¿Por qué la semilla da fuerza al sol?

¿Por qué la semilla da fuerza al sol?
Esta pregunta se realiza dentro del código Tzolkin al hablar del tono 5 dando fuerza al propósito o tono 1.
Si desentrañamos esto podríamos aplicarlo a nuestra experiencia personal, comprobando qué es lo que nos da fuerza.

Para responder a esta pregunta podemos colocar en cada onda los valores que representen al tono 5. Por ejemplo en la onda del sol, la semilla, ese granito insignificante, da fuerza al sol.
También la serpiente da fuerza al dragón y el enlazador da fuerza al viento.
Pero, ¿se trata de experiencias o simplemente de hipótesis?

Si nos centramos en por qué la semilla da fuerza al sol encontramos que el florecimiento se ve propiciado por el sol, en la fotosíntesis.
Los valores del sol se incluyen en la planta para luego servir de alimento a los demás animales y al propio ser humano, que finalmente se nutre de ellos. El sol propicia la fotosíntesis, nutriendo a los seres humanos con su parte lumínica. El sol existe para alimentar a los seres humanos, creando un espacio donde puedan vivir.

Las plantas son una emanación del sol, pero también existe una experiencia similar en los seres humanos, que son diferentes en el nivel de padres y en el de hijos. ¿Quién da fuerza a quién?, ¿el padre al hijo o el hijo al padre?
Aquellas personas que son padres y madres saben que los hijos, que son emanación suya y han entrado en la vida a través suyo, les dan fuerza. La motivación que recibe el padre y la madre, proviniendo de la simple presencia de su hij@, le da fuerza, no como ser humano independiente que se quiere ir a divertir o a vaguear por ahí, sino como padre.

Vemos cómo las plantas dan fuerza al sol, proporcionándole una motivación para ser sol y llenando de contenido su programa.
El sol o el padre al alinearse con su realidad interior reciben una fuerza iluminadora que no les permite evadirse, centrándoles en ser lo que son.
Eso es la fuerza.

De la misma manera, la serpiente, que es la kundalini en el ser humano y la luz personal, cuando se ve activada da fuerza al dragón.
El dragón es luz cumpliendo una misión. Cuando el ser humano activa su luz, permite despertar la conciencia, recuperando el alma.
Esa luz ha cumplido la misión con la que había entrado en la forma y está dando fuerza al arquetipo de dragón, que es luz que entra en la forma.
El dragón entra en la forma para activar la luz, de modo que cada vez que se activa la kundalini o luz en el ser humano, refuerza y da sentido a esa luz que está cumpliendo una misión.

Ese es el mecanismo que está en todas las relaciones donde el 5 le da fuerza al 1.

El humano inicialmente juega y aprende jugando, y posteriormente madura a través de sus contenidos mentales y espirituales, en contacto con la intuición

En todas las ondas el tono 5 y el tono 9 dan fuerza, el tono 5 para iniciar y el tono 9 para concluir y llegar a la transcendencia; el tono 5 apoya al propósito o tono 1, y el tono 9 apoya la transcendencia o tono 13.
La onda tipo es la del dragón, y ahí aparece en primer lugar la serpiente como tono 5 y la luna como tono 9. Hemos relacionado a la serpiente con esa fuerza ascendente que va desde la serpiente pegada a la tierra a la luz en el cielo en forma de sol, y a la luna la hemos relacionado con la transmutación de la tierra en luna e inicio del castillo verde, de lo óptimo.

Si miramos el interior de la onda de la serpiente, que vehiculiza el contenido asociado al 5, encontramos que el tono 7 canaliza al mono, al nuevo nacimiento, dándole de nuevo fuerza e impulso al inicio. También está asociado ese inicio a la alegría, a un bienestar, a un sentir bien, inocente, ampliando los límites a través del osar.

Mientras, en la onda de la luna, asociada al tono 9, encontramos en el tono 7 como canalización al águila y su oculto el enlazador, de modo que la fuerza que te impulsa a la transcendencia está asociada al ver y al enlazar, es decir es un contenido de la conciencia.

De esta manera, el contenido asociado al mono como nuevo nacimiento, como infancia y juego, es un sentir bien, mientras que el águila es una madurez y está asociado al ver y a la intuición, a conectar con aquello en el interior asociado a la conciencia; es un diálogo interior.

El humano inicialmente juega y aprende jugando, y posteriormente madura a través de sus contenidos mentales y espirituales, en contacto con la intuición.
Si el humano únicamente va en dirección mental, se pierde el contenido transmutador que es esa fuerza espiritual, un ver espiritual.
El ver mental procede del mundo de la lógica, porque solo manejas los contenidos que conoces, y no los que no conoces, pero el ver espiritual es transmutador.

Lo que tuviese que suceder ya ha sucedido, y ahora el asunto se dirime en el interior de cada ser humano, y ese es el despertar de la conciencia.

El prototipo del tono 5 es la serpiente.
El Tzolkin es un instrumento, algo que podemos manejar con los sentidos; podemos verlo, manipularlo en el sentido de manejarlo, moverlo, sacarlo del bolsillo para mirarlo, trocearlo. Podemos hacer diferentes cosas con el Tzolkin, porque siempre es igual; siempre comienza con el dragón 1, el sello 131 es el mono 1 y acaba con el sol 13.

El Tzolkin es algo perceptible con los sentidos, porque siempre es igual, pero al mismo tiempo está relacionado con el tiempo, es decir con algo inasible, inmanejable, incluso invisible. Podemos ver los efectos del tiempo pero no podemos ver el tiempo en sí.
El Tzolkin consigue transformar el tiempo, desde algo inasible y permanentemente cambiante a algo manejable, perceptible, visible, sólido. Y entonces permite un diálogo, porque no puedes establecer un diálogo con algo que cambia constantemente, es decir con algo que no se para a dialogar contigo. No puedes hablar con algo que se está alejando de ti; solo puedes hacerlo con algo que te está considerando.

En esa solidificación del tiempo que es el Tzolkin, la primera vez que aparece el 5 lo hace bajo la forma de la serpiente, de modo que es como un prototipo de qué es el 5, concretamente en su transformación, en su traducción al tono.
El tono 5 siempre expresa algo de lo que contiene la serpiente.
La serpiente expresa, en su formulación en familia, un salto desde la tierra al sol; desde la tierra en su densidad y ubicación inferior, es decir lo más abajo, hasta el sol como algo muy arriba, pero además sin densidad, porque también es luz.
Es una transformación de lo denso en luz, en forma elevante, de lo que está en esta dimensión de la tierra a otras dimensiones que son inimaginables, porque el sol para nosotros es una lejanía imposible, de tal manera que incluso mirar al sol quema, siendo imposible situarte en algo que quema.

Eso es lo que contiene de alguna manera el tono 5. Como está en lo más abajo del salto, es un inicio. El salto es una fuerza para el desarrollo del inicio, por eso podemos considerar al 5 como una fuerza que ayuda al propósito.
Pero visualmente podemos ver que es la serpiente que se transforma en sol. Esa fuerza no es un saltito sino un salto indomable, pero que se pone a tu servicio.

Así, el tono 5 le da fuerza al propósito y vemos que es una tremenda fuerza ascendente que en sí sería ingobernable por el ser humano, que sin embargo se presta a ayudar en la evolución. Existe una fuerza ingobernable que quiere impulsar el propósito, pero el propósito es una decisión tuya. Hay una fuerza que no puedes gobernar porque pertenece a dimensiones superiores, pero que aporta desarrollo a tu propósito cuando tú encuentras el propósito.

Todo esto aparece claramente en este tiempo, que es el tiempo adecuado. El asunto ya está maduro. Lo que tuviese que suceder ya ha sucedido, y ahora el asunto se dirime en la conciencia de cada persona, en el interior de cada ser humano, y ese es el despertar de la conciencia.