El in lakech no es compatible con una disminución de conciencia

El in lakech, el conocimiento de que “tú eres otro yo” y “yo soy otro tú”, no es compatible con una disminución de la conciencia que te lleve a no saber quién eres tu ni saber quién es el otro, sino al contrario, es un refuerzo y una expansión de la conciencia, donde tu individualidad se ve reforzada y ampliada por el reconocimiento del otro y de todo lo que os une y complementa.

Si nadie te echa de tu casa, ¿cómo vas a poder vivir la experiencia de recuperar tu casa?

Si nadie te echa de tu casa, ¿cómo vas a poder vivir la experiencia de recuperar tu casa?

Quizá parezca que no es una experiencia importante recuperar tu lugar, o sitio donde tú eres tú plenamente, y quizá no lo sea. Pero, ¿cómo puedes vivir la experiencia del in lak’ech, “tú eres otro yo”, si nadie te ha echado de tu casa y por lo tanto nunca has estado fuera de tu sitio, vagando por lugares donde has podido estar, o sea de los que no te han echado de nuevo?

¿Cómo puedes vivir la experiencia del in lak’ech si nunca has estado fuera de tu sitio, sometido a esa inestabilidad?
Y si nunca has estado sometido a esta inestabilidad y de repente viene alguien a tu casa a pedirte algo, ¿cómo puedes sentir que “tú eres otro yo”, si tú no estás en tu casa?

Si nunca has estado fuera de tu sitio, ¿cómo puedes sentirte igual que una persona que está fuera de su sitio?

Cuando descubres que perdiendo ganas, no necesitas ganar

Ganar perdiendo, perder ganando.
Cuando descubres que perdiendo ganas, no necesitas ganar.
Cuando descubres que ganando pierdes, desistes de querer ganar.
La misma fuerza hacia el ser y hacia la vida te asiste en eso. Por ello hay una iluminación que es la incondicionalidad, el amor incondicional, basado en el voluntario, que ya no pretende ganar desde su programa del “necesito ganar, necesito que me vean, necesito ser”, porque sabe que no necesita sino que ES.
Es parte del programa de dimensiones superiores y no solo parte, sino la totalidad. Como el agua, que es agua siendo gota pero también siendo mar o siendo lluvia. Siempre es la totalidad y parte.

Cuando descubres lo que expresa la tierra, como alineación con el corazón de la vida, entonces no tratas de ganar, sino de que el ser sea siendo, de tal manera que cuanto más es todo, más eres tú, existiendo una interrelación vibracional.

El in lak’ech del espejo y las neuronas espejo te conectan con el otro, permitiendo y colaborando con que el otro sea. Quizá necesite despertarse del todo a través de ese triunfo, y luego ser, y en ese despliegue y florecimiento del ser, sea, sea tu. Tú eres yo, yo soy tú.

Es el momento de la fusión y de adentrarse en el espejo, en el tú eres otro yo

ES EL MOMENTO DE LA FUSIÓN (Extracto del Libro de las Sincronías)
Es el momento de la fusión, porque cuando se potencia la idea de que “tú no eres yo”, luego “yo soy yo, y no soy tu”, se adentra uno en la confusión y en el miedo, o, en el peor de los casos, se adentra uno en la confusión y el desprecio al débil, porque en ese momento, tal vez tú eres fuerte.
Pero sólo en ese momento, porque en realidad en la confusión siempre eres débil, sólo que pretendes que nadie se de cuenta y ni se acerquen.
Es el momento de la fusión, de adentrarse en el espejo, porque el espejo es Dios, ese Dios tan respetuoso que quiere que tú mismo te reconozcas y seas Dios.
Sin obligarte, porque ¿quién puede obligar a Dios?
Es el momento de la fusión y del espejo. El famoso saludo “In lak’ech” es el saludo del espejo, porque cuando te miras al espejo y ves una persona, que eres tú, dices “yo soy tu”, y además “tú eres yo”.
Por eso la ley del espejo es tal vez la mejor de las leyes. Y de cualquier manera, más allá de ser una ley, es un instrumento de conocimiento maravilloso.
http://viatzolkin.com/e-books-l…/el-libro-de-las-sincronias/

El tú eres otro yo comienza con el cuerpo, en el cual hay una sabiduría amorosa que merece ser escuchada

(14/07/2014)
Muchas personas viven extrañadas de su cuerpo, es decir, como si su cuerpo fuese un extraño y en ocasiones algo peor. Eso no es bueno para la paz y hace imposible la sociedad de la estrella.
Si vives extrañad@ de tu cuerpo y no puedes decirle “tú eres otro yo” y amarle, cómo vas a tener esa vivencia con cualquier otra persona.

Pudiera ser que considerases el “tú eres otro yo” del espejo, o sea la ley del amor que facilita y hace real la sociedad de la estrella, como un ideal y situarlo en lo “correcto”.
Si lo consideras así, pudiera ser que lo hagas desde contenidos puramente intelectuales y quizá sea adecuado que repitas ese eslogan muchas veces, porque de alguna forma le das fuerza a ese contenido.

Sin embargo, el “tú eres otro yo” es una vivencia y ni siquiera necesita ese enunciado sino una actitud, descubriendo dentro un “sentir” grato.
La interacción con las personas no consiste en decir “lo estoy haciendo bien”, ni se ve mejorada por eso. Esa actitud podría ser condescendiente si encuentras que las personas te “obligan” a mantenerte en esa actitud, porque en realidad no te agrada tratar con ellos y no empatizas pero tú lo quieres hacer bien y solo te gratifica si sientes que lo haces bien.
Lo importante no es hacerlo bien, sino disfrutar con ello, lo cual es un sentir. Y si no estás ahí, tienes que seguir buscando y produciendo cambios en ti.
De modo que encuentras que a través de las personas se expresan los guías y que el asunto no consiste en ponerse medallas.

De alguna manera sucede lo mismo en tu relación con la sociedad de la estrella presente en el cuerpo, porque el cuerpo también es una sociedad de la estrella, donde todas las células, siendo individuales trabajan para el bien común, de formas extraordinarias y maravillosas, sobre todo en circunstancias especiales.
Pero puede ser que haya cosas en tu cuerpo que no te gustan, como tampoco te gustan cosas en personas o en situaciones de tu vida.
En muchos sentidos estos contenidos son evolutivos, permitiéndote ver la maravilla cuando estés en el enfoque adecuado, o encontrarte con la transmutación cuando tu vibración sea la indicada.

Los contenidos mentales, desencarnados, no sentidos, solo pensados y además convertidos en leyes, fácilmente acaban inventando la guillotina, el gulag, los integrismos -que hoy se santifican matando personas en los supermercados y cuando pueden en las torres gemelas-, las enfermedades autoagresivas, las depresiones, o incluso a Drácula.

El “tú eres otro yo” también comienza con el cuerpo, en el cual hay una sabiduría amorosa que merece ser escuchada.

No nos olvidemos del sufrimiento de tantas personas, en tiempo real, o sea ahora mismo, en tantas guerras absurdas, contrarias al “tu eres otro yo”

Isis y el símbolo de la paz
Cuando Isis se presenta visualmente como un árbol, elige la V como elemento cuántico repetido que configura su realidad.

Claro, anticipa la www del enlazamiento de nuestro hoy. El árbol de Isis está lleno de v y w enlazadas. Anticipa la malla que permite comunicar en tiempo real a personas de Europa, África, América y Oceanía, incluso simultáneamente. Es una anticipación.

También anticipa el símbolo de la paz creado por nuestro amado Holtom –gracias Holtom-, solo que lo presenta invertido.
La paz crea la malla y la guerra la rompe.
Está acabando el año 20-14, centenario del nacimiento de Holtom, que utiliza al árbol como estandarte, ya que el símbolo de la paz se corresponde con el ideograma chino de la madera, el cual a su vez se superpone sobre un ideograma más antiguo que representaba un árbol.

Queremos recordar a Holtom con agradecimiento y también hablar acerca de la necesidad de reconstruir la malla.
Por favor, no usen a las mujeres como arma de guerra. Por favor, no nos olvidemos del sufrimiento de tantas personas, sobre todo de mujeres y niños, en tiempo real, o sea ahora mismo, en tantas guerras absurdas, contrarias al “tu eres otro yo”, al espejo y al in-lak’ech.

“Verdaderamente, hay muchas lágrimas en esta Navidad” –gracias Francisco-. No nos olvidemos de Isis sufriente, sobre todo por motivos económicos. No nos interesa la economía de la guerra. Salvemos la malla.

Hay un tiempo asociado al reconocimiento que viene de fuera, otro al reconocimiento que viene de dentro y otro a la transcendencia

Hay un tiempo donde las personas necesitan afirmarse.
Hay un tiempo donde las personas y también las sociedades necesitan afirmarse, igual que hay un tiempo en el que el bebé para su expansión necesita que le miren y telepáticamente conectar con la imagen.

Hay un tiempo donde lo importante es “tú eres otro yo”, “yo soy otro tú”, como hay un tiempo donde un recién nacido necesita fusionarse en el juego e interactuar con otras personas. Entonces, que le pongan una barrera y le digan “no juegas” le produce daño y disgusto. Aunque también contiene impulso evolutivo subjetivamente le produce disgusto, hasta que encuentra que su autoexistencia no depende del reconocimiento externo sino interno.

Ahí comienza la nave de Isis o también la Pascua como paso a la libertad.
Muchas personas están ya maduras para ello.
Ciertamente es un momento para recapitular y para reconocerse.

Conectar con el programa interior, o sea reconocer la autoexistencia, también es un paso previo para la sociedad de la estrella. Por eso hay dos o quizá tres momentos cumbre en la experiencia interna. Uno está asociado al reconocimiento que viene de fuera, otro al reconocimiento que viene de dentro, que sería la resonancia, y otro a la transcendencia, donde encontramos al caminante del cielo, la sociedad de la estrella y al quinto castillo como expresión.

El “tú eres otro yo” no necesita situarse en lo “correcto”, sino que es una vivencia y una actitud que contienen un “sentir” grato

Muchas personas viven extrañadas de su cuerpo, o sea viven como si su cuerpo fuese un extraño, y en ocasiones algo peor. Eso no es bueno para la paz y hace imposible la sociedad de la estrella.
Si vives extrañad@ de tu cuerpo y no puedes decirle “tú eres otro yo” y amarle, cómo vas a tener esa vivencia con cualquier otra persona.
Pudiera ser que considerases el “tú eres otro yo” del espejo, o sea la ley del amor que facilita y hace real la sociedad de la estrella, como un ideal y situarlo en lo “correcto”.
Si lo consideras así, pudiera ser que lo hagas desde contenidos puramente intelectuales, y quizá sea adecuado que repitas ese eslogan muchas veces, porque de alguna forma le das fuerza a ese contenido.

Sin embargo, el “tú eres otro yo” es una vivencia y ni siquiera necesita ese enunciado, sino una actitud, descubriendo dentro de esa actitud un “sentir” grato.
Es decir, la interacción con las personas no consiste en decir “lo estoy haciendo bien”, ni se ve mejorada por eso. Esa actitud podría ser condescendiente si encuentras que las personas te “obligan” a mantenerte en esa actitud, porque en realidad no te agrada tratar con ellos y no empatizas, pero tú lo quieres hacer bien y solo te gratifica si sientes que lo haces bien.
Lo importante no es hacerlo bien, sino disfrutar con ello, lo cual es un sentir. Y si no estás ahí, tienes que seguir buscando y produciendo cambios en ti.
De modo que encuentras que a través de las personas se expresan los guías y que el asunto no consiste en ponerse medallas.

De alguna manera sucede lo mismo en tu relación con la sociedad de la estrella presente en el cuerpo, porque el cuerpo también es una sociedad de la estrella, donde todas las células, siendo individuales trabajan para el bien común, de formas extraordinarias y maravillosas, sobre todo en circunstancias especiales.
Pero puede ser que haya cosas en tu cuerpo que no te gustan, como puede ser que tampoco te gusten cosas en personas o en situaciones de tu vida.
En muchos sentidos estos contenidos son evolutivos, permitiéndote ver la maravilla cuando estés en el enfoque adecuado, o encontrarte con la transmutación cuando tu vibración sea la indicada.

Los contenidos mentales, desencarnados, no sentidos, solo pensados y además convertidos en leyes, fácilmente acaban inventando la guillotina, el gulag, los integrismos -que hoy se santifican matando personas en los supermercados y cuando pueden en las torres gemelas-, las enfermedades autoagresivas, las depresiones, o incluso a Drácula.

El “tú eres otro yo” también comienza con el cuerpo, en el cual hay una sabiduría amorosa que merece ser escuchada.