El mito de Osiris y el tema de la resurrección no es una cuestión de buenos y malos

El mito de Osiris y el tema de la resurrección no es una cuestión de buenos y malos, porque el juicio es un error que te aleja de la resurrección, de esa entrada en la plenitud. En realidad, los cuatro personajes eres tú; representan a la persona que busca la resurrección.
Los cuatro personajes, no solamente Osiris, que es el concepto que engloba ese trayecto, es decir, Osiris, Seth, Neftis e Isis, donde Osiris y Seth son hombres y Neftis e Isis son mujeres, representan a cualquier persona.

Osiris es muerto por Seth, y tú eres en algún momento Osiris y en algún momento Seth, de tal manera que no eres solamente Osiris, sino que en realidad eres Seth, por cuanto está representando a las personas que forman parte y constituyen la realidad ordinaria.
La realidad ordinaria está compuesta por Osiris y Seth, en la misma medida que por Neftis e Isis. En un caso es un tipo de actitud y en el otro, otro tipo de actitud, pero ambos están en todos.
En un lado aparece la actitud de la competencia y el conflicto, y en el otro la cooperación. Isis y Neftis cooperan para conseguir la resurrección, pero los cuatro están cooperando. Cualquier persona es resultado de violencia y ejecutor de violencia, a través de la palabra, el pensamiento la acción o el deseo.

Entonces, hay dos actitudes, la confrontación y la cooperación. La solución va a estar en la cooperación, pero es necesario el reconocimiento de formar parte del problema, para encontrar la solución.
Dentro de ti están las dos actitudes, a veces compites y a veces colaboras, pero siempre eres tú. Entonces, se trata de elegir y situarte prioritariamente en la actitud de la cooperación, de colaborar.
Quizá forma parte del sistema de creencias el creer que no te dan nada gratis, pero eso es falso, porque de momento te han dado la vida y no te han pedido ni un chavo. Te dan el aire, un hígado, ojos,… Todo lo que necesitas te lo dan gratis.

Entonces, hay que empezar a cambiar la actitud de la competencia. La actitud de la competencia produce esas dos versiones, víctima el que pierde y agresor el que gana, Osiris y Seth.
Luego está esa actitud de colaboración expresada con los dos arquetipos Isis y Neftis. En un caso eres protagonista, que es el caso de Isis, y en el segundo caso colaboras con el protagonista, que es el caso de Neftis. Vemos que la colaboración tiene esa forma de incondicionalidad, es decir, no necesita nada; simplemente lo haces, colaboras con el protagonista, sin pedir nada y eso te hace feliz.

Esos cuatro elementos están dentro de cada persona y al final es un ejercicio de priorizar, de cambiar valores, de salir de la actitud repetitiva por inercia, empezando a explorar otras posibilidades. La resurrección necesita la exploración, la apertura a nuevas posibilidades. Necesitas encontrar el camino que desconoces, porque el camino que conoces es el que te mantiene en el conflicto y en la muerte.
Entonces, esa exploración es despertar a las posibilidades. Es un despertar.

Neftis traduce al ensueño como actividad en la cuarta dimensión, a la sociedad celeste, a la transcendencia de la solidaridad y de la energía femenina, y a la ley del amor del espejo

Familia Señal y Neftis
LA FAMILIA SEÑAL Y NEFTIS (Extracto del Libro de las Familias)
El quinto día epagómeno está dedicado a Neftis, quien traduce la familia del día verde, compuesta por la noche, la estrella, el caminante del cielo y el espejo.

Dicho de otra forma, Neftis traduce al ensueño como actividad en la cuarta dimensión, a la sociedad celeste, a la transcendencia de la solidaridad y de la energía femenina, y a la ley del amor del espejo.
Neftis expresa el día epagómeno relacionado con el día verde y por extensión con todo lo verde, incluyendo el castillo verde.

Neftis ayuda a Isis a encontrar el cuerpo de Osiris; de alguna manera ayuda al ser humano a encontrarse, a alinearse con el corazón del cielo y con el corazón de la tierra y a acceder a la estrella, que es el rombo del Tzolkin y el lugar del nuevo nacimiento.

Neftis simboliza la oscuridad y la noche, y se traduce como señora de la casa. En su esencia es oscuridad y noche, que es el primer sello de la familia Señal.

EL SURGIMIENTO DE LA CREACIÓN EN EL POPOL VUH Y LA MITOLOGÍA EGIPCIA:
Oscuridad y noche es justo el escenario del relato del surgimiento de la creación en el Popol Vuh. Para profundizar y situar a Neftis conviene adentrarse en él:
“llegó aquí entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y Gucumatz, en la oscuridad, en la noche, y hablaron entre sí. Hablaron pues,…
Ésta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio, todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo… No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros…sólo el cielo existía.
No había nada dotado de existencia, no había cosa que tuviese ser. Solamente había inmovilidad y silencio en la oscuridad, en la noche. Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, madre y padre, estaban en el agua rodeados de claridad.
Vino pues su palabra y se manifestó con claridad, mientras meditaban que cuando amaneciera debía aparecer el hombre. Entonces dispusieron la creación y crecimiento de los árboles y los bejucos y el nacimiento de la vida y la creación del hombre. Se dispuso así en las tinieblas y en la noche por el Corazón del cielo, que se llama Huracán.”

Estas son las misteriosas palabras del primer capítulo del Popol Vuh, de las que entresacamos “llegó aquí entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y Gucumatz, en la oscuridad, en la noche, y hablaron entre sí”. Ni siquiera dice que aparece Tepeu o que aparece Gucumatz, sino que quien llega es la palabra. El sello número 2 es el viento, la comunicación y la palabra. De modo que comienza la forma y la luz adopta un escenario formal, pero quien viene es la palabra.

La mitología de tercera dimensión va aportar muchos datos, y alguno contradictorio. Podríamos hablar mucho de ello, pero ahora mismo nos interesa ser concretos siguiendo el rastro.
Parece como si las palabras del Popol Vuh fueran una escenificación del contenido de la mitología egipcia acerca del surgimiento de la creación, y cómo esto sería consecuencia de un diálogo. Según aparece en wikipedia: “Los textos de las pirámides muestran la creencia de que los mundos celestiales eran inmensas masas de agua en las que habría diversos lugares de purificación; más lejos estaría el reino celeste de Ra y más distante todavía, las inescrutables profundidades del Nun. Nun es el «océano primordial» en la mitología egipcia, elemento común en todas las cosmogonías del Antiguo Egipto. Nun era entendido como un “concepto”; es el principio común en todas las cosmogonías, la primera sustancia abstracta, el elemento caótico que contiene el potencial de la vida, simbolizado como caóticas aguas primordiales que ocupaban todo el universo.
En el principio, antes de la creación, sólo hay Nun (pero «no existe»), es un océano inerte, sin límites, rodeado de absoluta oscuridad, que no es la noche, pues aún no se había creado esta. Los sacerdotes egipcios, para describir este estado, enumeraban lo que no existía.
Del Nun surge espontáneamente la vida como demiurgo que sólo piensa. A continuación el demiurgo comienza a hablar, y se disocia del Nun que se convierte en el «océano primordial». Aún no existe y por ende no ve lo que ocurre. Entonces el Demiurgo comenta al Nun lo que sucede; el relato del Demiurgo provocando la respuesta y el despertar del Nun, es el origen de la palabra, y del diálogo.
En ese momento el Demiurgo se mueve y es el principio de la Creación. Pues el Demiurgo y el Nun no forman parte realmente de la Creación.
Se creía que, después de la creación, las aguas del Nun rodeaban la tierra, siendo Nun el responsable de la inundación anual del Nilo, y de las aguas subterráneas que marcaban los límites entre el mundo de los vivos y el de los muertos.
Nun, como concepto deificado, posee un Ba (espíritu) que es el sol.”

La primera presentación de esta familia en el Tzolkin aparece como azul, noche azul, que está convocando un aquí y un ahora. Y el día verde está convocando siempre un aquí y un ahora dimensional.

Si decimos que la virgen María es un 14, como el Mago, no estamos hablando de teología, dogmas o creencias, sino de LENGUAJE

Si decimos que la virgen María es un 14, como el Mago, no estamos hablando de teología, dogmas o creencias, sino de LENGUAJE, quizá propio de la época de los lenguajes, o sea de la comunicación.
En la época de la comunicación un solo lenguaje no es suficiente, estando claro que es necesario conocer más.

Como descifradores del lenguaje podemos decir que la Virgen es el mago, porque es el 14 como el mago, o por lo menos es el 14 como el amor incondicional del perro, que aparece como onda 14.
Que la virgen es el 14 es facilísimo. No hay más que sumar a Jesucristo, que es uno, a los doce apósteles, o sea + 12, y añadir a la Virgen, para encontrar 14.
Jesucristo y los 12 representan una unión donde quizá Jesucristo aparece como transcendencia, pero en todo caso el 1 + 12 aparece como 13, es decir como una onda encantada donde los 13 tonos están unidos en un campo unificado.

La onda encantada es un 13, ya que está compuesta por 13 tonos. El 13, además del caminante del cielo como sello y la tierra como onda, también expresa la totalidad de la onda encantada y, como tono 13, la transcendencia.
Pero el 14, además del mago como sello 14 y el perro como onda 14, también tiene un valor propio como indicativo del oculto.

Encontramos que la Virgen, en el grupo de los 12 discípulos y Jesucristo, aparece como elemento 14, ya que está desde el principio y también en el final; es una constante.
Mientras que la unión entre Jesucristo y los 12 discípulos es el motivo principal de los evangelios, la presencia de la Virgen en ese grupo, en la cual es una constante, está más en la sombra.
En realidad la Virgen también es un símil de la iglesia, y la iglesia un símil de la Virgen.
La iglesia es un símil precisamente por su capacidad de gestar al mundo espiritual. Como los kines perro 13 y mono 1, contiene el nuevo nacimiento, por lo menos programáticamente. El bautismo es un nuevo nacimiento.
En ese sentido es igual que el Tzolkin, al menos programáticamente, o sea como lenguaje. Los dos proponen un nuevo nacimiento.

Pero al igual que Anubis, que en su relación con la Nun-letra 14 es un 14, la Virgen y la línea 10 del Tzolkin, que puede ser el perro como sello y el espejo como onda, son una expresión de aquel lugar en que se une lo visible y lo invisible, es decir el paso de la realidad visible, que es Isis, a la realidad no visible, que es Neftis. Isis y Neftis, aunque parecen dos realidades diferentes, en realidad expresan una misma dimensión, una siendo la parte exterior, que siempre contiene la parte interior no visible, y es en la parte exterior, en lo visible, en la consciencia, donde es necesario encontrar el barco que te traslada al interior.

Por eso es un paso de lo no visible a lo visible como nacimiento, y en sentido retrógrado un paso de lo visible al interior de lo no visible, del día verde y de lo óptimo, es decir de la inmortalidad, ya que la inmortalidad en el mundo de los muertos es invisible, no aparece, no se encuentra hasta que aquello que es puerta te encuentra a ti y tu lo reconoces.
Anubis encuentra, llega hasta ti, encuentra tu corazón y te devuelve tu alma. Ese es el nuevo nacimiento espiritual a la inmortalidad.

La Virgen es la expresión de la continuación. Está al principio, como generación del inicio, Jesucristo, pero también al final, ya que en la cruz Jesucristo le dice a María “mujer, he ahí a tu hijo”, es decir anuncia un nuevo nacimiento que es una continuación, porque quien va a ser gestado a través de esa puerta también está ahí, y es aquel discípulo que ha seguido desde el principio y que es el único de los discípulos que está ahí, como mostrando la existencia de un camino, puesto que alguien lo ha caminado, hasta la cruz, hasta la Maat, donde al ser pesado su corazón se encuentra que es lo suficientemente ligero como para entrar en la nueva dimensión.

Anubis está encargado de esto en la mitología egipcia, y el lenguaje cristiano dice que ese cometido es similar a lo que sucede en el útero maternal de la iglesia, a través del bautismo, y la capacidad regeneradora sacramental de reconocimiento del pecado, como agua que limpia y te impulsa hacia la vida eterna.

Por eso es curioso y sincrónico considerar que este 14 contiene dos posibilidades, una de ellas la del mago, que es el 2 como onda, donde está reproducido el diálogo (“mujer, he ahí a tu hijo”) que es un tema de dos para dar origen a la continuación, al 3, porque el hijo es resultado de dos, del padre y de la madre.
En el 14 también está el 10, ya que el sello 10 también aparece como onda 14. En ese caso el 10 es el horizonte, allí donde se une lo visible o lo que se ve, con lo invisible o lo que no se ve. Eso también es una expresión de amor, que como referencia se situaría en la Nun, letra 14, es decir lo que hay más allá de la muerte, letra 13. El 14, Nun, es la nueva generación más allá de la muerte.

Todos estos contenidos están especialmente vivos en este año 2014. El segundo vinal del año civil Haab comienza el 15 de agosto, como siempre, pero este año viene conectado a la vivencia del venado azul, ya que la luna 3 es el tono 3 de la onda de la mano.
Hay una gran experiencia a través del perdón, donde conectas con tu alma a través del perdón.
Hay una sanación al reconocer cómo recibes alegría, fuerza vital, así cómo recuperas tu alma al conceder el perdón.
No eres una víctima, sino un voluntario, ya que el tono 3 significa servicio, pero servicio voluntario.

Neftis, Isis y Anubis pueden aparecer como dioses, entidades o seres poderosos, pero sobre todo se trata de conceptos dirigidos al alma

Neftis representa lo que no se ve y está oculto bajo la forma, e Isis lo que se ve. La unión entre lo que se ve y lo que no se ve es el horizonte.
Hay una línea por encima de la cual están las cosas que se ven y por debajo las que no se ven. Por ejemplo, en un árbol se ve el tronco y las ramas pero no las raíces.

El horizonte es Anubis. Podemos decir que Anubis es donde se une lo que se ve y lo que no se ve.
Estas palabras pueden ser oscuras y crípticas. Sin embargo para las personas cuyo corazón o alma se despierta simplemente por oír hablar en los términos del código Tzolkin, aun sin comprender los significados tanto como a veces creen que quisieran comprender, es decir para las personas a quien el Tzolkin les interesa, atrae, despierta y alegra, el Tzolkin contiene un horizonte que se sitúa entre las horizontales 10 y 11.

La horizontal 10 contiene lo que expresa el perro y la horizontal 11 lo que viene expresado por el mono, que es el oculto del perro, siendo la línea que separa las filas 10 y 11 el espejo.
Entras en el espejo (onda 10) cuando llegas al 10, y a partir del 11 naces dentro del espejo.
De esta manera, aparece relacionado con la mitología egipcia de Neftis e Isis, puesto que hay algo que se ve y algo que no se ve, y ambos están siempre unidos.

Neftis, Isis y Anubis no son dioses, aunque aparentemente pudieran parecerlo. Dentro del mundo hipotético, que a veces se transforma en un mundo real, alguna persona puede hacer una petición u ofrenda como consideración de dios, pero son sobre todo conceptos para el despertar del alma.
Dentro de una determinada forma de vivencia, que seguramente no es la tuya al menos plenamente, pueden aparecer como dioses, entidades o seres poderosos, pero sobre todo se trata de conceptos dirigidos al alma.

En este espacio temporal que se ha inaugurado, es decir en este largo presente, la importancia se sitúa en el alma.
También la resonancia se sitúa en este tiempo en la energía femenina, como una energía que no quiere imponerse sino que es amorosa, precisamente porque te hace a ti y al otro importante y no busca imponerse. Una de las cosas que contiene la energía femenina es que hace bello todo, la vivencia, el lugar y el atuendo.
En estos momentos es importante escuchar esta vivencia que está presente en todas las personas, porque todas las personas son, como microcosmos, una expresión de la totalidad.
En unas personas está más presente y forma parte en esta encarnación de su tarea primordial, pero está en el interior de todas las personas, y escucharla forma parte del despertar de la conciencia.

Estos conceptos de la mitología egipcia, Isis, Neftis y Anubis, permiten situarse ante un conocimiento atemporal, puesto que ya no tienen sustento en ningún país, corporación o ejército y sin embargo siguen estando ahí accesibles, en ese horizonte entre lo que se ve y lo que no se ve.
Si añadimos –añadir o sumar, que contiene una cruz, es importante para la paz y la felicidad- el contenido del código Tzolkin, nos dice que las filas 10 y 11 forman parte del paso al interior del espejo.
También hay un espejo derecha-izquierda y un lugar donde se pasa, que es la columna resonante, donde en el centro está el nuevo nacimiento.

Anubis en esta consideración egipcia es el que hace el pesaje del corazón.
Hay muchas personas a quien quizá no les gusta, desde tal vez algo herido en su interior, que exista un idioma enlazador que una a muchas personas y que contenga la palabra pesaje para expresar lo que hace una balanza cuando pesa, pero quizá ese idioma enlazador, cuando está hablando de lo que sucede en la tienda de ultramarinos mientras determinan la cantidad que te vas a llevar de azúcar o de lo que sea, también misteriosamente establece una unión fonética resonante con el paso a la libertad.
El pesaje podemos relacionarlo fonéticamente con “pesaj”, la pascua, el paso a la libertad, la entrada a la libertad y la salida del inframundo al mundo real.
Evidentemente con 3.000 idiomas podrían suceder otras cosas, pero no ésta.

Anubis hace el pesaje del corazón y sabemos que el pesaje es también la pascua, que a su vez también es la nave de Isis, el paso y el atravesar la muerte hacia la inmortalidad.
Esto está situado sobre una resonancia fonética, pero la persona que lo escuche hoy puede pertenecer a de las muchas etnias enlazadas en ese idioma que habla del pesaj para decir que está determinando el peso de algo.
También de lo que está hablando es del paso a la libertad. Esto que decimos “otro mundo es posible hoy”, es la pascua.

El encargado es Anubis, en el horizonte de este lugar resonante donde se pasa a una nueva vida, y es un perro o cánido.
Este año nos encontramos con esta resonancia donde aparece el mago, que es el sello 14, y en la parte que no se ve se encuentra el 10, porque evolutivamente donde se encuentra el sello 14 se puede situar la onda 14, que es la del Perro, cuando se coloca el Tzolkin en forma de ondas.
La horizontal 14 va a contener la onda 10. Hay algo que se ve, en este caso el 14, y hay algo dentro que no se ve, que es el 10. El horizonte, el lugar del pesaje del corazón o lugar donde se pasa, tiene que ver con el mago.

Todo este año 14, también como un hecho sincrónico o como una de esas retumbantes casualidades –bueno, digo retumbantes pero podría decir resonantes, estruendosas-, está iniciando el acceso al mago 10 (año maya 2015).

Gracias a todos los seres maravillosos que han descendido a lo sórdido para que yo pueda reconocer el amor

Otra visión, ya que conviene mirar desde tantos lugares como posible, nos presenta los días epagómenos subrayando y priorizando, quizá de modo especial para los seres humanos del siglo XXI, la energía femenina. La sitúa en el quinto castillo, o sea en lo óptimo plenamente, y también asociada al despertar, si consideramos el cuarto castillo y la cuarta dimensión con ese contenido.
Esa otra visión que proponemos -volvemos a repetir esto enfatizando “otra”, porque consideramos que hay una visión que nutre a la conciencia, que es justamente la visión despierta- es la que nos hace encontrar que de los 5 días epagómenos, 3 corresponden a figuras masculinas.
Quizá asocia lo impar a lo masculino y lo par a lo femenino, en concreto con el único número primo par, el dos, o sea el otro, la otreidad, pero también con el viento -sello número 2 que va a aparecer como la onda 2 del castillo verde, castillo de lo óptimo- y con el castillo 2, que es el que inicia el proceso desde el icosaedro donde ya aparece el pentágono hasta el dodecaedro, asociado al castillo verde.

Aparecen 3 figuras masculinas asociados a los números impares, pero también al 3, o sea al servicio. Pero el 3 no solo es el servicio sino la acción, asociándole, para que el contenido sea evolutivo, el contenido del servicio. Es decir, la acción, en favor del ego no es un servicio. Pero hay una acción en favor de todos sin excepción que sí es un servicio, porque sirve, y esa actitud es evolutiva.
El tres como color es el azul, como sello es el ensueño (sello noche) y como onda (onda mano) es el hacer el bien, sanar, canalizar dimensiones superiores. También, y muy importante, el 3 está en el castillo 3, que es el nuevo nacimiento.

El servicio es la vía al nuevo nacimiento para lo masculino y en parte se encuentra como una canalización, porque hay un programa interno para ello.
Así como el servicio es adecuado para lo masculino, para lo femenino lo que sugiere el dos es la vivencia del viento como sello, la onda del mago como onda, y el segundo castillo, y en general “lo otro”.

Osiris, que contiene la experiencia de la muerte pero también de la resurrección, da inicio a este grupo de 3 que expresa lo masculino, precisamente porque como familia portal da inicio al tiempo de la oportunidad, que es el que vivimos cuando la conciencia se despierta.
Pero los elementos expresados por la energía femenina se encuentran en el castillo 4, también asociado a la cuarta dimensión, donde actúas convenientemente, sin juicio, y además en contacto con ángeles o fuerzas espirituales benéficas, que conocen y dialogan con tu interior sin palabras.
El ejemplo sería el arquetipo de la cenicienta, que ni odia ni juzga a su madrastra y hermanastras, que la ponen en un plano subalterno, y que en contacto con sus ayudas espirituales, ángeles, hadas o el propio ensueño, encuentra el camino al reino, o sea a lo real. Pero no juzga.
El mundo expresado por la noche también es el mundo de los ángeles y de las hadas. Hay seres espirituales benéficos que van a hacer realidad aquello que sueñas, sobre todo desde la energía femenina en favor de todos.
También un ejemplo en el arquetipo podría ser Noé, que no se referencia externamente, ni va detrás de los objetivos grupales que actúan agrupando a la gente aún hoy dormida, no entorno al amor sino entorno al odio. Odiar algo es una seña de identidad grupal, utilizada por ejemplo por los nazis, pero hay muchos nazis que necesitan odiar a alguien para que las demás personas se sientan integradas. Son los engaños del depredador.
Odiar mucho algo que a lo mejor ni siquiera conoces suficientemente es como una búsqueda de galones, simplemente porque quizá tus padres nunca te han dicho que haces las cosas bien, sino que las haces mal.

La energía femenina en la figura de Isis se sitúa en el cuarto castillo, que contiene la tierra como voluntario, el amor incondicional, soñar la abundancia para todos y la expansión de la conciencia.
También la energía femenina aparece en Neftis, porque Isis y Neftis siempre van juntas. Una representa lo que se ve y otra aquello maravilloso en lo que se ve, que no se ve, porque lo maravilloso comienza en cualquier lugar. Aun en el lugar más sórdido está presente lo maravilloso. Por eso es importante no juzgar, porque al hacerlo ignoramos a Neftis, es decir lo óptimo.
Lo sórdido pertenece a dimensiones sórdidas, pero lo maravilloso es el despertar, y encontrar el maná, la autoexistencia, el perdón y el amor.

Para las personas situadas en la dimensión del sufrimiento y del error, lo óptimo, es decir lo expresado por Neftis y el castillo verde – si es que Neftis expresa el castillo verde-, aparecería como oscuro, o sea no visible. Y solo a través de ese despertar de la conciencia del voluntario para el amor en el tiempo del ensueño en su expansión de conciencia, puede encontrar más allá de lo visible, lo no visible, viendo que Isis en realidad también es Neftis.
Por eso están juntas. Pero la forma en que está presentado es claramente como energía femenina, o sea PAZ y también liberación.

Paz para Judea, paz para Samaria, paz para Galilea, paz para los que hablan de guerra. Y liberación para los rehenes o escudos humanos, gente convertida en cosa para continuar la guerra. Pero sobre todo paz; paz en favor del amor.
Dejen que hablen las mujeres. Verán cómo se acaba la guerra.

Gracias. Gracias a todos los seres maravillosos que han descendido a lo sórdido para que yo pueda reconocer el amor. Y Perdón.

El amor pertenece a lo que no tiene forma, por eso nunca se acaba

Hay una asociación del tiempo con el fuego.
Ambos están expresados por el color azul, que también significa conciencia y transformación. La unión del fuego con el tiempo expresa que esto sucede en una dimensión de la forma, es decir, en el escenario donde la luz ha tomado forma.
Sin embargo, también existe un escenario donde la luz no está asociada a la forma, sino a la plenitud de ser, sin dependencia de forma.

El hecho de que el dragón sea la luz entrando en la forma para cumplir una misión, expresa sin expresarlo la existencia de una forma de existir que no es dependiente de la forma, porque lo que sucede con el tiempo cuando es fuego es la destrucción de la forma. El fuego y el tiempo destruyen la forma.
Pero en realidad la existencia no es dependiente de la forma.

Isis y Neftis corresponden a lo que se ve y a lo que no se ve, y siempre van juntas.
El día verde está asociado al quinto día epagómeno, que es el que corresponde a Neftis. También corresponde al vinal 20, que es el equivalente del sello 20, el sol. Vemos el sol, pero solamente desde la dimensión de la forma, porque la realidad del sol no la vemos. Y esa es la parte de Neftis.

Vemos el sol desde la parte de Isis, o sea desde lo que se ve.
El tiempo en realidad es amor y oportunidad. En la parte que corresponde a dimensiones superiores, el tiempo es amor, y en la parte que corresponde a nuestra dimensión, es una oportunidad; la oportunidad de entrar en el amor.
El amor pertenece a lo que no tiene forma. Por eso el amor nunca se acaba.