Ver es una fuerza activa

VER ES UNA FUERZA ACTIVA (Extracto del libro en preparación “tiempo de ser o la impecabilidad sin esfuerzo)

El ver es una fuerza activa. Es como un diálogo donde ante cada cosa defines qué es lo que ves. Eso es un diálogo.
Defines y a la vez decretas, porque en parte reconoces algo y en parte lo creas. Todas las cosas son posiblemente un montón de átomos dando vueltas o de cuerdas moviéndose, de tal manera que todo lo que ves, aunque no lo digas expresamente ya que no hace falta repetir constantemente lo mismo, es en parte definido y en parte creado.
Hoy pertenece a la sabiduría actual afirmar que creas lo que crees, como una llamada de atención para revisar el sistema de creencias y resituarte en un sitio que te sea más favorable, donde tus creencias catastrofistas no te amarguen la vida, porque la verdad es que la vida es maravillosa y en su diálogo amoroso siempre aporta soluciones.
Puedes estar sometido a un estrés traumático que te hace creer lo contrario, pero revisando tu sistema de creencias muchas veces recuperas el alma que habías perdido.

El ver es una fuerza creadora y lo importante es ver desde el alma y desde el corazón.
Cuando miras desde el corazón después de haber hecho un trabajo para limpiar la toxicidad emocional, que te hace mirar desde la víctima, el juicio, la exigencia, la envidia o desde tantas distorsiones, VES la maravilla.
Entonces, incluso te das cuenta que también aquello que llamabas malo es bueno, porque aquel sufrimiento te hacía grande el corazón; aquel conflicto despertaba tus neuronas espejo; aquella angustia agrandaba tu conciencia.
Y el resultado final es más gozo, agradecimiento, conciencia, plenitud, vitalidad y amor.

Mirar

MIRAR (El Libro de las Sincronías)
Aquello que ves no necesariamente es lo que existe, lo que ES.
Muchas veces ves lo que temes y ocupas tu tiempo, es decir tu vida, en huir de ello, en escapar. Te pasas la vida intentando evitar la amenaza que no existe, y quizás lo que demoras es que te encuentre la felicidad, que sí existe, y te busca.
Muchas veces ves lo que temes y otras veces ves lo que te han enseñado como realidad personas, sin duda bien intencionadas, pero que hablaban de sus miedos. Querían ponerte a salvo de sus miedos, y lo que ves son sus miedos, que ya son también tuyos.
Podemos considerar a los sabios mayas como sabios y MIRAR.
Mirar tratando de ver más allá de lo habitual, más allá de lo aparente.

EL LIBRO DE LAS SINCRONÍAS

Es fundamental el ver

ES FUNDAMENTAL EL VER (El libro de las Sincronías)
¿Qué es lo que ves, maravillas o cosas mejorables?
Si encuentras fallos es que te gusta creer “que tú lo harías mejor”: fallos en la gente, en la sociedad, enfermedades, injusticias, violencia, abusos, frustración, engaños, los Iluminati atacando, que si el petróleo, que si soy fea o gorda o tonto, o sería mejor si…, o no debería existir tal o cual.

Lo que ves es donde estás, es decir lo que eres.
Lo que ves es lo que eres, es decir donde estás.
“To be or not to be”. “To be” es ser y estar, porque es lo mismo, por eso los ojos dicen quién eres. Tú eres tus circunstancias, además de “tu”.
Eres lo que crees, y ves lo que eres, que es lo que crees.
Pero se puede cambiar, solo que como en el fumar, tienes que querer.

Por eso lo primero es reconocer. Reconocer dónde estás humildemente, es decir luz, limpieza emocional y libertad.
Y eso a su vez produce la transformación o resurrección, la tormenta, aceptando humildemente que necesitas formatearte, modificar tus valoraciones, tu realidad interna.

Resucitar es reencontrar tu espíritu, volver a fusionarte con él, porque el espíritu siempre vive.
Si no estuviéramos en esta dimensión, tormenta significaría simplemente crisis, cambios bruscos y cosas así, no necesariamente exitosas, sino más bien lo contrario, por ejemplo accidentes y peleas, algo que propicia que cambies urgentemente. Si estás sordo terminarás por enterarte, pero la solución siempre está muy cerca, en la tormenta.

El asunto es resucitar a la maravilla, una sanación aprendiendo a fiarte, a tener fe, a entregarte, a encontrar esperanza y a sanar tus ojos, aprendiendo a amar.
Amar lo que ves es amarte, amar todo, y entonces puede aparecer OTR@, pueden aparecer todos.
Sanar la visión es imprescindible. Transformarte es prepararte para que sea posible en tu mundo el otr@; es el acceso a otra realidad.

Es fundamental el ver, y en el ver es fundamental el espíritu con que ves, y ante el espíritu, es fundamental la humildad.

EL LIBRO DE LAS SINCRONÍAS

Mirar

MIRAR (Extracto del Libro de las Sincronías)

Aquello que ves no necesariamente es lo que existe, lo que ES.
Muchas veces ves lo que temes y ocupas tu tiempo, es decir tu vida, en huir de ello, en escapar. Te pasas la vida intentando evitar la amenaza que no existe, y quizás lo que demoras es que te encuentre la felicidad, que sí existe, y te busca.
Muchas veces ves lo que temes y otras veces ves lo que te han enseñado como realidad personas, sin duda bien intencionadas, pero que hablaban de sus miedos. Querían ponerte a salvo de sus miedos, y lo que ves son sus miedos, que ya son también tuyos.
Podemos considerar a los sabios mayas como sabios y MIRAR.
Mirar tratando de ver más allá de lo habitual, más allá de lo aparente.

EL LIBRO DE LAS SINCRONÍAS

Es fundamental el ver

ES FUNDAMENTAL EL VER (Extracto del Libro de las Sincronías)

¿Qué es lo que ves, maravillas o cosas mejorables?
Si encuentras fallos es que te gusta creer “que tú lo harías mejor”: fallos en la gente, en la sociedad, enfermedades, injusticias, violencia, abusos, frustración, engaños, los Iluminati atacando, que si el petróleo, que si soy fea o gorda o tonto, o sería mejor si…, o no debería existir tal o cual.

Lo que ves es donde estás, es decir lo que eres.
Lo que ves es lo que eres, es decir donde estás.
“To be or not to be”. “To be” es ser y estar, porque es lo mismo, por eso los ojos dicen quién eres. Tú eres tus circunstancias, además de “tu”.
Eres lo que crees, y ves lo que eres, que es lo que crees.
Pero se puede cambiar, solo que como en el fumar, tienes que querer.

Por eso lo primero es reconocer. Reconocer dónde estás humildemente, es decir luz, limpieza emocional y libertad.
Y eso a su vez produce la transformación o resurrección, la tormenta, aceptando humildemente que necesitas formatearte, modificar tus valoraciones, tu realidad interna.

Resucitar es reencontrar tu espíritu, volver a fusionarte con él, porque el espíritu siempre vive.
Si no estuviéramos en esta dimensión, tormenta significaría simplemente crisis, cambios bruscos y cosas así, no necesariamente exitosas, sino más bien lo contrario, por ejemplo accidentes y peleas, algo que propicia que cambies urgentemente. Si estás sordo terminarás por enterarte, pero la solución siempre está muy cerca, en la tormenta.

El asunto es resucitar a la maravilla, una sanación aprendiendo a fiarte, a tener fe, a entregarte, a encontrar esperanza y a sanar tus ojos, aprendiendo a amar.
Amar lo que ves es amarte, amar todo, y entonces puede aparecer OTR@, pueden aparecer todos.
Sanar la visión es imprescindible. Transformarte es prepararte para que sea posible en tu mundo el otr@; es el acceso a otra realidad.

Es fundamental el ver, y en el ver es fundamental el espíritu con que ves, y ante el espíritu, es fundamental la humildad.

EL LIBRO DE LAS SINCRONÍAS

El ser humano es la consecuencia de la luz

El ser humano, es el ojo de Ra. Existe la luz, que es para ver y el ser humano se sitúa en esa consecuencia de la luz que es el ver. Por eso el ser humano, o sea, tú, yo, cualquier persona, forma pareja con la realidad Dios, que es la luz.
No es solamente la luz, pero es la luz. La realidad Dios es la luz porque hace aparecer todas las cosas, pero no es solamente la luz.

El ser humano se sitúa en la consecuencia de la luz, que es el ver, que en el código Tzolkin es el águila. Se trata de ver la maravilla, de ver a Dios, y ahí tenemos un ejemplo maestro en la tradición primigenia, que nos introduce en la historia. Hay un momento en que comienza la historia, y ese momento en las convenciones humanas se sitúa con la aparición de la escritura fonética. La escritura ya recoge hechos, ya recoge historia. En la tradición primigenia que nos introduce en la historia, ser humano se dice IS; la luz y el ver se dice RA; la realidad Dios se dice EL.
La humanidad que ve la maravilla, la humanidad que ve a Dios. Es el comienzo de la historia. Y lo cuenta. Su palabra está traduciendo lo que ve.

Eso en el código maya es el mago, que como onda está asociado al águila. El ver la maravilla del águila está asociado al mago.
El mago como sello es la forma transcendente de la palabra (onda viento). Existe la palabra y por ejemplo se puede decir “hola, quiero comprar unos zapatos”, “mire, se le ha caído eso”. Todo eso son palabras, viento, que es la forma de relacionarse. Pero la forma de relacionarse transcendente, la forma en que el viento aparece como transcendente, es como mago 13.
Por eso sabemos que el mago está expresando en forma transcendente en el nivel humano al viento. También sabemos que la onda del mago va asociada a la onda del águila.
Así, todo lo que ve el águila está relacionado con el mago, que es la expresión transcendente, el 13, del viento.

Cuando tu expresión no es transcendente, no estás en el mago. Puedes estar en la expresión, pero no en el mago.

Las mitologías y tradiciones pueden confundirse con religión, pero en realidad son conceptos

Son conceptos. No es religión. Las distintas mitologías y tradiciones pueden confundirse con religión, en cuanto que a veces se asocian con rituales. Pero en realidad son conceptos.

Cuando hablamos de Ra, hablamos de la luz, pero unido a la luz hay un concepto que es el ver, porque si no, no podría ser luz. La luz sirve para ver. Al aparecer la luz, aparece el ver, que es lo que corresponde al ojo de Horus, que también es posible considerarlo como Hathor.
Aquí se utiliza una característica femenina, porque ver no es un agente, el que hace, la acción o la creación, sino que es conciencia. El ver es pasivo, no es activo. Sin embargo, es activo en el nivel de la conciencia, porque cuanto más ves, más conciencia desarrollas.

Por eso es conveniente en este nivel del diálogo asentar claramente la amplitud de los términos, determinando si te estas moviendo en un ámbito de ceremonias, desde el respeto, el amor o desde la consideración que quieras, o estás en un ámbito de diálogo, desde el despertar y la conciencia. Se trata de la resurrección o el descubrimiento.
Todos estos son términos, pero están refiriéndose a un suceso asociado a más conciencia. No es el nombre el que lo realiza, sino qué es lo que hay detrás.
En este momento es importante situarse en la conciencia, reivindicando la energía de la conciencia que es energía femenina, porque no es energía agente en el primer nivel, de creación de cosas, sino en el nivel de lo no visible, de realidades espirituales.

Por eso cuando hablamos de IS, que significa ser humano, RA, que significa luz o ver, y EL que significa divinidad, no estamos hablando de política ni de religión, sino de conciencia, de que el ser humano puede ver a Dios y de que hay una conciencia donde el ser humano está expandido y está lleno de la frecuencia de la vibración de la dimensión Dios, o al menos de dimensiones superiores.

La pareja Ra-Hathor: luz y ver

Ra es la luz, y la luz forma pareja con el ver, que es Hathor.
La luz forma pareja con el ver. La consecuencia de que hay luz es ver. De esa forma, el ser humano no es luz sino que es el ver. El ser humano existe para ver. Y esa es la pareja Ra-Hathor.
El ser humano tiene que ponerse en Hathor, que tiene un significado como amor, o sea, ver la maravilla, que en el código maya sería el águila.
El ser humano tiene que ponerse en Hathor, porque esa es su función. No es la de sustituir la luz sino la de ser el ojo de Ra, que todo lo ve amorosamente y dice “todo está bien”.
La luz forma pareja con “todo está bien”. De eso también habla el Génesis.

Ra parece que es el único y que es el más importante, pero surge junto con Hathor, que es el ojo de Ra. Surgen a la vez. Pero la operación, la acción de ver, y sobre todo de saber que estás viendo, aparece después.
Aunque estás viendo, no sabes qué es lo que estás viendo, porque no tienes aun conceptos. Por eso parece que Ra es lo primero, pero solo en la apariencia, porque Ra, que es la luz, viene con la posibilidad de ver, y ahí es donde sucede el despertar. Pero está desde el principio, porque una luz que no sea para ver, no es luz.

No hay dirección obligatoria para mirar

(11/05/2015)
No hay dirección obligatoria para mirar, o sea para ver.
No hay dirección obligatoria significa que uno puede mirar hacia cualquier lado. De hecho, en el vehículo, o sea en el cuerpo del ser humano, quizá el segmento más móvil es el cuello, que en realidad es como el pie de la cabeza. Ahí se encuentran los ojos, desde donde se mira de forma más primaria.

Una de las cosas que está permitiendo el cuello es la movilidad de la mirada.
Aunque en realidad la movilidad de la mirada es el resultado no solo de la movilidad del cuello, sino de la movilidad del globo ocular, o sea del ojo, y de la capacidad de la retina de mirar cerca, lejos o de ampliar la mirada utilizando la visión periférica.

Evidentemente no hay una dirección obligatoria para mirar, sino en todo caso una multiplicación de posibilidades. Quizá entonces, parte del aprendizaje del ser humano en esta encarnación sea el de aprender a mirar, sobre todo porque quizá lo que aprendes es que aquello que miras toma existencia.
Quizá permites entrar en la realidad personal, y luego común, a aquello hacia donde miras, sean maravillas o desastres, o quizá se trate de que la visión es en realidad enlazadora y te conecta, entre las múltiples realidades posibles, con aquella que miras.