Una de las características de RA es que es demiurgo, creador de la realidad

Podríamos preguntarnos el porqué de hablar tanto de RA.
La respuesta es fácil: RA explica los colores con los que está construido el Tzolkin. Simplemente. Bueno, también explica muchas más cosas acerca del arquetipo humano y de la realidad.

Una de las características de RA es que es DEMIURGO; UN demiurgo o EL demiurgo, no vamos a pleitear por eso. Demiurgo significa que es CREADOR DE LA REALIDAD.
Es una fuerza , la fuerza creadora de la realidad cognoscible, o sea de la realidad perceptible desde los sentidos, es decir accesible desde vista, olfato, gusto y tacto, pero también desde la mente, ya que le da nombre a las cosas existentes, de modo que pueden ser pensadas, expresadas por la palabra, etc.

El demiurgo es FUERZA CREADORA que crea las cosas y los seres, y les da nombre. Hace a las cosas parte de la realidad y también parte de cualquier discurso sobre lo real.
Pero el demiurgo, por ejemplo RA, no crea “todo”, sino que procede de una realidad preexistente informe, incognoscindible, o sea que es imposible conocerla porque no está en la dimensión del ser humano, no existe con los criterios del ser humano y no responde a sus razonamientos.
En los relatos de la mitología egipcia esa realidad informe y primordial es denominada NUN, y se consigue una aproximación conceptual reconociéndola bajo el nombre de agua, agua primordial. Pero lo que significa es que existe, que no tiene forma, que se mueve y que emocionalmente se considera amorosa, y de esa materia primordial.
De la realidad primordial surge RA, que ya es una fuerza cognoscible por el ser humano, porque está presente en la dimensión humana. De hecho, crea la dimensión humana a partir de lo ya pre existente incognoscible.

Resaltamos que se trata de una fuerza creadora, cuyo lugar de existencia es el tiempo presente, que es donde suceden las transformaciones.
Las transformaciones corresponden a la acción de esa fuerza creadora de la realidad, existente de modo constante en el presente, que además de ser creadora, estar en el presente y producir transformaciones, contiene una referencia a la conciencia, porque su escenario es lo cognoscible.
Todas esas características definen también al color azul. El azul es el presente, la conciencia, la transformación, y por eso es importante reconocer con claridad los atributos presentes en el azul como fuerza consciente y creadora, todo ello dentro de un diálogo encaminado al despertar y al salto cuántico y evolutivo.

El azul expresa los movimientos de la conciencia por comprender la realidad y también los cambios que se producen en las personas como consecuencia de su intento, como un diálogo, y como consecuencia de sus momentos iluminativos.
Pero también, indirecta o quizá directamente, el azul y el demiurgo señalan en su naturaleza dual -similar a la de toda la realidad, como RA/Athor, que surgen simultáneamente- la existencia de una realidad no visible y no cognoscible desde esta dimensión, pero sí desde la dimensión propia de Ra, el demiurgo.
Previamente, la concentración de los 3 nombres de RA nos advierten que el demiurgo, es decir esa fuerza creadora, también es el ser humano. De modo que el azul señala la presencia de otra realidad, siendo la puerta de la otra realidad, y dice que el azul está en ti, siendo tú azul, si despiertas a ese momento.
Es decir, lo eres como sin saberlo. También cuando ya lo sabes, lo eres pero sin activarlo, por lo menos plenamente, pero lo eres.

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