La realidad: serpiente roja y luna roja

LA REALIDAD: SERPIENTE ROJA Y LUNA ROJA

La segunda característica de la realidad, siguiendo el color rojo de los sellos es la kundalini (SERPIENTE ROJA). Si no despiertas tu kundalini estás en la realidad, pero en una subrealidad, porque la kundalini es energía vital. Si tienes la kundalini, la vitalidad o la energía inhibida, estás en un estado de latencia más que de actividad.

Tiene tres elementos, el amor incondicional (perro), tu visión (águila) y tu luz (sol). Tu energía se compone de amor, de visión de la maravilla y de luz.
La kundalini necesita ser conectada con el amor incondicional (PERRO), que tiene que ser reconocido como una fuerza y no como un obstáculo o debilidad.
La visión de la maravilla (ÁGUILA), es decir, la posibilidad de ver más lejos, más profundo y más allá de la apariencia, que es algo que está en ti innato, es el antípoda y te lleva al nuevo nacimiento (antípoda). Es lo mismo que sucede en la primera característica de la realidad, donde lo que te lleva a la solidaridad (dragón) es la alegría (mono). Si la realidad no es alegre, no necesita ser solidaria, porque tu entonces no tienes ganas de vivir.
La luz de la kundalini tiene como detonante que la inicia la experiencia que está en el azul, que es la visión de la maravilla. La visión de la maravilla despierta tu kundalini.

La tercera característica de la realidad siguiendo el color de los sellos es la emoción (LUNA ROJA). Primero está la solidaridad (dragón rojo) asociada a la alegría, como emoción que la despierta (mono). En segundo lugar está la kundalini o energía vital (serpiente roja), que se ve incrementada o activada desde la visión de la maravilla del águila, y en tercer lugar está la emoción.

La emoción que expresa la luna roja tiene tres elementos: mago, tormenta y semilla.
La emoción es mágica (MAGO) y modifica todo. Permite aflorar otra realidad, otros valores, otras fuentes energéticas y la posibilidad. Todo es posible, la magia del mago, la resurrección, los hechos milagrosos y la autogeneración de la TORMENTA, que es el antípoda de la emoción.
La resurrección y los hechos milagrosos despiertan el mundo y la realidad de la emoción.
La emoción es mágica (mago), la emoción es milagrosa (tormenta) y la emoción florece, “aviva” el florecimiento (semilla).

En la tercera dimensión, si un hombre es poco fuerte, es poco hombre

Podemos hablar de la energía femenina y la energía masculina como algo que aparece ante nuestra conciencia y ante nuestro ver, de forma exterior.
Pero también podemos hablar y ver algo relacionado con la energía masculina y femenina dentro de cada persona. Cuánticamente podríamos estar hablando de lo mismo, aunque aparentemente parezca diferente.

La visión cuántica es algo que aparece en el siglo XX. Nos permite considerar que el macrocosmos es igual que el microcosmos, o que cada pequeña porción de la realidad contiene una estructura similar a la totalidad. Es decir, en la parte está el todo.

De modo que cuando hablamos de la energía masculina y de la energía femenina en el escenario de la realidad exterior en el cual aparecen hombre y mujer, o macho y hembra, encontramos que es similar al pequeño escenario en el interior de cada persona, también con una energía masculina y una energía femenina.
Precisamente esa consideración y esa mirada son las que permiten encontrar el adecuado equilibrio armónico entre esas dos fuerzas, de modo que lo que sucede en la realidad exterior es como en un espejo lo que sucede en su realidad interior.
Es decir, la existencia de hombres y mujeres en la realidad que vemos, que es el escenario exterior, traduce la existencia de energías similares en la realidad interior.

De esa manera, nos interesa ver siguiendo el código Tzolkin si lo rojo, que corresponde a la materia y la forma, expresa la energía masculina o femenina, y lo blanco, que corresponde al agua, esa energía que se adapta a la forma que lo contiene, expresa la energía masculina o femenina.
Es decir, ¿el cuerpo es energía masculina o energía femenina?, ¿la emoción es energía masculina o energía femenina?

En el código Tzolkin decimos que el dragón rojo, que es el inicio de la forma y representa la realidad material en la que estamos, corresponde a la energía femenina, porque el dragón cuida de todo y se ocupa de todo.
También decimos que la tierra roja, como un símil de la madre tierra, atrae a todos hacia sí, siendo todos bienvenidos, por lo que podría ser una expresión de la energía femenina incluyente y maternal.
También la luna podría parecer energía femenina asociada a la emoción.
Incluso la serpiente parece preferir una denominación femenina para significar la kundalini.
Finalmente, el caminante del cielo podría ser la única forma aparente donde aparece una referencia a algún tipo de energía masculina asociada al rojo, aunque solamente sea en la sintaxis.

Sin embargo, la propuesta del Tzolkin donde aparecen esos contenidos, está basada en mirar más allá de la realidad aparente. Consecuentemente, está diciendo que más allá de la forma aparente de la materia, basada en la fuerza, rigidez y dureza, hay una realidad espiritual que ya sí es de característica femenina.
Por eso se habla de un vaso o recipiente que está lleno de agua. El recipiente es duro, pero el interior contiene agua. Es decir, la propuesta del Tzolkin es mirar la realidad llena de amor, no de dureza.

Lo rojo entonces sería energía masculina en el nivel aparente, pero estaría lleno de energía femenina más allá de la forma. Por eso es un recipiente que contiene agua.
La fuerza, rigidez y dureza son ejemplos de energía masculina en la tercera dimensión o dimensión del ego, donde si un hombre es poco fuerte, es poco hombre, y donde no hay nada peor que ser hombre y ser poco hombre.

Consecuentemente estamos diciendo que lo rojo en la tercera dimensión es energía masculina, que no siente ni sufre, pero al situarte en la quinta dimensión, entrando en otra realidad plegada, descubres que sí siente y sí contiene agua, es decir, emoción y energía femenina, de modo que puedes conectar con ella.

La energía del hombre está basada por ejemplo en aguantar el dolor, no llorar, ser fuerte o ser como una roca, porque en la realidad normal eso es lo que parece.
Pero decimos que el cuerpo tiene esa energía luminosa de la kundalini (serpiente), esa energía amorosa de emoción (luna), esa energía madre de la tierra, esa energía femenina del dragón y esa energía del gozo del caminante del cielo, con lo cual decimos que es solamente una apariencia.
La energía masculina de lo duro, insensible y no emocional queda solamente en la apariencia, y ahora se trata de conectar con esa otra energía, porque efectivamente el cuerpo contiene agua.

La dureza de la piedra la ha creado el agua al oxidar los metales. Es decir, lo duro está lleno de agua, que le hace fuerte. La energía masculina estaba llena de energía femenina, solo que era desconocida e ignorada, y ahora se trata de descubrirla.
La energía masculina sobreactúa, porque la energía femenina no es una energía inferior, sino que pertenece a dimensiones superiores. La energía masculina siempre tiene que tener fuerza, dureza y poder para auto sentirse valorado en la tercera dimensión, y entonces en lugar de colaborar, encontrando que la fuerza viene de la integración, se queda solamente en el “yo tengo que hacerlo”, o sea que se desconecta. Desconoce que la kundalini da fuerza al cuerpo, que el agua da fuerza a lo sólido y que la emoción te hace más humano.

De esta manera la invitación del Tzolkin a través del color rojo para la energía masculina es actuar como el caminante del cielo, explorando la realidad y saliendo de la realidad rígida, quitándose las gafas de una realidad para poder ver otra, la que está dentro de la realidad aparente, que es la que le va a introducir en la realidad global.

En el código Tzolkin lo blanco está asociado al azul, que es el tiempo y el presente. Descubrir la emoción y conectarse con ella permite al ser humano entrar en el tiempo, que no es el del vivir muriendo, sino el del ser siendo que te lleva a la inmortalidad, o sea al cielo y al gozo.
El gozo para el deterioro del tiempo y activa el nuevo tiempo. Estamos ante una frontera y en esa frontera la emoción y la vida que libera la emoción, es prioritaria.

Los colores: Cuando ves a una persona estás viendo lo rojo, pero cuando hablas con ella se trata de lo blanco

Cuando ves a una persona, estás viendo lo rojo. El volumen que ocupa en el espacio esa persona a través de su cuerpo, es el rojo.

Pero cuando hablas con esa persona y expresa emociones y sentimientos, eso es lo blanco. Incluso sus pensamientos son blanco, porque de alguna manera están cargados de emoción. Si valoras algo, está cargado de una emoción positiva, pero si lo denostas, lleva una emoción negativa.

Además, esa persona con la que hablas está asociada a un lugar y unas circunstancias concretas, no en abstracto, sino en concreto. Estás hablando en un parque, un coche, un lunes, un día que llueve, la persona se ha caído, se ha levantado, está sentada, etc.
Todo eso es el azul.

Esa persona que tiene un cuerpo, con la que estás hablando y te está expresando sus emociones y sentimientos, con unas circunstancias concretas diferentes en cada momento ya que el azul está traduciendo algo similar al fuego, constantemente cambiando, además de todo esto, está en proceso.
Por ejemplo, si es un niño está creciendo, o está estudiando ingeniería o ahorrando para casarse. Es decir, además de circunstancias concretas, un tren o una caída, que es el azul, está “en procesos”.

Los procesos más sencillos son el crecimiento en los niños, o el envejecimiento en las personas mayores, pero además hay otros, como puede ser el estudiar algo, un proyecto para crear una empresa, casarse, aprender canto…
La persona está en una serie de procesos, que son diferentes de su cuerpo, de si es una persona alegre o triste y de si está sentado en un parque o se ha caído en un charco.
De alguna manera, esos procesos, consciente o inconscientemente suponen su forma de proyectarse en el futuro. Eso es el amarillo.

De esa manera el rojo y el amarillo van juntos, porque es un cuerpo y está ocupando un espacio, pero también es un ser en el tiempo.
Y el blanco y el azul también van juntos, porque hay una relación entre las emociones y lo que te sucede. Por ejemplo, sucede que te has caído en un charco y te has enfadado, apareciendo la emoción.

Estos 4 colores describen este nivel dimensional. Sin embargo, el quinto color habla de un nivel más profundo. Es otro nivel dimensional diferente, donde ya no se trata de si en este momento estás contento o triste, creciendo o envejeciendo, y del volumen que ocupas en el espacio, sino de la realidad espiritual.
Hace referencia a tu ser espiritual, aunque no en plenitud, sino de tu ser espiritual accesible desde esta dimensión, es decir, como se manifiesta tu ser espiritual en esta dimensión.
De esa manera es una expresión de la quinta dimensión.

Ahora nos queda desarrollar todo el contenido de lo verde, pero primero es necesario dejar claro cada territorio y cada concepto.
Para reconocer lo verde hay que fijarse en todo lo que ocupa una quinta posición.
Esto lo desarrollaremos en una siguiente comunicación.

Es necesario hablar del dragón, porque estamos en el siglo XXI.

Es necesario hablar del dragón, porque estamos en el siglo XXI.
Es necesario hablar del dragón, es decir, hablar de la luz, y de forma especial de la luz que se transforma en materia y adopta una forma para dialogar contigo, conmigo, con cualquier persona, despertando el arquetipo humano en cada persona.

Que el momento es idóneo viene expresado por la sincronía que aparece en la transformación del 20 en el 21. Sea lo que sea cada una de las unidades, han transcurrido 20 y ahora comienza el 20+1.
Si el máximo es 20, quiere decir que hemos completado una totalidad y estamos en la segunda presentación del primer uno.

¿De qué estamos hablando? Esto puede ser un galimatías sin sentido excepto cuando nos situamos en el código del Tzolkin, donde la totalidad está expresada a través de 20 sellos, y cuando acaban comienzan de nuevo con el 1. La nueva presentación del 1 siempre es un 21.

Los siglos como grupos de 100 años no pertenecen al Tzolkin, pero son una medida. Podemos establecer una equivalencia entre las medidas del tiempo común y el Tzolkin, algo que es importante porque el Tzolkin también pertenece al acervo común, ofreciendo la posibilidad de expandir la conciencia desde lo común.
Incluso, si la expansión de la conciencia se realiza fuera de lo común con criterios localistas, en esa expansión llega a lo común, porque la expansión de la conciencia del ser humano siempre conduce al encuentro de lo común, de lo que une, de aquello donde “tú eres yo” y “yo soy tú”.
Esa es la expansión de la conciencia, de tal manera que el Tzolkin, aun partiendo de un concepto local, se dirige a lo común y expresa lo común.

De esta manera podemos decir que en esta unidad, que es el siglo, cuando la agrupamos con el criterio del código Tzolkin de 20 en 20, se produce lo mismo que con otros nombres, como mono, águila, etc., sea el que sea el nombre que le pongamos a la unidad.
Ahora mismo hemos vivido la finalización del primer grupo de 20, a partir de algo que se ha considerado 1 y que en realidad es el inicio de la conciencia de lo común, y estamos en el 21.
Han pasado los 20 primeros, y ahora estamos repitiendo por segunda vez el primero. Ese lugar se denomina dragón, cuya traducción es luz que entra en la forma, pasando de su estado inmaterial al material y tomando una forma para dialogar contigo.

Por eso es un momento adecuado para dirigirse hacia esa luz y tratar de comprenderla. Entonces, vemos que la comprensión de esa luz siguiendo el código Tzolkin tiene varias rutas o caminos, que siempre son de confluencia, y una de ellas es leer todos los sellos que aparecen con el mismo color que el dragón.

La luz a través de lo rojo aparece primero como una expresión de la dimensión de la luz, que decide tomar un cuerpo material y entrar en el mundo de la forma, creando forma para establecer un diálogo contigo. Está cumpliendo una misión; es luz que cumple una misión.

La segunda vez que aparece el color rojo es como serpiente, y entonces la serpiente es tu propia luz. Es kundalini como energía luminosa.
La luz tomando forma también eres tú. Cuando tu kundalini como luz se despierta y contacta con la luz primigenia e inmaterial se despierta esa luz, suponiendo una iluminación y una expansión de la conciencia.
Primero está la luz cumpliendo una misión, procedente de dimensiones superiores, y en segundo lugar te dice que esa luz está en ti; eres tú. Tú eres luz.

En tercer lugar, te dice que esa luz que está en ti es emoción. Es muy importante asociar la luz con la emoción.
La tercera vez que aparece el rojo es con el sello de la luna, que reconocemos como agua y como expresión de lo óptimo en el cielo, porque la onda de la luna es la que inicia el castillo verde.
Entonces, la luz toma forma para dialogar contigo, la luz está dentro de ti, pero también la luz como emoción te introduce en el cielo.
Es necesario reconocer la luz, a través del reconocimiento de la emoción, honrándola, respetándola, escuchándola, sin tratar de huir de ella ni manipularla, porque la emoción te lleva al cielo.

La cuarta forma de la luz aparece como el caminante del cielo, y entonces te expresa a ti.
Si has entrado en el cielo como serpiente verás luz; tu kundalini es luz. Cuando honras, escuchas y respetas la emoción, entras en el cielo y te conviertes en un caminante del cielo.
La presentación del caminante del cielo está hablando de la transformación del cuerpo. Se establece un cuerpo de gozo o cuerpo celeste.

La siguiente presentación es el voluntario, la tierra. Ese cuerpo de gozo que expresa el caminante del cielo en la siguiente presentación de la luz a través de lo rojo aparece como tierra, que es donde estás alineado con el corazón del cielo de forma voluntaria.
Eres un voluntario para traducir y sentir desde el corazón del cielo. El caminante del cielo es la fase intermedia en la que alineas tu corazón con el corazón del cielo, que es lo que traduce la tierra, y eso lo haces de forma voluntaria.

La luz es una alineación con el corazón del cielo. Toda la luz. De modo que lo que llamamos luz como efecto lumínico es similar a conectar con el corazón amoroso, en el interior profundo de la luz.

La mujer se expande al escuchar su sabiduría interior y cumplir su misión

Hay una sabiduría interna en la mujer, que la introduce cuando actúa desde su integridad en un “hacer” sagrado. El conflicto proviene de la negación de esa resonancia interior de la energía femenina, que impide precisamente ese hacer sagrado.

En estos tiempos, que nos gusta llamar del espíritu santo, se trata de poder hablar en todas las lenguas para poder entender a todas las personas, porque las lenguas y las culturas son fronteras. El espíritu santo no tiene fronteras y por eso traduce a la sociedad de la estrella.

En el taoísmo, la mujer es yin y el hombre es yang, la tierra es ying y el cielo es yang.
En el código Tzolkin la tierra y lo sólido es lo rojo. Por eso el dragón expresa la energía femenina. El dragón, que es la energía femenina, es también la luz entrando en la forma, pero para cumplir una misión, no para ser un objeto propiedad de nadie.

En los sólidos platónicos lo rojo es el cubo y corresponde al momento en que las partículas están muy unidas.
En el código Tzolkin lo rojo está unido a lo amarillo, ya que los sellos rojos y los amarillos son ocultos entre sí, y lo oculto expresa una realidad unida. Lo visible, que es lo rojo, tiene una realidad oculta que está expresada por lo amarillo.
También lo rojo es inicio y lo amarillo maduración.
Lo amarillo vuelve a conectar con el contenido expresado en lo rojo como luz que entra en la forma para cumplir una misión, porque como expansión expresa el momento del cumplimiento de la misión.

Lo rojo y lo amarillo expresan conjuntamente la energía femenina, solo que en dos etapas diferentes.
Si lo rojo-amarillo representa la tierra y la energía femenina, lo blanco y lo azul representaría lo masculino y lo yang.

Actualmente vemos que la mujer está constreñida, dominada, o sea no expandida, en la mayor parte de las sociedades. Y en las sociedades donde está más expandida, solo es así desde hace relativamente poco tiempo, porque realmente no es que se haya expandido totalmente, sino que se está expandiendo.

Así, el color blanco, que representa el agua y por tanto la emoción, y el azul, que representa el tiempo, la conciencia y el fuego, corresponderían al hombre.
Parece coincidente encontrar en lo azul, si lo consideramos como fuego, o por lo menos como calor, lo yang, y entonces considerarlo también como el hombre.
Pero el agua no parece coincidir como expresión de lo yang, y la expansión y el aire del amarillo tampoco parecen coincidir con el yin. Sin embargo estos conceptos son relativos; algo puede ser yang en un contexto y ying en otro.

Aquí estamos utilizando únicamente el concepto de tierra, y solo situamos a la energía femenina como rojo. Lo rojo es más yin que todo lo demás, y nos sirve para considerar a la luz tomando forma como expresión de la energía femenina y de lo sólido, conteniendo en su interior un conocimiento, o sea una sabiduría que es la misión para la que ha tomado forma y que busca expandirse, porque esa expansión es el cumplimiento de la misión, y por tanto indica un regreso, cumplida la misión, al origen.
Por eso, esa expansión contiene el fruto de esa sabiduría, que es una elevación dimensional de toda la humanidad.

La parte donde aparece el hombre ya no estaría en este cumplimiento, en esta luz que toma forma para cumplir una misión, sino que estaría asociada a la conciencia, es decir a lo azul, y también a lo blanco, es decir, a la emoción.
Mientras la mujer se está expandiendo al escuchar su sabiduría interior y cumplir su misión, que como tal misión es un hacer sagrado, la parte masculina se despierta en la conciencia, o sea en el tiempo de la oportunidad, que es un tiempo diferente del de ganar dinero, colocarse o conseguir trofeos, y viene asociado con el descubrimiento de la emoción, o sea del agua.

Pero el agua también expresa a la mujer. Podemos dividir los cuatro colores en la parte femenina del rojo y del blanco y la parte masculina del azul y el amarillo.
De la misma manera que la mujer necesita expandirse haciendo desde lo sagrado, porque el hacer supone algo en el mundo de la materia, el hombre necesita encontrar aquello que complementa su azul, que es la emoción.
Así como las mujeres están reprimidas en la realidad sólida y necesitan expandirse, los hombres suelen estar reprimidos en su parte emocional, que en general la desconocen, y lo que necesitan es reconectar con ella.
Ahí es donde las mujeres son maestras, y su hacer sagrado consiste en introducir al hombre en la emoción. Pero eso no lo puede hacer en estos momentos no ocupando su espacio, sino ocupando físicamente su espacio; no siendo invisibles, sino en lo rojo.

Muchos hombres, en las sociedades cuyas leyes ya no son restrictivas con la mujer, quisieran ser solidarios y favorecer la expansión de la mujer.
Es imprescindible eliminar las leyes restrictivas pero más aun las conductas no escritas de dominación. De modo que no solo es necesario que haya leyes “favorables”, ya que las leyes normalmente están hechas para ser incumplidas. Hay una parte vibracional, que si no sucede no hay ley que valga.
La forma en que los hombres, en estos lugares donde las leyes ya son “favorables” a la mujer, pueden colaborar con la expansión de la mujer, es escuchando sus emociones, viviendo sus emociones y escuchando a las mujeres concretas con las que dialogan en momentos concretos.
Cuando un hombre escucha conscientemente la sabiduría de una mujer, permite la expansión del arquetipo femenino, que no es más que la luz que ha adoptado una forma para cumplir una misión.
Da igual qué aspecto o qué jerarquía tenga esa mujer. Para muchos hombres escuchar a una mujer HOY puede ser como escuchar a su ángel y el comienzo de otro mundo posible para todos.

Las leyes son acuerdos consensuados entre seres

Las leyes son acuerdos consensuados entre seres.
Por ejemplo, a nivel de la tierra las leyes son acuerdos que se toman en los parlamentos o en los lugares apropiados para determinar qué es lo que es adecuado hacer y no hacer.
La tierra como campo unificado estelar también tiene unos acuerdos donde los seres estelares determinan, a través de un acuerdo o convención, que las cosas caen. La tierra es un campo unificado de fuerzas establecido de forma que las cosas caigan hacia el centro.
Sin embargo, como han demostrado los astronautas, cuando sales del espacio de la tierra esa ley ya no existe. En el espacio lo que han encontrado los astronautas es que no hay gravedad y están como flotando.

La atracción hacia el centro de la tierra está haciendo referencia a lo rojo, a lo sólido y al cuadrado, donde todas las fuerzas convergen. Pero lo blanco, el líquido y el agua indican flotabilidad; las cosas flotan y los seres flotan, como los astronautas en el espacio.

Ese es el siguiente paso que han dado los seres. Durante un tiempo se movían por tierra y cuando iban por el mar lo hacían pegados a la tierra y referenciados por ella, hasta que llego una persona con la misión de abrir el mar. Esta persona, de nombre desconocido, apodado portador de Cristo y miembro de un grupo -Colón, que significa miembro- abrió el mar a la navegación en línea recta, sin referencia a la tierra.
Ya no estamos referenciados a la tierra. A partir de ese momento sabemos que la tierra es redonda y las cosas no caen al espacio o al vacío.

Ahora los astronautas están haciendo algo similar. De hecho el viaje de Colón, 520 años antes del 2012 y el primer viaje al espacio tripulado, en el año maya 1960 y 52 años antes del 2012, repiten los mismos fractales (52, 520). El viaje de Gagarin abre el equivalente al viaje en el blanco, de manera similar al viaje enlazador de Colón.

Ahora el asunto no es la tierra ni el agua, sino el viaje o desplazamiento en lo azul, el desplazamiento en el tiempo, que sabemos es un desplazamiento en la conciencia.

Tzolkin empieza con lo rojo

ROJO Y AMARILLO:

Tzolkin empieza con lo rojo, con el dragón, pero lo importante es el amarillo. ¿Cómo encontrar lo amarillo, es decir la expansión de lo rojo?

Lo importante es que lo rojo pueda expandirse hasta aparecer lo amarillo. Lo rojo está, pero la tarea del Tzolkin es la expansión de lo rojo hasta que aparece con el contenido asignado al amarillo, de expansión (guerrero),  iluminación (sol), sociedad de la estrella (estrella), en fin de lo óptimo.

Encontrar lo óptimo es una expansión, y la expansión de la conciencia a nivel personal permite que aparezca la sociedad expandida.

AZUL

Pero lo amarillo depende de lo azul. Solo hay expansión en un devenir en el tiempo, pero en el tiempo real, que es el de la expansión. El tiempo está acompañando, dando sustento, pero es un tiempo raro, lineal, y es preciso encontrar el tiempo real, que es donde sucede la expansión.

Lo amarillo empieza en lo azul, pero para el encuentro y la realización de lo azul es necesario completar el vestido blanco, que se inicia con el mago como onda y que va a terminar con el espejo. Eso forma parte del vestido blanco que se inicia con el mago.

BLANCO

La presentación de lo blanco en el Tzolkin siguiendo los sellos es viento-enlazador-perro-mago-espejo.

Pero la presentación de lo blanco en las ondas comienza con el mago, a continuación el enlazador, que sigue siendo el segundo en los dos casos, el espejo, que era la quinta presentación a través de los sellos, y después el perro y el viento. Es decir mago-enlazador-espejo-perro-viento.

Así, la presentación en las ondas empieza donde se sitúa lo blanco en cuarto lugar como sello. Es decir que lo blanco expresa el tener un contenido de cómo hacerlo cuando se presenta como onda.

Pero también es importante considerar la presentación a través de cómo actúan los guías en la onda central.

La secuencia expresada por los guías en la columna central es similar a la que presentan las ondas: mago-enlazador-espejo-perro-viento, ya que el dragón 4, que comienza la columna central está guiado por la tierra 4 de la onda del mago, el viento 5 está guiado por el perro 5 de la onda del enlazador, etc.

Entonces, tenemos tres posibles secuencias de lo blanco, según las ondas, según los sellos y según los guías de la columna central, de las cuales dos son iguales (ondas y guías de la columna central), confirmando que hay un salto, un aumento en la intensidad y que el trabajo en las ondas es el evolutivo, de ascenso.

 

En la secuencia del blanco según los sellos y las ondas, hay dos formas del UNO: el uno es el viento como sello y el uno es el mago como onda. El viento también va a aparecer en el quinto castillo como onda, de modo que actúa como principio y como final, pero el mago solo va a llegar hasta el cuarto castillo, castillo amarillo.

También hay dos posibles formas del DOS, que como sello es el enlazador y como onda también es el enlazador, de modo que todos los contenidos propios del dos blanco son enlazadores.

El enlazador expresa plenamente algo de lo que se quiere expresar con lo blanco y también con el contenido dos, que es agua según los sólidos platónicos y el icosaedro, de modo que la característica que expresa el enlazador, rellenando plenamente el contenido del dos como sello, del dos como onda y del dos como dos, es enlazar y unir.

 

En esta secuencia, donde estamos hablando de las cinco posibilidades en que aparece lo blanco, lo que está expresado por lo blanco, o sea como agua y enlazador, que inicial y originariamente es solidaridad, porque el enlazador es la forma en que se presenta el dragón como blanco, con lo que enlaza es con el tiempo real.

El dos enlaza el propósito del uno, donde está el mago, con el tiempo real, que aparece como perro, es decir amor incondicional, y como espejo, es decir in lak’ech.

 

Si buscamos las similitudes y resonancias, encontramos que en el tercer lugar donde se encuentran como onda el espejo y como sello el perro, se produce un enlazamiento, porque el perro es el final de la onda que inicia el espejo, es decir la transcendencia del espejo es el amor incondicional, finalizando la onda 10 del espejo con el sello 10 en forma transcendente.

 

Cuando el mago enlaza con el tiempo real a través de una actitud adecuada, que es la actitud de la solidaridad y la energía femenina incluyente, entra en el tiempo real, y entonces el mago accede al cuarto castillo.

En el cuarto castillo, que corresponde al color amarillo, se encuentran el mago como sello y el perro como onda.

 

Los contenidos que aparecen en el tres van a aparecer también en el cuatro y en el cinco, mostrando cómo el tiempo real, que siempre es una vivencia y no un pensamiento -o sea es lo que haces-, son lo que te permiten expandirte como vivencia en el cuatro, porque el perro, que aparecía como sello en el tercer castillo va a aparecer expandido, es decir como onda con 13 sellos, en el cuarto castillo. Y también el espejo va a aparecer en el quinto castillo.

 

El enlazador actúa de DOS en las dos posibilidades, de modo que el TRES es el tiempo de encontrar el vestido adecuado para expandirte y así acceder al castillo verde –que como tal color es la unión del azul y el amarillo-, y lo que se encuentra en el tres es el perro y el espejo.

Los que inician el trayecto en el castillo 1 son el mago y el viento, y cuando se unen los contenidos del aprendizaje-mago y del espíritu-comunicación-viento, es cuando a través del enlazador enlazas y pasas, y encuentras el vestido y la forma adecuada, que viene representada por el perro y el espejo, y que en definitiva es el amor incondicional y el in lak’ech.

El enlazador, que se encuentra en el segundo castillo como sello y como onda, y que representa la energía de la solidaridad y la energía femenina incluyente, acogedora, cuidadora, nutridora, que no tiene enemigos, actúa de enlace con el tiempo real, que es lo representado como azul en el tercer castillo.

Cuando el mago encuentra su vestido adecuado puede continuar atravesando el espejo y la expansión hasta llegar al castillo verde.

 

El vestido del mago es el amor y el in lak’ech, porque es el mago el que inicia y transita el camino de los castillos. Lo que aparece en el primer castillo como blanco, cuando llega al tercer castillo, que significa el tiempo presente, el tiempo real, se reviste de amor, a través de la incondicionalidad transcendente y del in lak’ech del espejo. El color azul asociado al amor incondicional y al in lak’ech del espejo, visualmente pueden unirse al color amarillo, que es donde llega el mago. El mago está presente como sello en el cuarto castillo. La unión del azul y el amarillo forman el verde. Entonces, lo blanco sí encuentra un camino para presentarse desde el propósito en el quinto castillo verde.

 

Por eso podemos decir que es el mago el que se reviste del amor para acceder al quinto castillo, porque el viento, aunque está en el primer castillo que inicia, también está presente en el quinto.

Consecuentemente la peripecia del blanco es la del mago, del aprendiz, de cualquier persona o ser humano, que en ninguna de las posiciones está en el quinto castillo, porque está en el primero como sello y en el cuarto como onda, pero precisa acceder a él.