del nuevo mundo.
A las personas del viejo mundo les señala una actitud y les invita a un enlazamiento cultural, pero también a las personas del nuevo mundo les señala una actitud, una realidad y un enlazamiento.

No sobra nadie. La totalidad significa todos.

No hay prima por sufrir; no hay sobresueldo por sufrir

No hay prima por sufrir; no hay sobresueldo por sufrir.
Quizá lo haya por vivir con plenitud. La propuesta es encontrar qué te da plenitud, aunque en realidad ya lo sabemos, porque el amor es plenitud, de tal manera que quizá se trata de encontrar qué es el amor, qué es vivir traduciendo el amor.

Sin embargo el sufrimiento cumple una misión, en muchos casos encaminada al despertar.
Todo está bien y todo tiene sentido.

Los tiempos de la iluminación y sus estados intermedios son tiempos de limpiar los karmas.
Hay personas que están cumpliendo una misión, soportando el sufrimiento, pero tú no eres uno de ellos, porque si no, lo sabrías.
Por ello, si tienes sufrimiento es algo que forma parte de un diálogo. El sufrimiento te ayuda a pararte y limpiar tus karmas ancestrales tan lejos como puedas y adentrarte en cualquier situación en que te encuentres, por compleja que sea, como un voluntario.

Todos los procesos vitales pueden vivirse desde la patología, es decir desde el sufrimiento y la merma, o desde la salud, es decir desde el gozo y la plenitud.

Es como si existieran dos realidades paralelas y la persona pudiese elegir, desde la conciencia, dónde situarse, claro que para eso previamente tiene que encontrar y reconocer la capacidad ejecutiva, es decir ordenante, de su conciencia.

 

De modo que cualquier proceso que suponga tristeza tiene un equivalente que contiene alegría, y una gran intensidad de dolor, sufrimiento o frustración, tiene simultáneamente una posibilidad de intensidad pero gozosa y plena, que se derrama sobre las demás personas.

Sin embargo, el poder se experimenta más fácilmente desde el sufrimiento. La persona se siente más fácilmente poderosa cuando está sufriendo, porque activa una espiral de compasión que mueve en los niveles espirituales a las demás personas a enviarle energía, mientras que cuando la persona se encuentra con plenitud en los primeros momentos de la vida, cuando todavía la conciencia no se ha desarrollado fuertemente, se siente más vulnerable porque es requerida.

 

La persona se siente más fuerte cuando requiere y más vulnerable cuando es requerida. Por eso muchas personas gozan sufriendo, porque se sienten fuertes en niveles espirituales, pero del tipo depredador, ya que el depredador también describe una realidad espiritual solo que no es gozosa; es exitosa pero no gozosa y lo que quieres no es lo que anhelas.

Por ese motivo, conviene incorporar en los niveles conscientes estos procesos para elegir adecuadamente, porque en realidad ese disfrute de la fuerza es un disfrute carente, porque no hay plenitud cuando las demás personas no la tienen.

Y esa actitud contiene un flujo que parasita las energías de las demás personas y no está traduciendo la sociedad de la estrella, lo que denominamos verde.

 

Los valores que contrarrestan esa tendencia inicial a sentirse fuerte atrayendo hacia sí la fuerza de los demás, están expresados por la familia del dragón.

El dragón, que también es reconocido como solidaridad y energía femenina, contiene elementos especialmente útiles en la cuarta dimensión, donde la persona tiene que hacer lo que tiene que hacer, sin quejarse – sin recurrir a la víctima-, sin juzgar – sin recurrir al juicio-, y por supuesto sin aprovecharse de las demás personas –sin abusar, sin dominar-, es decir todo lo asociado con la ira, la envidia, el miedo, la violencia, etc.

 

Encontramos inicialmente en el dragón la energía femenina, la solidaridad, nutrir, proteger, enseñar, y eso puede parecer una idea utópica.

El segundo elemento de la familia, el enlazador, habla de enlazar con dimensiones superiores, para lo cual es importante el desapego, y ya supone una ayuda para salir de la vivencia patológica hacia la vivencia sana.

El tercer elemento de la familia está hablando de la inocencia, del osar, de la alegría. El desapego está indicando que no se trata de conseguir o acumular cosas o poder, ni de que el centro esté en uno mismo, sino que enlazar con dimensiones superiores señala que hay otra realidad exterior hacia la que enviamos la energía. Y lo que expresa el mono de inocencia, asociado a osar y también caracterizado por la alegría, significa que no se hacen planes, ni se intentan conseguir cosas desde tu criterio, es decir que no parasitas la energía de los demás para conseguir lo que quieres apareciendo bajo una formulación que atraiga su energía.

La inocencia supone que no hay un plan B, y la energía del osar supone que hay un movimiento hacia fuera y que no activas una espiral hacia dentro involutiva, sino una espiral hacia fuera.

 

Por último, la expansión de la conciencia del guerrero está asociada en el código Tzolkin, por el color amarillo, al aire, expresando que no hay rigidez.

El mismo elemento puede aparecer de forma sólida, donde las partículas están muy juntas y todo aparece como rígido, y en forma expandida, es decir como gas, donde las mismas partículas se separan, se desapegan, osan y abandonan lo rígido, entre otras cosas porque no están defendiendo nada ni oponiéndose a nada.

Es la diferencia que hay entre un grupo de personas disfrutando de un día en la playa y un ejército formado, es decir entre las personas unidas por su cercanía y su empatía, pero que son libres y están gozando, y un grupo de personas que no son libres ni se muestran empáticos, sino solo obedientes.

 

La rigidez de la forma expresa positivamente a la luz cumpliendo una misión, es decir siguiendo un plan, que en ese caso es el plan de la luz o de dimensiones superiores. Aquí se trata para expandirse de prescindir de tu plan personal, que supone “todo para mí”, para entrar simplemente en el “ser siendo”.

Se trata de abandonar la rigidez, quitándote la armadura porque está pasada de moda.

La vida real gozosa es más interesante que el carnaval, y más divertida.